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Opinión
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Entre el 7 y el 10 de diciembre se desarrolló en Bogotá el 23 Congreso del PCC. Bajo la consigna "Unidad para el nuevo poder" alrededor de 400 delegados y delegadas provenientes de todo el país, y también del exterior, debatieron sobre el escenario político inédito que se ha abierto en la vida de Colombia con la llegada del Pacto Histórico al gobierno.

Hacia el cierre de las jornadas el Comité Central electo designó como secretaria general a Claudia Flórez Sepúlveda, quien venía desempeñándose como directora del Semanario Voz desde 2018, y como presidente a Jaime Caycedo Turriago, quien fuera el secretario del Partido desde 1996. Además se aprobó la paridad de género en la composición del nuevo comité, como así también el establecimiento de cuotas de representación en el máximo órgano de dirección partidaria para comunidades indígenas, identidades género-diversas y juventud.

El congreso se desarrolló en el teatro “El Dorado”, de la Universidad ECCI. El acto político-cultural de apertura contó con la presentación del fragmento teatral “Del Monte a la escena”, protagonizado por una ex combatiente de las FARC EP, y con la actuación de la “Orquesta Filarmónica de Bogotá”, que interpretó el Himno Nacional Colombiano y La Internacional. También se presentó el popular cantautor Edson Velandia con un repertorio en homenaje a las luchas campesinas y sociales y el grupo de cumbia “Tamboreras del Coral”.

A propósito del segmento artístico y su significado se resaltó desde la conducción del acto que "el cambio en Colombia viene de la cultura y la educación" y se dio pie a la lectura del saludo enviado por la Ministra de Cultura, Patricia Ariza (dramaturga, actriz, poeta y docente), quien recordó que se formó “política y humanamente en la JUCO” (Juventud Comunista Colombiana) y manifestó que su “corazón” estaba “con el 23 Congreso del Partido Comunista”.

 

Voces por la Paz y el Nuevo Poder

 

En la apertura política destacaron algunas presencias, como la de las senadoras del Pacto Histórico por la Unión Patriótica Aida Avella y Piedad Córdoba, la de la Ministra de Trabajo y reconocida militante del PCC, Gloria Inés Ramírez, y la del propio Caycedo. 

“El peor genocidio lo llevó el Partido Comunista, el Partido al cual se le llevaron muchos cuadros. Si ello no hubiera sucedido, este país habría cambiado hace muchos años. Pero no tuvieron la sagacidad ni tenían tampoco la posibilidad de que en el debate nos derrotaran, por eso se dedicaron a matarnos. Porque no querían que en este país tan rico avanzáramos para abolir la desigualdad, la pobreza y la miseria” sostuvo Avella, histórica referente de la UP, que tuvo que exiliarse tras sufrir un intento de asesinato en el marco del genocidio que entre mediados de los 80 y principios de los 2000 perpetró el paramilitarismo en connivencia con el Estado, contra este espacio político frentista creado por el PC y las FARC. 

A su turno, Córdoba, de extensa y consecuente trayectoria en pos de una salida política al conflicto armado y por la Paz en Colombia, remarcó que “el lawfare es un nuevo plan cóndor mediático en la región y, por lo tanto, se vuelve una necesidad urgente avanzar en leyes que democraticen los medios”. Ante esta situación, aprovechó para enviarle su “solidaridad a la vicepresidenta de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner”, en relación al fallo injusto con el que se la intenta proscribir y encarcelar. Finalmente opinó que “en Colombia la arremetida de la derecha va a ser cada vez más brutal. No nos van a dejar gobernar”. Por esto mismo, “para no aflojar”, creyó oportuno citar una frase que le dijera Hebe de Bonafini, recordándole que “todos los días hacemos la revolución”. 

