Economia

 

La bicicleta no se detiene19.05.2017

Deuda y más deuda

El macrismo no llegó al año y medio en La Rosada y ya la cantidad de pesos invertidos en Lebac iguala a la tasa monetaria nacional. Combinado con más endeudamiento y suba de la tasa de interés, es un combo letal para los salarios y el mercado interno.

Crece la pobreza y la indigencia entre la población menor de edad y también crece el endeudamiento que registra el incremento más grande de la historia argentina, desde la última dictadura a esta parte.

La suba de la tasa de interés y el fuerte incentivo que el Banco Central está realizando sobre los Lebac para quitar liquides está destruyendo el mercado interno, lo que redunda en una pérdida del poder adquisitivo de los salarios, pero también de las jubilaciones y las asignaciones.

Un dato que da cuenta de las consecuencias que está política monetaria está teniendo sobre el conjunto de la economía fue expuesto, esta misma semana por un economista ultra macrista como Miguel Boggiano, quien mostró preocupación porque en mayo la cantidad de pesos en Lebac igualo a la base monetaria nacional, es decir, a la cantidad de pesos totales que circulan en la economía.

Esto es una verdadera bomba de tiempo a punto de estallar y donde la crisis de Brasil puede ser el chispazo que encienda la mecha: ¿qué pasaría si, como sucedió ayer, el dólar se dispara y todos los pesos invertidos en letras del tesoro se vuelcan al dólar? Las consecuencias sólo podrían ser asimilables al estallido económico y social que detonó el corralito de De la Rúa y Cavallo en 2001, como punta de un iceberg de una crisis mucho más profunda.

 

Una mesa para pocos

Pese a ello, el ejecutivo decidió profundizar su política monetaria y financiera: el ministro de Finanzas, Luis Caputo, anunció que la semana que viene el gobierno tomará deuda en el exterior por veinte mil millones de dólares.

No hay errores ni confusiones en esta determinación, sino que se sustenta en el principio de realizar el mayor ajuste en el menor tiempo posible. Evidentemente, en el gobierno tomaron nota del reciente terremoto político desatado en Brasil y que puso en jaque al gobierno de Michel Temer a poca más de un año del golpe contra Dilma.

La decisión tomada por el titular de Finanzas se sustenta en que, con este último crédito, el Estado incorporará en sus arcas el setenta por ciento del monto total estimado por esta cartera para hacer frente a las “necesidades financieras” del país.

Si se tiene en cuenta el fuerte perfil liberal burgués que el macrismo le está imprimiendo al Estado nacional, es necesario -una vez más- desnudar los eufemismos a los que recurren desde el gabinete económico ¿Cuáles son las necesidades financieras de una Argentina cuyo Estado nacional se encuentra abocado a concentrar la riqueza y disminuir la participación de los trabajadores en el producto bruto interno?

La respuesta hay que encontrarla en un dato alarmante y que desnuda para qué utiliza el gobierno los dólares que ingresan vía endeudamiento: la cantidad de pesos invertidos en Lebacs, es decir, en la bicicleta financiera, equivale a quince años de Asignación Universal por Hijo.

Mientras crece el desempleo y la pobreza y se derrumban el mercado interno y el poder adquisitivo de los salarios, el país es una plaza irresistible para aquellos que apuestan a hacer dinero con dinero.

Esto último es causa y consecuencia: es consecuencia de la política económica del gobierno nacional y una de las causas principales de la destrucción del empleo y las pequeñas y medianas empresas ¿para qué invertir en una Pyme o comercio si es más seguro y rentable los Lebac, plazos fijos o el dólar? Así las cosas, la mesa está servida para que coman los mismos de siempre.

Se derrumba el poder adquisitivo y crece la deuda 19.05.2017

El sube y baja del macrismo

Distintos informes confirman, una vez más, la tendencia hegemónica del actual modelo económico: más dólares para fuga de capitales y timba financiera y menos pesos para trabajadores, jubilados y niños. Una matriz que puede estallar en cualquier momento.

El proyecto económico-social que la derecha está implementando en el país, tiene sus mayores consecuencias en los sectores más vulnerables de la sociedad. Que las medidas de corte neoliberal afectan a los trabajadores, pequeños y medianos empresarios y cuentapropistas para favorecer a los grandes grupos económicos no es una novedad, pero el rápido impacto que están teniendo sobre trabajadores flexibilizados, jubilados y menores de dieciocho años da cuenta de una característica del proceso actual: la rápida transferencia de recursos que exponen las decenas de informes y estudios que, semanalmente, se publican sobre la situación económica y social de la Argentina.

En este caso nuevamente dos estudios, uno del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra) perteneciente a la CTA de los Trabajadores y otro del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) dan cuenta de ello.

En el primer caso, el informe de coyuntura elaborado por el centro dependiente de la CTA, confirma que desde la llegada de Macri a La Rosada, el poder adquisitivo del salario mínimo, las jubilaciones mínimas y la asignación universal por hijo (AUH), descendieron abruptamente.

