La situación social no da más

Política
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¡Basta Macri! -  Tarifazos, inflación sin techo y paritarias a la baja. La base de un combo letal para los sectores populares que no aguantan más la difícil situación económica del país generada por el macrismo para favorecer a exportadores, especuladores y prestadores de servicios públicos. Urge la renuncia de Macri y la convocatoria a elecciones anticipadas.

En el marco de la reunión que Frigerio tuvo con los gobernadores para negociar el ajuste del año que viene, trascendió que en el Presupuesto 2019 plantea una inflación del 23 por ciento y un dólar a 42 pesos.

Sin embargo, la credibilidad del equipo económico macrista, para prever los índices de las principales variables de la economía nacional está objetivamente enterrada. De lo que nadie duda es que la economía argentina el año que viene tendrá su segundo período de caída consecutiva. El interrogante es cuan fuerte será: hay coincidencia en que la debacle rondará entre el 1 al 3,5 por ciento.

Estos números están muy lejos de las previsiones reales que hace el gobierno para este año -que por mucho será “mejor” que el próximo- y que se filtraron la semana pasada cuando Dujovne, luego del mensaje grabado de Macri, explicó algunas de las medidas “de esfuerzo” para afrontar la crisis autogenerada por el gobierno. En uno de los borradores del Ministro, se sinceró una caída de la actividad del 2,4 por ciento y un piso para la inflación del 42 por ciento. Un diagnóstico mucho más realista para lo que sucede en la economía real y que constituye el punto de partida para el 2019.

La situación de crisis económica generada por el gobierno no es un daño colateral sino una consecuencia lógica de algunas de sus medidas estructurales, entre las que se destacan la “libre flotación” del dólar, la desregulación del mercado de capitales y la liberalización del precio de las naftas y las tarifas de servicios públicos.

El impacto de estas medidas en la economía cotidiana de los trabajadores pasó de delicada a insoportable. Tarifas de servicios públicos cuyos montos resultan confiscatorios para el salario se complementan con el aumento en los precios de los alquileres y los alimentos de primera necesidad. Del esparcimiento, un derecho humano elemental para toda persona, ni hablar: ir al cine o al teatro y después cenar se volvió prohibitivo no sólo para los trabajadores de menores ingresos sino también para gran parte de la “clase media”.

Ante este escenario, la voracidad de las empresas prestadoras de servicios públicos no se detiene. En audiencia pública del 4 de septiembre el gobierno afirmó que el nuevo aumento del gas “no superará” el 30 por ciento, como si esto fuera poco. Pero la aclaración no es inocente. Al dolarizar el precio de la tarifa, y en relación a la última megadevaluación que llevó el dólar de los 29 a los 38 pesos, las prestadoras presionan por aumentos de hasta el 200 por ciento.

En el caso de la luz, el Secretario de Energía Javier Iguacel ya anunció que en noviembre se vendrán nuevos aumentos. En tanto, al traspasar el gobierno nacional la responsabilidad de los subsidios al transporte público a las provincias y los municipios, se descuenta que en breve comenzarán a regir las nuevas tarifas.

En este marco, la canasta de pobreza aumentó un 34 por ciento en los últimos meses debido a la suba de los alimentos. Como la tendencia marca que esta problemática se profundizará, desde el Observatorio de la UCA que conduce Agustín Salvia y que elabora sus propios índices de pobreza, ya advirtieron que el nuevo “combo económico” impactará negativamente en la población, por lo que, tal como lo reconoció Macri, la pobreza aumentará.

Hablar en tiempo futuro para analizar el devenir de la economía parece un sacrilegio respecto al presente de los sectores populares. La carestía de la vida es un fenómeno que se acrecienta segundo a segundo en todo el país: en los principales centros urbanos y sus periferias, en las economías regionales, en los centros industriales y comerciales. Salvo los pocos sectores que viven de la especulación financiera y la exportación de materias primas, el conjunto de la economía vive una situación límite.

La última devaluación de fines de agosto y principios de septiembre hizo que el último mes haya sido el de mayor inflación de los últimos 28: 4,3 por ciento, según reveló el Instituto Estadístico de los Trabajadores.

Por eso, como remarca el Partido Comunista en su última declaración: ¡Basta Macri!, es necesario exigir, con carácter de urgencia, la renuncia de Mauricio Macri y la posterior convocatoria a un gobierno provisional para que convoque a elecciones anticipadas y así encauzar el rumbo del país desde una perspectiva latinoamericana, antineoliberal y antiimperialista. Entre tanto, entre todos los sectores del campo popular se tiene que consolidar una fuerte alternativa política basada en un programa mínimo que sea el punto de partida de un proceso de liberación nacional y social.