Por su parte, la Ministra de Trabajo, que ya fuera designada como presidenta en funciones en cinco oportunidades en ocasión de viajes al exterior del presidente, Gustavo Petro, repasó la historia de los 92 años de vida del PCC  y explicó que “gracias a esas luchas históricas estamos hoy acá”. Luego hizo un detallado balance de gestión, sin dejar de remarcar que “la rebelión popular del 2021 fue la que le abrió paso a este gobierno del cambio” y que “la organización y la movilización popular serán factores decisivos si queremos seguir avanzando”. 

En cuanto a las conquistas logradas puntualizó que “creemos que la reforma tributaria progresiva y el aumento del salario mínimo, desindexado de las tarifas de servicios y productos de primera necesidad, son pasos muy importantes”. Asimismo resaltó que “en 4 meses se han creado 600 mil puestos de trabajo” y que el desafío es “pasar del extractivismo a nuevos ejes de desarrollo”. Por último, de cara al paquete de reformas laboral, previsional y de salud que impulsa el gobierno para el inicio del próximo año, explicó que se trata de “una de las principales luchas que tenemos por delante”, ya que “enfrenta a los que más privilegios tienen y busca devolverles a los trabajadores los derechos que les fueron conculcados por el neoliberalismo”.

Hacia el cierre del acto inaugural, Caycedo puso ahínco en valorar que, pese a todas las grandes dificultadas atravesadas por el PCC en la historia, “nunca paramos porque somos un Partido revolucionario”. Tras lo cual señaló que “la rebelión popular de 2021 demostró una vez más que las razones de la rebeldía no son un capricho y que la resistencia del pueblo ha sido necesaria para llegar a este momento”.

“Este es apenas el primer escalón de un proceso. Este gobierno popular representa una ruptura democrática con el paramilitarismo, con el militarismo estatal y con el neoliberalismo”, analizó el histórico dirigente comunista y saludó el ejemplo de la reciente “Convención Nacional Campesina, de un campesinado revolucionario, que sentó las bases para una reforma agraria”. Para concluir, el ex secretario general y flamante presidente del PCC, indicó que “estamos viviendo un proceso que puede abrir una ventana hacia un socialismo nuestro”.

Otras presencias destacadas fueron las de la delegación del Partido Comunes, encabezada por Rodrigo Granda, ex comandante de las FARC y protagonista años atrás de los diálogos de Paz en La Habana. En tanto que también se hizo presente el viceministro del interior, Gustavo García Figueroa, quien refrendó el compromiso asumido por el presidente Petro de “liberar a las y los manifestantes y miembros de la primera línea que participaron de las protestas sociales de 2021 y designarles la tarea de que se conviertan en gestores de paz”. Frente a estas palabras las más de 600 personas que colmaron el auditorio comenzaron a aplaudir y a cantar la exigencia “libertad a los presos por luchar”, sin dejar de recordar particularmente a los compañeros de la JUCO encarcelados por su participación en el paro nacional del año pasado, Bremen Hinestroza y Álvaro Duque, dirigentes sociales del Cauca.

 

Seminario Internacional

 

El internacionalismo fue un rasgo distintivo del vigesimotercer congreso del Partido Comunista Colombiano, que contó con las presencias de los embajadores de Cuba, China, Vietnam y de la República Árabe Saharaui, que reabrió su sede diplomática en Bogotá tras cuatro años en los que las relaciones fueron interrumpidas por disposición del ex presidente uribista Iván Duque.

En cuanto a las presencias de partidos hermanos, llegaron hasta Bogotá representantes del Partido Comunista Alemán, Partido Comunista de la Argentina, Partido del Trabajo de Bélgica, Partido Comunista de Chile, Partido Comunista de España, Partido Comunista del Perú-Patria Roja, Partido Comunista Peruano, Partido Comunista Portugués, Partido Comunista de Uruguay y del Partido Comunista de Venezuela.