Por su parte, el Cippec destaca que el crecimiento de la pobreza se elevó fuertemente entre menores de dieciocho años y llega al 46 por ciento durante el último trimestre de 2016.

Estas estadísticas encuentran su explicación en las medidas económicas del gobierno y en su afán de realizar, en el menor tiempo posible, la cirugía mayor que las clases dominantes ansían lograr sobre la estructura económica del país para así cumplir con su objetivo de profundizar el proceso de concentración de la riqueza, fuga de capitales y endeudamiento.

Un primer análisis sobre la relación entre capital y trabajo brinda elementos para sostener que el macrismo está cumpliendo con creces estos objetivos. La afirmación no resulta caprichosa ni busca sembrar un manto de pesimismo, sino que se basa en datos del presente económico: según Cifra, en el primer año de gobierno de la alianza Cambiemos, se advierte un rápido proceso de transferencia de riqueza desde los trabajadores hacía los sectores patronales.

Así, el traspaso de recursos desde el trabajo hacía el capital alcanzó los 16 mil millones de dólares, lo que en términos porcentuales respecto al Producto Bruto Interno (PBI) representa una caída en la participación de la clase obrera de más de tres puntos.

Esta redistribución regresiva del ingreso se asienta en una estructura económica nacional que, pese a los logros que se obtuvieron durante los doce años de kirchnerismo, nunca fue afectada en su base. Es sobre estos cimientos que el proyecto neoliberal crece a pasos agigantados con consecuencias de impacto inmediato, cuyo remedio demandará tiempo y cambios realmente radicales para revertir el escenario.

La arquitectura impositiva de corte regresiva fue profundizada con la quita de las retenciones a la exportación de maíz y trigo y la baja para la soja, mientras se mantiene el IVA y la excepción impositiva sobre la renta minera y financiera.

Como si no bastara, Argentina se dispone a tomar deuda por veinte mil millones de dólares bajo la excusa de hacer frente a las “necesidades financieras” delineadas por el Ministerio de Finanzas que conduce Luis Caputo. Echar mano a los eufemismos es una práctica cada vez más frecuente entre las primeras líneas de funcionarios macristas, ya que resultan útiles para explicar medidas de gobierno en medio de un año electoral ¿o acaso están dispuestos a admitir que el endeudamiento está destinado a financiar la fuga de capitales, la bicicleta financiera y gastos corrientes en pesos con intereses en dólares?

 

Ingresos a la baja

Este es el contexto sobre el que hay que analizar la pérdida del poder adquisitivo de los salarios mínimos, jubilaciones y asignaciones. Según consigna Cifra en su informe, la principal explicación en el deterioro del poder de compra de los ingresos de estos sectores de la población, se debe a la inflación galopante siempre por encima de los haberes que perciben estos sectores.

El marco inflacionario desde diciembre de 2015 a esta parte ya supera el cuarenta por ciento. Mientras, el salario mínimo, vital y móvil registró una caída de casi el seis por ciento en 2016 y su poder de compra para marzo de 2017 ya era menor en un dos por ciento al mismo mes del año anterior.

En tanto, la jubilación mínima siguió la misma tendencia aunque con una pérdida mayor en su poder adquisitivo. Sólo en 2016 disminuyó un siete por ciento y, en lo que va de este año, la pérdida es del 4,3.

Donde mayor es el contraste, es en la evolución del poder de compra de la AUH: en 2015 -último año de mandato para Cristina Fernández- había observado una mejora de más del cinco por ciento, pero con la llegada de Macri al Sillón de Rivadavia está situación no sólo se detuvo sino que retrocedió.

Así, la contracción, durante 2016, para las asignaciones fue de siete por ciento -al igual que las jubilaciones- y si se tiene en cuenta el bono excepcional entregado por el gobierno y el incremento establecido desde su lanzamiento, la caída del poder adquisitivo fue del 5,4 por ciento.

Los datos no dan lugar a dudas ni a interpretaciones que permitan realizar análisis contemplativos o relativistas. Desde el Indec hasta los informes de la UCA, el Cepa, Cifra o Cippec -por citar sólo algunos de los largamente analizados en este diario- coinciden en resaltar que los datos más relevantes de la situación económica y social del país son el incremento de la pobreza y la indigencia, el ritmo acelerado de la inflación, la destrucción del poder adquisitivo de los trabajadores, el aumento del desempleo y el peligroso endeudamiento en el mercado financiero internacional por parte del Estado nacional y las provincias.

La información para entender -y transformar- la realidad está a la vista, sólo hay que reconstruir el mapa sobre el que se insertan cada una de las medidas que el gobierno presenta con los eufemismos del caso y las noticias que los grandes medios de información difunden como hechos aislados y sin contexto.

