Federación Agraria: las bases tienen la palabra

Política
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Pequeños productores de todo el país se convocaron en Rosario para debatir sobre el modelo agropecuario y el rol gremial de la entidad. “Desconocemos la conducción de la FAA”, recalcó la declaración de la Asamblea Nacional de Bases Federadas.

Ayer, miércoles 25 de setiembre, representantes de entidades de base de la Federación Agraria Argentina (FAA) de todo el país, se reunieron en Rosario para  debatir sobre políticas  agropecuarias destinadas a pequeños y medianos productores y sus cooperativas.

Desconocemos la conducción de la FAA”, dice la declaración de la Asamblea Nacional de Bases Federadas y recalca que “una nueva FAA se construye desde sus bases y sobre el silencio y seguidismo de la conducción oficial”.

Y señala que la entidades de base representadas en el encuentro de Rosario, decidieron no asistir al Congreso convocado por la conducción de FAA, “habida cuenta que no está garantizado el cumplimiento pleno del Estatuto en el mismo y  no se siente representado por quienes se adjudican la voz federada y, menos aún, por los catorce puntos ‘consensuados’ con las  entidades integrantes de la Mesa de  Enlace, ya que ninguno de ellos trae las soluciones que los consumidores, los pueblos del interior, los chacareros y sus instrumentos las cooperativas y mutuales”.

Vale recordar que, en julio, la conducción de FAA junto a Coninagro, CRA y SRA, presentaron un documento en el que establecen cuáles son las prioridades para la Mesa de Enlace Agropecuaria.

Así las cosas, el documento del encuentro de Rosario, en el que participó el MCL, también se advierte que, “año tras año, el país produce más toneladas de granos pero son menos y más concentrados los productores, en tanto miles son desplazados de la actividad y los consumidores pagan más caros los alimentos”.

Todo esto, “en un modelo agropecuario que no es sustentable y que prioriza los números de la exportación, pero descarta a las personas”.

Y al dirigirse explícitamente a los candidatos a presidente y cargos legislativos, pregunta “¿qué, con quienes, con cuántos van a seguir midiendo los resultados de sus gobiernos con un objetivo cuantitativo que solo considera millones de toneladas y divisas, pero que expulsa, concentra, degrada y encarece alimentos?”.

 

Datos que alarman

 

Durante la jornada se presentó un informe que advierte sobre la desaparición de productores durante los últimos años.

“Datos del Censo Nacional Agropecuario 2018 arroja que somos cuarenta mil productores menos que en 2008 y que los que desaparecemos somos los más chicos, confirmando lo que viene pasando en las últimas décadas”, ya que “más de 160 mil desaparecieron entre 1988 y 2008”.

Por eso, insiste que “este modelo agropecuario, de escala,  que prioriza los números de la exportación y descarta a las personas, se sustenta sobre la idea de que se puede prescindir de los chacareros, los agricultores familiares, los campesinos y desplazarlos para que avancen y se consoliden unas pocas megaempresas agropecuarias que acaparan las cadenas productivas agroalimentarias, en desmedro también del sistema cooperativo”.

Asimismo, agricultores y referentes de cooperativas que participaron de la jornada, coincidieron en que resulta  inviable “seguir trabajando endeudados, con una tasa de interés de 85 por ciento y un Banco Nación paralizado”.

Pero también como consecuencia de la “falta de transparencia en las cadenas de comercialización y distorsión de precios entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor”, la falta de mecanismos para sostener a los chacareros en las últimas situaciones de emergencia y desastre agropecuario y la falta de seguridad e infraestructura en los territorios rurales en los que viven y producen”.

También denunciaron la dependencia tecnológica diseñada para una agricultura puramente extensiva y de escala, el acecho constante de laboratorios y compañías semilleras multinacionales que no respetan nuestro derecho al uso propio y gratuito de semillas y condicionan la soberanía nacional”. Otros puntos denunciados, son “el avance contra el cooperativismo agropecuario, la falta de regulación adecuada y la competencia voraz por la tierra y los arrendamientos”.

Por otra parte, consideraron que es preciso “frenar esta crisis y revertir el proceso de concentración en el que compañías exportadoras, grupos inversores y grandes empresas agropecuarias han acaparado recursos y concentrado las  cadenas productivas y de  comercialización”.

Y que, para ello, “serán  necesarias  una pluralidad de políticas que cambien la estructura del modelo productivo y permita avanzar hacia un desarrollo socioeconómico y productivo nacional, que genere igualdad de oportunidades, una estructura más equitativa de distribución de la tierra, arraigo de la población rural, sostenibilidad ambiental, agregado de valor en origen, producción de alimentos de calidad y el mejoramiento de la calidad de vida en los territorios rurales y todo el país”.