Todos los partidos y representantes diplomáticos tuvieron la posibilidad de dejar un saludo al pleno del 23 Congreso y de participar, en el palacio del Congreso de la República de Colombia (lo cual no hace más que reafirmar desde lo simbólico el momento de cambios profundos que transita el país), del Seminario Internacional “Crisis del Capitalismo, Guerra, Paz y Desafíos de la Integración Latinoamericana y Caribeña” (https://fb.watch/hqZ9HexEPt/ )

Emiliano Vázquez, miembro del Comité Central y secretario de organización del regional de la Ciudad de Buenos Aires, fue el representante del PCA y expuso en este seminario.

En las circunstancias que nos rodean, con el fascismo y la violencia guerrerista escalando a nivel mundial, el triunfo en las urnas del Pacto Histórico fue el mejor homenaje al bicentenario del "Abrazo de Guayaquil" que pudiéramos haber soñado. Una Colombia democrática y progresista se abre hoy paso a la Paz y se hermana con los pueblos de Nuestra América. La victoria electoral del último 19 de junio, nacida al calor de la rebelión y de la unidad popular, le da impulso al proyecto inconcluso de Patria Grande que hace dos siglos comenzaran a forjar nuestros libertadores”, aseveró Vazquez y puso a disposición “nuestra solidaridad internacionalista para acompañar al pueblo colombiano en los desafíos que presenta esta nueva hora política”; reafirmando que “con el legado de Patricio Echegaray nuestros brazos estarán siempre dispuestos para seguir arando la tan anhelada Paz con Dignidad, para fortalecer la esperanza emancipadora y estrechar aún más los lazos de amistad que nos unen”.

En relación a los avances de las luchas populares contra el neoliberalismo en la región, el delegado del PCA hizo hincapié en la importancia de “haber enviado al basurero de la historia al Grupo de Lima” y en que “nos toca ahora protagonizar un nuevo capítulo de la integración regional, donde el consenso entre gobiernos progresistas y de izquierda tiene que pensarse para la defensa de nuestras democracias, de nuestras economías, de nuestros recursos naturales y nuestra soberanía. Es hora de volver a oponernos en bloque a la presión ejercida por los Estados Unidos y avanzar con mayor decisión hacia la segunda y definitiva independencia nuestroamericana”

Por último, concluyó deseándole éxitos al 23 Congreso de las y los comunistas de Colombia:            “seguramente este congreso será recordado y valorado como el que aportó decididamente a construir la Paz con Justicia Social, la Paz con Dignidad, la Paz Total y duradera en Colombia. Y el que reafirma, de Colombia al mundo, que América Latina no solo es territorio de Paz, sino que es también el continente de la esperanza revolucionaria”.

 

 Algunas conclusiones congresales

 

Los debates locales estuvieron enmarcados en un contexto internacional signado por el avance belicista del imperialismo y se reafirmaron hacia el horizonte de la paz como valor central del antiimperialismo.  "Ni la militarización ni las guerras ni las provocaciones temerarias al borde de la tercera guerra mundial pueden representar una solución para las sucesivas crisis agolpadas de la civilización capitalista”, afirman las conclusiones del congreso. En tal sentido, también señalan “la necesidad de una salida política por la vía del diálogo de Rusia con Ucrania, la salida de las armas de la OTAN de Ucrania, su no ingreso a ese organismo, el repliegue en consecuencia de Rusia hacia el interior de sus fronteras y el establecimiento de un acuerdo de Paz con base en el compromiso de Ucrania de renunciar a la política racista hacia los ciudadanos ruso parlantes que habitan el Donbass”.

Otro aspecto de la escena internacional sobre el que posó su mirada el 23 congreso fue “la creación por parte de Washington, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda del AUKUS como un nuevo pacto militar en el Indo Pacífico contra la República Popular China en particular y toda el Asia Sur Oriental en general”.  En el congreso de los comunistas colombianos tampoco dejó de expresarse la “solidaridad con el heroico pueblo palestino”.