Un claro ejemplo de ello es el incremento de casos de violencia institucional que se vienen produciendo, justamente, en las provincias más afectadas por estas medidas, como lo son Buenos Aires, Córdoba, San Juan, Jujuy o Santa Fe. Un rápido repaso por los datos recolectados por el Registro de Casos de Violencia Estatal (Recave), exhibe las consecuencias del operativo de saturación de calles que el Ministerio de Seguridad viene impulsando en todo el país con las policías, gendarmería y prefectura para contener el conflicto social y reprimir a aquellos sectores que quedan al margen del sistema económico.

 

 

Ellos sí la juntan con pala16.05.2017

Friends Will Be Friends.

Los astros siguen alineados para Joseph Lewis, después de que el Gobierno le perdonara a Edenor una deuda de más de mil millones de pesos, esa empresa tuvo ganancias superiores al 240 ¿Serán sólo los astros?

Ser magnate y amigo del presidente brinda algunos privilegios. Esta es la situación de Joseph Lewis, sí el dueño del helicóptero que utilizó Mauricio Macri y de la estancia que el mandatario eligió para escapar del sonido –desagradable para él- que el 24 de marzo de 2016 llenaba la Plaza de Mayo. Ese día, mientras en Buenos Aires y casi todas las ciudades del país retumbaba el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia, Macri acompañado por Barak Obama y sus respectivas esposas, disfrutaban de un momento de esparcimiento en la casona de Lewis, a metros del Lago Escondido.

Y es precisamente al Lago Escondido al que el multimillonario británico impide el acceso de cualquier argentino de a pie. Lo hace ilegalmente y amparado por el privilegio que parece otorgarle ser, ni más ni menos, que un amigo de Macri.

Pero no es este el único privilegio del que goza. El tarifazo crónico al somos sometidos la mayoría de los argentinos no lo afecta. Lejos de eso, lo beneficia y mucho, tal es así que durante 2016 Lewis tuvo ganancias superiores al 240 por ciento como mayor accionista privado de Edenor, papel que tiene por medio del paquete accionario del holding Tavistock posee en la firma Pampa Energía, cuyo propietario -Marcelo Mindlin- también es un amigote presidencial.

Mindlin no es otro que aquel que, no hace mucho, adquirió la constructora IecSA que, antes, Macri le había vendido a su primo Angelo Calcaterra. Como se ve, todo lo que hace el Grupo Macri queda entre amigos y parientes, es decir, queda en el Grupo Macri.

 

Gauchada

“El intendente de El Bolsón, Bruno Pogliano, le cedió una reserva natural de miles de hectáreas a su amigo”, recordó el secretario del Partido Comunista de Bariloche, Arístides Rubén Terrile, y añadió “este tema viene desde hace un par de años, incluso lo planteamos en una reunión del Foro de San Pablo donde me tocó representar al PC y hablé sobre el peligro que trae la extranjerización de la tierra como una nueva forma de coloniaje del imperio, algo que sistemáticamente continúa avanzando”.

En este sentido, Terrile fue contundente cuando recalcó que “ya ni hay ningún tipo de limitación para la compra de tierra por parte de capitales extranjeros y, en este caso, la posibilidad que se le da a este magnate inglés, es la de adquirir una gran cantidad de tierra en un lugar hermoso que –inclusive- está protegido como área natural”.

Y puntualizó que, además de la protección presidencial, Lewis cuenta con las que le brindan el jefe comunal y el gobernador, Alberto Weretilneck.

Pero, aclaró, “la presencia de personajes como Lewis y los intereses que representa, son parte del avasallamiento que se está haciendo sobre las tierras de la Patagonia” y advirtió que “no hay que dejar de pensar que la zona es muy rica en recursos naturales, en agua, y esto es algo cada vez más codiciado por los intereses de las grandes potencias mundiales”.

Tras lo que recordó que lo de Lewis se explica a partir de la dinámica de concentración de la riqueza que se verifica a escala global. “Esta concentración va a continuar porque estamos frente a la locura más grande de esta crisis civilizatoria del sistema capitalista”, reflexionó Terrile y alertó que, en este contexto, “no nos podemos demorar en la construcción de un frente nacional, porque esto se nos viene a mucha velocidad y debemos construir herramientas para contrarrestarlo”.

Así las cosas, Lewis suma una nueva alegría y no lleva pocas este año. El presupuesto nacional 2017, elaborado por su amigo que el Congreso convirtió en Ley, dispuso que el Estado le perdone a Edenor una deuda de más de mil millones de pesos ¿Con gauchadas así, cómo no lo va a agasajar Joe a Mauricio cada vez que se presenta la oportunidad!

Poco trabajo y mal pago 15.05.2017

Otra clave de la Era Cambiemos

9,3 millones de trabajadores, es decir, el 52 por ciento de las 17 millones de personas que conforman el total de la ocupación urbana, atraviesa situación de precariedad laboral.

Los datos que revela un reciente estudio del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas son alarmantes: el 35 por ciento de las personas que tienen trabajo cobra menos de lo establecido en el salario mínimo.

