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Mié, May
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Política
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  • Larreta monta una escena para ocultar la desidia que padece la educación pública en la Ciudad. Con este telón de fondo, la FJC recalca que “sin un plan de vacunación, no se puede plantear el retorno seguro a las clases presenciales”.

“Por sus condiciones edilicias, las escuelas no tienen la capacidad para llevar a cabo ningún protocolo de distanciamiento o higiene”, aseveró Oriana Duran, responsable del Círculo de Secundarios de La Fede de la Ciudad de Buenos Aires e integrante del Centro de Estudiantes del Colegio Mariano Acosta.
Lo hizo a poco de que comience el dictado de clases presenciales en la Ciudad, de acuerdo a un esquema que prevé que la vuelta a las aulas sea progresiva (Ver Larreta apuesta al 17).
Así, hoy empieza el nivel inicial, el ciclo básico del secundario y el primero de la modalidad técnico profesional. Para el lunes 22 de febrero se prevé que haga lo propio el resto del nivel primario y el 1° de marzo lo que queda del secundario, mientras que siete días después vuelven a las aulas los estudiantes jóvenes y adultos y el 22 de marzo, comienzan los de terciario e institutos de formación docente.
En este contexto, los ministerios de Salud y Educación porteños publicaron un protocolo con las medidas a seguir para la vuelta a las aulas, que se espera implementar “de acuerdo a la realidad de cada escuela”. Ahí se contempla que el ingreso a los establecimientos sea escalonado cada diez minutos, que se respeten las burbujas por grado, sala, curso o año, y que se mantenga una distancia mínima de 1,5 metros entre quienes interactúan dentro de cada burbuja.
¿Pero las escuelas reúnen condiciones como para que esto pueda concretarse? Los docentes lo ponen en duda y, en este sentido, UTE-Ctera rechazó el Protocolo al que calificó de “ambiguo, impreciso, contradictorio, parcial e insuficiente para garantizar la salud de la comunidad educativa” por lo que responsabilizó a Horacio Rodríguez Larreta, Fernán Quirós y Soledad Acuña “por sus decisiones gubernamentales y los daños personales y sanitarios que pudieran ocasionar en la comunidad educativa”.
Por eso convocó para hoy a la realización de una jornada de organización, lucha y difusión, medida que fue decidida por un plenario que sumó –de forma virtual- a mil delegados de diferentes niveles y modalidades.
“Nada nos hace pensar que esto es un regreso cuidado”, lamentó la secretaria de Prensa de UTE, Paula Gaglignana, y denunció que el Gobierno de la Ciudad amenaza con quitar las vacantes de los alumnos que no concurran a las escuelas.
Así las cosas, UTE anticipó que va a presentar amparos judiciales para trabajadores de más de sesenta años y aquellos que, sin tener esa edad, conviven con personas en situación de riesgo sanitario. Y decidió crear una mesa de diálogo y colaboración para que cooperadoras, estudiantes, docentes y auxiliares evalúen –junto a especialistas- la evolución de la situación sanitaria en cada escuela y elaboren una verificación técnica escolar.

Acuña, se fue al baño

“Para nosotros no es una novedad luchar por las mejoras de las condiciones edilicias, solo que esta vez se presenta en otro contexto mucho más grave que perjudica a la convivencia de la comunidad educativa en general”, señaló Oriana Duran.
Tras lo que denunció que “en muchos colegios los baños son escasos, no han sido higienizados y las aulas que son nuevas no tienen la ventilación adecuada”.
Asimismo, planteo que “es una locura pretender que se vaya a respetar la distancia de 1,5 metros, porque hay cursos con más de cuarenta chicos y una cantidad escasa de bancos por lo que los de adelante prácticamente están pegados al pizarrón”.
Por lo que no dudó en recalcar que, con la reapertura de las escuelas, “Larreta quiere seguir haciendo marketing para su campaña electoral”, tras lo que recordó que desde la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB) “pedimos muchas reuniones con la ministra Acuña, pero la única vez que nos recibió, fueron cinco minutos, y cuando comenzamos a plantearle inquietudes y demandas, dijo ‘voy al baño’ y se fue”.
Con este telón de fondo, la CEB y la FJC, coinciden a la hora de hacer hincapié en que “sin un plan de vacunación, no se puede plantear el retorno seguro a las clases presenciales” y, en esta dirección, Oriana Durán recordó que “hace más de un mes y medio que comenzaron a entrar al país las dosis de Sputnik V, peor todavía no se las terminaron de colocar al personal de Salud, por eso debemos seguir exigiendo un plan efectivo para toda la población”.
La ciudad de Buenos Aires tiene una matrícula de alrededor de 720 mil alumnos, cerca de 82 mil docentes y no docentes que, necesariamente, a partir de hoy van a incrementar la circulación por la vía pública, pese a que todavía no queda claro cuándo se va a vacunar a los trabajadores de la educación de esta jurisdicción.