Claro que, en el marco de un nuevo ciclo de gobiernos progresistas en la región que apunta a dejar atrás al neoliberalismo, y donde tampoco deja de preocupar el avance de las derechas, el papel que hoy puede desempeñar Colombia cobra mayor relevancia todavía.  Al respecto de la articulación regional el PCC valora especialmente “el significativo ejemplo boliviano tras el derrocamiento del presidente Evo en Morales en 2019” y, por supuesto, indica que “la política internacional del Partido Comunista colombiano continúa rigiéndose por el compromiso internacionalista hacia Cuba socialista, Venezuela bolivariana y Nicaragua sandinista”.

 Las conclusiones del congreso observan con responsabilidad que un “nuevo papel de Colombia en América Latina y el Caribe nos obliga (como Partido) a darle mayor relieve al trabajo de solidaridad internacionalista en general y al trabajo internacional que les corresponde a nuestras organizaciones”. Y puntualizan el hecho de que se vive “un momento de auge popular en América Latina”, aunque advierten que “las situaciones internas en cada país muestran distintos grados de confrontación con la derecha y las tendencias neofascistas que intentan ganar el poder político”

En tal contexto, consideran que “el acceso de un gobierno alternativo de coalición democrática en Colombia constituye un palo en la rueda al propósito imperialista de intervención militar en Venezuela y alienta el objetivo de una paz total en el interior del país”. Finalmente, celebran que “el retorno de Lula a la presidencia en Brasil anima la defensa de la Amazonia con soberanía”.

En cuanto a los distintos aspectos de la política local, el PCC ubica el contexto general como un “cambio de época” y en tal contexto es que precisa su papel como sujeto revolucionario. 

Puede decirse (sin ánimos de ser reiterativos con las expresiones de los distintos protagonistas ya referenciadas en esta misma nota) que, por ejemplo, el Congreso ponderó altamente la iniciativa del gobierno de avanzar en la compra de 3 millones de hectáreas para su distribución y el reconocimiento y titularización de otros 7 millones de hectáreas ocupadas por comunidades campesinas y originarias. Acá vale recordar que la cuestión agraria es uno de los puntos nodales del acuerdo de Paz firmado entre el Estado y las FARC en 2016 y sobre el que muy poco se había logrado avanzar hasta ahora.

Mientras que, por otro lado, el PCC también manifestó en el marco congresal su frontal oposición a la eventual construcción de una base militar estadounidense en la isla de Gorgona, que la jefa del Comando Sur, Laura Richardson, le propusiera al presidente Gustavo Petro con el pretexto de “combatir al narcotráfico y proteger el medio ambiente”. La isla está ubicada sobre el Pacífico colombiano y la realidad es que constituye una vía estratégica de comunicación con el océano Atlántico. En tanto que se estima que otra de las razones por las que Gorgona está en la mira de Washington es el potencial de yacimientos que existiría en esta zona. Según la propia Agencia Nacional de Hidrocarburos, esos recursos naturales podrían significar más de 3.000 millones de barriles de petróleo.  

 

La mirada del PCA 

 

“El 23 Congreso del PCC nos aporta muchos elementos para adaptar y trabajar en nuestra realidad concreta”, opinó Emiliano Vazquez. Y amplió: “en un contexto inédito en 200 años de historia en Colombia, el PCC demuestra estar a la altura de las circunstancias. Se trata de un Partido que desde su autonomía de clase y su independencia política propone iniciativas permanentemente y no esconde las críticas que tenga para hacer. Un Partido que asume la responsabilidad de gestionar desde el gobierno y legislar desde el parlamento, comprometido con el contrato social que contrajo el Pacto Histórico (en el marco de políticas de alianzas el PH conforma mayorías parlamentarias y la UP y el PCC cuentan con 4 senadoras y una banca en la cámara de representantes). Que construye poder popular desde abajo; de hecho, por ejemplo, alrededor de un cuarto de la Convención Nacional Campesina está de alguna manera vinculado al PC. Que busca nutrirse de experiencias novedosas como las de las “juntanzas”, impulsadas al calor de la organización y la solidaridad popular durante la pandemia, que busca involucrar al pueblo en los quehaceres del Plan Nacional de Desarrollo (la gran hoja de ruta del gobierno), de modo de continuar en contacto con la base social del PH a través de mecanismos que faciliten la participación democrática.