Como se recordará, el salario mínimo que rige es de 8.060 pesos, una cifra que no cubre las necesidades básicas de un trabajador -sin familia a su cargo- que están calculadas en 12.161 pesos.

En su Boletín Social Estadístico, este instituto que coordina Claudio Lozano, da cuenta de un agravamiento de la situación de la distribución del ingreso, lo que trae concatenado un empeoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores.

La precariedad laboral alcanza a 9,3 millones de trabajadores, esto es, el 52 por ciento de las 17 millones de personas que conforman el total de la ocupación urbana.

Otra cosa que creció es la tasa de explotación laboral, esto es, el excedente del que se apropia el capital. De una jornada laboral de ocho horas, con sólo una hora y 51 minutos la patronal garantiza el pago del salario, por lo que las seis horas y nueve minutos restantes constituyen excedente para el capital.

Así, a nadie sorprende que el sesenta por ciento de quienes tienen trabajo reciban salarios inferiores a 10.167 pesos -que es el ingreso promedio-, lo que quiere decir que del otro lado hay unos pocos que poseen ingresos muy elevados.

Todo esto ayuda a explicar el medio millón de personas que fueron empujadas a la pobreza durante la Presidencia Macri y las cuatrocientas mil que pasaron a padecer indigencia.

 

Sin casualidades

Así las cosas, el contexto para los intereses populares es sombrío. La tasa de inflación que sólo en un año el Gobierno se duplicó respecto al nivel que tenía la que recibió, sigue creciendo y cerró un primer trimestre claramente superior al seis por ciento.

Lejos, muy lejos de la fantasía del 19 por ciento con la que insisten desde La Rosada.

La economía continúa estancada: el crecimiento retrocedió más del tres por ciento en este período, la producción industrial registra caídas importantes y casi todos los rubros de consumo interno siguen a la baja, especialmente aquellos de productos básicos de la canasta popular como leche, pan y carnes.

Todos los índices hablan de un proceso de redistribución regresiva de la riqueza que persiste en avanzar a paso acelerado ¿Pero qué pasó, algo salió mal? Muy lejos de eso, este es el camino elegido por el Gobierno que poco en más de un año logró que la distribución del ingreso retrocediera más de una década. El decil más rico se queda con el 31,3 por ciento y el más pobre sólo se reparte el 1,4.

Ese es el escenario que vinieron a instalar y por eso es que –aunque con cierto disimulo- anuncian el nuevo ajuste de la inversión social que se viene tras los comicios de medio término de los que, según pretenden en el Gobierno, debería surgir una nueva composición parlamentaria que garantice una reforma laboral y la previsional regresiva.

Es decir, un Congreso que dote al Ejecutivo del cuerpo legal que necesita para sustentar aquello que llama “cambio cultural”, que no es otra cosa que la consolidación de un país para muy pocos, adecuado a las exigencias que plantea el capitalismo, inmerso en su segunda crisis de larga duración.

 

Secretaría de Agricultura Familiar 08.05.2017

Crónica de una muerte anunciada

El Gobierno la disolvió y pasó sus programas remanentes al Inta, cuyo presupuesto podó en 1.200 millones de pesos. “Este es el proyecto de la Mesa de Enlace y los agronegocios de las multinacionales del sector que están en el Gobierno”, recalcó José Luis Livolti.

Finalmente, por medio del decreto 302/17, el Gobierno nacional le dio el golpe de gracia a la Secretaría de Agricultura Familiar que, por esta disposición firmada por Ricardo Buryaile, Marcos Peña y Mauricio Macri, se fusionó con la de Coordinación y Desarrollo Territorial en lo no es otra cosa que la recta final hacia su desaparición.

Pero nadie puede sorprenderse con esto. Desde diciembre de 2015 y mientras crecían los beneficios para los sectores más concentrados del agronegocio, comenzó un proceso de desfinanciamiento del área que estaba destinada al apoyo y fomento de pequeñas unidades producciones agrícolas familiares, minifundistas, campesinas y de comunidades originarias.

“Desgraciadamente la vida nos vuelve a dar la razón”, lamentó el coordinador nacional del Movimiento Campesino Liberación (MCL), José Luis Livolti, quien recordó que cuando alrededor de un mes atrás el MCL se retiró del Consejo Asesor de la Agricultura Familiar, “intentamos que nos siguieran otras organizaciones compañeras, porque este espacio se venía desarticulando y dentro de él, el macrismo quería imponer condiciones inaceptables.

Ahora vemos que teníamos razón”. En este sentido, Livolti reflexionó que “estaba claro que iban a hacer esto con la Secretaría de Agricultura Familiar”, ya que para “el proyecto de la Mesa de Enlace y los agronegocios de las multinacionales del sector que ahora están en el Gobierno, las organizaciones de la agricultura familiar que estábamos en la Secretaría, éramos una piedra en el zapato dentro del seno del Ministerio”.