Hay en Colombia un Partido que brega por la unidad y por la paz. Que ha presentado un informe (“Banderas Rojas en Vuelo Libertario”) ante el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición creado a partir de los Acuerdos de Paz entre el Estado y las FARC, por el cual la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz), reconoció al Partido como víctima colectiva del genocidio. Recordemos que en Colombia la JEP reconoce que hubo, desde el inicio del conflicto armado en la década del 50 a la firma del Acuerdo de Paz, más de 120 mil desapariciones forzosas. En tanto que el conflicto armado continúa, y que más allá de los avances de los diálogos con el ELN, se estima que existen más de 30 grupos armados, además de la guerrilla del ELN, entre paramilitares, bandas narco-criminales y disidencias de las FARC.

Hay en Colombia un Partido que no pierde de vista el plano estratégico para ir generando y organizando mejores condiciones para la revolución y el socialismo.  Formado en la teoría y en la práctica. Que entiende que no hay ninguna contradicción antagónica en asumir concientemente tanto la necesidad de organizarse para profundizar su inserción en los distintos frentes de masas y en los diversos conflictos sociales, como para participar de las elecciones regionales de octubre del año que viene, que serán una especie de plebiscito para el gobierno de Petro y Francia Márquez más allá de las particularidades que existan en cada lugar. Es un dato saliente que el Partido haya podido recuperar su personería jurídica que le había sido arrebatada en el contexto de la persecución y el exterminio anticomunistas hacia fines de los 90, por lo que, además de disponer de la personería de la UP, tiene nuevamente personería propia.

En poco más de 100 días el gobierno del Pacto Histórico, aún con el lastre de condiciones objetivas notoriamente más adversas que las que rodeaban y rodean al Frente de Todos, avanzó en un rumbo antineoliberal más que todo lo que pudo o quiso avanzar en ese sentido el gobierno de Alberto Fernández en estos 3 años. Otra vez la experiencia demuestra que mientras más se profundizan los compromisos asumidos con el pueblo, más se fortalece la unidad.

Para las conquistas alcanzadas el papel jugado por el Partido Comunista Colombiano desde la resistencia y la construcción de alternativa ha sido central. Y seguramente lo seguirá siendo en el camino emprendido hacia la paz total, que para las y los comunistas no es solamente el silenciamiento absoluto de los fusiles, sino la creación de una paz estable y duradera, basada en la justicia social y en condiciones de vida digna para todos y todas.

Entender la lucha consecuente por la paz en Colombia como una lucha antiimperialista debe llevarnos a motorizar una fuerte campaña internacional por la desmilitarización de Colombia, por el desmantelamiento de las bases militares de EEUU y de la OTAN, que constituyen una amenaza latente para todo el continente y en primer lugar para Venezuela y la Amazonia brasilera”, concluyo Vazquez, que también recibió de parte del PCC y de todas las delegaciones presentes en el congreso palabras de aliento y solidaridad al conocerse el fallo arbitrario que restringe la democracia en Argentina y con el que se intenta proscribir y encarcelar a la vicepresidenta Cristina Fernández.

 El 10 de diciembre, en el cierre del 23 congreso comunista colombiano y Día Internacional de los Derechos Humanos, se redactó una declaración conjunta (ver aparte) repudiando este hecho, como así también el golpe consumado en Perú contra el presidente Pedro Castillo, donde se reafirma la necesidad de la unidad regional contra el lawfare imperialista.