 

Champagne

En este contexto, el presidente del Banco de la Nación, Javier González Fraga, recalcó que en lo que él define, como “el campo”, “hay un entusiasmo, pero sin champán”.

Queda claro que el sector al que alude González Fraga es –junto con la minería y el financiero- el gran ganador de la Presidencia Macri.

De acuerdo a un estudio reciente del Centro del Economía Política Argentina (Cepa), durante 2016, el Estado nacional le transfirió al agronegocio concentrado –sólo en concepto de quita de retenciones- 4.692 millones de dólares y otro tanto como consecuencia de la devaluación.

Esto fomentó una concentración aún superior a la que había, ya que se verificó la baja de casi el dos por ciento de empleadores y una pronunciada caída de trabajadores registrados.

Los dichos de González Fraga, amplifican lo que pretenden estos sectores, que desde hace rato meten presión para que se adelante la devaluación que el Gobierno anticipa para después de las elecciones.

“Eso es lo que les falta para descorchar champagne”, ironizó Livolti y añadió: “les falta una devaluación que ponga el dólar donde ellos quieren y que bajen más las retenciones a la soja, hasta llegar a retención cero” pero, mientras tanto, “descorchan vino bueno, porque la transferencia de ingresos hacia estos sectores es brutal”.

Ahora, está previsto que los programas remanentes destinados a la agricultura familiar se procesen por medio de los programas Cambio Rural y ProHuerta, que dependen del Inta, cuyo presupuesto sufrió un drástico recorte de 1.200 millones de pesos. Así las cosas, el panorama se presenta sombrío. “Destruyen la Secretaría y reducen a la mínima expresión a su parte operativa que, encima, se la pasan al Inta a la que le acaban de sacar 1.200 millones de pesos de su presupuesto anual, con lo que dejan claro cuáles son sus intenciones”, finalizó el coordinador del MCL.

De Chávez a Buryaile 08.05.2017

Pecados capitales

¿450 millones de pesos? Un vuelto comparado con lo que le regalaron a los sectores más concentrados de la economía. Venezuela y una oportunidad perdida.

El ministro Buryaile reconoció que los 450 millones de pesos que desembolsará el Gobierno en un fideicomiso destinado al salvataje de SanCor, son a cambio de que la cooperativa avance en un esquema de reducción de aportes patronales al sindicato y a partir del compromiso de revisión del convenio colectivo del sector.

Así, con tono drástico y en sintonía con los dichos de Macri, puntualizó que “SanCor se tiene que hacer responsable del desmanejo que ha tenido”. 450 millones de pesos es -moneda más, moneda menos- un 0,6 por ciento de lo que el Estado dejó de percibir porque el Gobierno que integra Buryaile borró de un plumazo –o disminuyó drásticamente- las retenciones al complejo agrario, mineras e industrias exportadoras.

Está claro que a la hora de desmanejar, el Gobierno Cambiemos no se queda atrás, ya que este generoso obsequio con que transfirió riqueza hacia los sectores más concentrados de la economía local, ni siquiera redundó en la generación de trabajo y tuvo un moderado impacto en el ingreso de divisas que –además- se convierten rápidamente en capital golondrina, favorecidas por la extrema flexibilización de regulaciones dispuestas por La Rosada.

Eso sí, el efecto en la caída de recursos fiscales –un equivalente a algo así como un punto del PIB- se sintió en la economía real y en el bolsillo de los trabajadores.

Es que durante 2016, el complejo exportador dejó en las arcas estatales menos de un dólar por cada cinco que recibió del propio Estado. Así lo revela un estudio del Centro de Economía Política (Cepa) que señala que el sector agropecuario –básicamente por la soja- erogó 67.180 millones de pesos en concepto de retenciones, pero con el esquema vigente hasta 2015, el monto hubiera ascendido a 115.195 millones de pesos. Y los fabricantes de aceite de soja se ahorraron 11.777 millones de pesos que, por supuesto, nunca ingresaron al Estado.

 

¿Qué Estado?

¿Pero qué hay de los errores que, según Buryaile, SanCor debe expiar en el Purgatorio del libre mercado? En 2006 se cerró el acuerdo entre los gobiernos de Argentina y Venezuela por el que la República Bolivariana se comprometió a aportar 80 millones de dólares para el salvataje de SanCor y, a cambio, recibiría leche en polvo y transferencia tecnológica.

“Aunque criticamos oportunamente algunos aspectos de ese procedimiento porque sosteníamos que quien debía hacer el salvataje era el Estado Argentino, debemos reconocer que nadie agradeció debidamente lo que la iniciativa del comandante Chávez significó en ese momento, en el contexto de la unidad latinoamericana”, señaló José Luis Livolti.

Y continuó puntualizando que “después no se hicieron verdaderas reestructuraciones en el nivel gerencial de SanCor, tampoco se profundizó la intervención estatal en el proceso de la producción láctea en Argentina ni se intervino en desmonopolizar la producción y comercialización de leche”.

Por eso, recalcó, “la ayuda de venezolana fue como una aspirina para un enfermo terminal”, destacó y no dudó cuando aseveró que “lo que se precisaba y se precisa son cambios estructurales”.

Tras lo que lamentó que “pese a todo la empresa se sostuvo y ahora aparece el gobierno macrista y desarticula la intervención estatal, quita subsidios y los exiguos que mantiene ni siquiera los paga y, cuando lo hace, en lugar de dárselos a los productores se los da a las empresas”.

Entonces, queda claro una vez más, que la simbiosis del Estado Liberal Burgués con la corporación es medular al desarrollo del capitalismo en cualquiera de sus fases.

Por eso si hubo un pecado, quizás haya sido no aprovechar el momento que significó el lazo de cooperación extendido por Venezuela, para –por lo menos- explorar con convicción la búsqueda de caminos alternativos a ese esquema simbiótico que, a poco más de una década, vuelve a abalanzarse sobre SanCor y, esta vez, va por todo.

 

 

Pasó el primer trimestre... 05.05.2017

Y nada de brotes verdes

Entre enero y marzo, el déficit trepa a 1.088 millones de dólares, esto es, alrededor de tres veces del que cerró el mismo trimestre de 2016.

Durante el trimestre inicial de 2017, se profundizó el crecimiento de la importación de bienes de consumo, lo que contribuyó a que en marzo, la balanza comercial volviera a arrojar déficit.

Los datos son contundentes. La entrada de productos que compiten contra otros que se producen en el país, se incrementó en este período casi en un 18 por ciento, en cantidades y en comparación con idéntico período de 2016. Pero esto no es todo, el ingreso de bienes destinados a la producción, retrocedió un uno por ciento.

Este es el telón de fondo de un escenario en el que el intercambio comercial cerró con un rojo de 941 millones de dólares, cifra superior a la pérdida de 274 millones de dólares registrada en el mismo mes del año pasado que, vale mencionarlo, fue pésimo.

Así las cosas y siempre de acuerdo a datos suministrados por el Indec, entre enero y marzo, el déficit trepa a 1.088 millones de dólares, esto es, alrededor de tres veces del que cerró el mismo trimestre de 2016.

Textiles y calzados son dos de los rubros que destacan en el ranking de la importación –también en este período- de productos terminados que compiten directamente con los de fabricación local. La importación de calzado, paraguas y flores artificiales se incrementó un 27,6 por ciento, al tiempo que en textiles la importación escaló por encima del 34 por ciento.

 

Impacto

El impacto que esta estrategia gubernamental tiene en la cotidianeidad es contundente. Así lo revela un informe de la consultora Radar -que dirige Paula Español- que da cuenta de que la importación de productos terminados desequilibra la balanza, también en las góndolas de los supermercados.

Entre enero y marzo, la importación de carne porcina creció un cien por ciento respecto a idéntico período de 2016.

En coincidencia, el primer trimestre dejó un saldo negativo para la producción de la industria local de alimentos, donde se computó una caída del 5,2 por ciento interanual.

Cabe recordar que este rubro fue uno de los más castigados durante 2016. Ese año, la producción de alimentos y bebidas retrocedió 1,5 por ciento interanual, la de carne vacuna, tres por ciento, un seis la faena de aves, diez la de lácteos y siete la de vinos.

Pero en la lista de perdedores también aparecen otros rubros.

La importación de equipos de iluminación tuvo un crecimiento de casi el ochenta por ciento y la de heladeras un 37 por ciento.

Mientras tanto, uno de los pocos ganadores del modelo, también aportó a la importación de bienes de capital e intermedios, ya que la compra de tractores hechos en otros países, creció un 439 por ciento y la de glifosato, casi un doscientos. Queda claro que, aunque aquí hay bonanza, poco y nada queda fronteras adentro.

Bajar el déficit 04.05.2017

¿Quién va a pagar la fiesta?

Recetas monetaristas, inflación, retracción en el consumo interno y un escenario preocupante ahora y peor para después de las elecciones ¿Se viene el ajuste del ajuste?

Aunque tenga algunas contradicciones secundarias, el tándem de poder que desde diciembre de 2015 está en La Rosada coincide en que la única perspectiva desde la que la inflación se puede meter en caja, es echando mano a la suba de la tasa de interés de referencia que, esta semana, volvió a trepar un nuevo escalón.

Este escenario aporta a la merma de la recaudación que -en abril- después que se secaron los brotecitos verdes que trajo el blanqueo de capitales, volvió a sentirse con toda crudeza. Ese mes la recaudación se desplomó un 11,5 por ciento respecto a la de marzo y le sigue mirando la luneta a la inflación.

Entonces, sube la inflación y baja la recaudación en un fenómeno que está drásticamente traccionado por la caída del consumo interno y el impacto que esto tiene en el IVA. Y, encima, desde el Banco Central se establece una tasa de referencia que succiona lo poco que queda de ahorro y entorpece la disponibilidad de crédito. Está claro cuál es el mensaje cuando se fomenta que aquel que quiera invertir, pueda disponer de una tasa anual del 26,5 por ciento en herramientas financieras que carecen de los riesgos que presenta la inversión productiva o en bienes de capital.

Con este telón de fondo nadie puede sorprenderse cuando diferentes consultoras señalan que el déficit fiscal de 2017, provocado por el Gobierno Cambiemos, va a ser el tercero más alto de la historia. Y para que no queden dudas sobre la gravedad de la situación, vale destacar que sólo lo superarían aquellos registrados como consecuencia del Rodrigazo y las hiperinflaciones de los peores momentos del gobierno de Raúl Alfonsín.

Pero fiel a su ideología, la receta del Gobierno sigue siendo monetarista, por lo que persiste en continuar haciendo que el Estado tome deuda en una disparatada carrera –sin éxito- para poder cerrar las cuentas.

El resultado de este mecanismo es desalentador, aún si se toman los análisis que se hacen desde espacios de insospechado pedigrí capitalista. Para el JP Morgan, este año se va a cerrar con un déficit fiscal del 5,3 por ciento, mientras que para la Fundación de Investigaciones Económicas se va a ubicar en cinco puntos.

Por su lado, una de las principales empresas europeas de servicios financieros, Societe Generale, hace una previsión de casi siete puntos a la hora de ponerle un porcentaje al déficit argentino para el año en curso y la suiza UBS estima que va a llegar a 6,8 por ciento, al tiempo que para los analistas de la británica Capital Economics, no va a bajar del siete.

Vale recalcar que, sumados el déficit fiscal y el del Banco Central la cifra se ubica en el trece por ciento del PBI en 2016, algo que preocupa a un gobierno que –al menos hasta ahora- basó su funcionamiento en la emisión de deuda externa y Lebacs. Pero se le va acabando el crédito que el desendeudamientos de los últimos años le otorgó. Además, sin ese crédito y con estos números, las condiciones serán otras.

 

Planchada

La economía doméstica está planchada, algo a lo que contribuyó el retiro en algunos casos -y recorte drástico en otros- de las retenciones a comoditys, que ayudó a una disparada de los precios de productos de la canasta básica, que aún sigue. Pero también, el tarifazo crónico, la apertura indiscriminada de las importaciones, que asestó un golpe letal a la industria local –especialmente la pyme- con el consiguiente impacto negativo en el empleo y su correlato en la merma en el consumo interno.

Y la liberalización del mercado cambiario que, de un día para el otro, incrementó el precio del dólar en un cincuenta por ciento. Pese a esto, ya se alzan diferentes voces desde el tándem gobernante, que reclaman la actualización de la divisa que, según ellos, está “retrasada”.

Hasta ahora, en lo que va de Gobierno Cambiemos, el Estado tomó el doble de deuda que toda la que contrajo durante la dictadura que se extendió entre 1976 y 1983, lo que explica que el pasivo estatal creciera algo así como ochenta mil millones de dólares. Por supuesto, los intereses que acumula la deuda, agrandan más aún el agujero fiscal.

En este contexto, ayer, el presidente Mauricio Macri, reconoció públicamente que “el cuantioso déficit fiscal es un tema que tenemos pendiente de resolver, porque no es sostenible en el largo plazo”.

¿Pero quién va a pagar la cuenta a la hora de arreglar el agujero que el Gobierno Cambiemos provocó?

Hasta el momento, de los dólares que entraron por la toma de deuda -lejos de convertirse en capital social o productivo-, la mayoría se fue por el drenaje que les ofrece el Central y terminó diluyéndose.

Catorce meses después de que Macri se instalara en La Rosada, todos los datos que importan al bolsillo popular dan números negativos. Y para muestra un botón: en el 61 por ciento de los hogares del Gran Buenos Aires, no llega a fin de mes con los ingresos que percibe, un diez por ciento más reconoce que limitó los productos que compra y la mitad disminuyó la cantidad de comidas porque no tiene como pagarlas. El dato que revela un reciente trabajo del Centro de Estudios Metropolitanos que integran las universidades Metropolitana para la Educación y el Trabajo, Arturo Jauretche y de Hurlingham, es contundente.

Mientras tanto, aunque hasta el propio Indec reconoce que la inflación del cuatrimestre inicial del año superó holgadamente los ocho puntos porcentuales, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, reitera que este año la inflación no va a ser superior al 17 por ciento.

¿Pero cómo piensan controlar la inflación y el déficit que provocaron? La respuesta también se circunscribe a los límites de las recetas monetaristas, esto es, ajuste y más ajuste, es decir una nueva vuelta de rosca en la transferencia regresiva de riqueza que se viene perpetrando.

Eso sí, en lo posible, hay que aguantar hasta octubre y después, el ajustazo en un escenario en el que –así lo reconoce el Indec- el diez por ciento más rico gana 26 veces más que el diez por ciento de menores recursos, en tanto que la mitad de los trabajadores registrados, percibe menos que el salario mínimo, vital y móvil fijado en 8.060 pesos.

 

 

Mar del Plata 04.05.2017

Poco feliz

Un informe de la CTA revela que la temporada veraniega dejó un saldo negativo. “A los problemas estructurales de la ciudad se le suma un contexto nacional signado por la desocupación, el ajuste tarifazo y represión a la protesta social”, señaló el PC local.

“Este informe confirma algo que se ve a simple vista, porque es evidente que la temporada fue desastrosa”, señaló el secretario del PC de Mar del Plata, Pedro Ferrer, al referirse al informe sobre el turismo durante la temporada estival pasada que elaborado a partir de un convenio realizado entre Instituto de Investigación de la CTA Provincia de Buenos Aires y los institutos Cepecs, CESyS y Centro de Estudios Políticos Encuentro.

El trabajo llevado a cabo en esta ciudad, arroja datos preocupantes. Entre otros da cuenta de que en Mar del Plata la canasta familiar es más elevada que el promedio nacional, según datos del Indec.

Pero también alude a un saldo preocupante de la temporada turística veraniega, al tiempo que habla sobre un significativo cambio de hábitos en el consumo de alimentos, bienes y servicios.

“Ya han cerrado más de cincuenta comercios gastronómicos”, recordó Ferrer y añadió que “la situación crítica también se evidencia en la pequeña y mediana empresa donde se verifica gran cantidad de locales de comercio que cierran sus puertas”.

Todo esto es un combo inquietante. “Esto está provocando una situación preocupante porque se están perdiendo muchos puestos de trabajo” reconoció el titular del PC local y recalcó que “la desocupación crece diariamente” por lo que “tenemos el triste privilegio de ser la ciudad con más desocupados del país y cuando hay más desocupación, hay menos dinero circulando y por lo tanto baja el consumo lo que perjudica a los pequeños comercios lo que se transforma en un círculo muy complicado que, además, presiona sobre el nivel de los salarios”.

Así las cosas, Ferrer hizo hincapié a que “a los problemas estructurales de la ciudad, le debemos sumar los problemas como el de una temporada muy mala como consecuencia del contexto nacional signado por la desocupación, el ajuste tarifazo y represión a la protesta social”, algo que “da como resultado que la gente salga menos a veranear y la ciudad de Mar del Plata no es ajena a todo este contexto económico y social por el que está atravesando todo el pueblo argentino”.

Todo el año es carnaval 01.05.2017

Día del flexibilizador

Cambiemos festejó con el titular de Uatre. En la previa Pablo Tonelli, volvió la ofensiva contra los convenios colectivos.

“Creo que Macri viene a nuestro acto porque estamos trabajando junto al gobierno para sacar el país adelante”, reflexionó el titular de Uatre y referente del sindicalismo macrista, Gerónimo Venegas quien aprovechó la oportunidad para reafirmar que de cara a los comicios de medio término, “vamos a seguir trabajando para ganar las próximas elecciones”.

Lo hizo en la previa del acto que convocó en el polideportivo de Ferrocarril Oeste, en el que –paradójicamente- con la presencia de Macri, se conmemoró el Día Internacional de los Trabajadores.

El acto en el que participó la peor parte de la burocracia empresarial-sindical, fue una ocasión propicia para que se avance en gestos que hablan del intento de profundizar un camino de destrucción de derechos laborales.

Y como para muestra alcanza con un botón, el pustch gubernamental contra los trabajadores tuvo un nuevo capítulo en las vísperas del 1º de Mayo, cuando desde el macrismo, el diputado Pablo Tonelli, volvió la ofensiva contra los convenios colectivos.

El legislador no dudó cuando, a la hora de poner como ejemplo de la relación entre trabajo y capital que pretende imponer el gobierno, citó el acuerdo alcanzado por la burocracia sindical por Vaca Muerta, que reduce los derechos laborales de los petroleros.

Pero nada de esto puede sorprender. No hace mucho, el propio ministro de Trabajo, Jorge Triaca, aseveró que no hay que ponerle carga negativa al término flexibilización, en un contexto en el que volvió a redoblar la apuesta del ejecutivo al plan de flexibilizar los Convenios Colectivos de Trabajo.

Triaca volvió a recalcar que las paritarias de este año se van a negociar en base a la inflación que, para el gobierno, va a estar en el orden del 17 por ciento. Vale recordar que desde el Indec hasta las consultoras más críticas del Gobierno Cambiemos, coinciden en que durante el primer trimestre del año, ya se acumuló una inflación superior al seis por ciento. Así, difícil creer que la meta gubernamental sea una perspectiva realista.

Pero el titular de la cartera laboral señaló también que lo que se busca es un nuevo esquema en el que la “productividad” arrastraría al salario y haría bajar la inflación. La idea es conceptualmente falaz y, además reafirma lo que es un fundamento del capitalismo: el trabajo es socio del capital para las pérdidas pero nunca para las ganancias.