Declaración de la Confederación General de Jubilados, Pensionados y Adultos Mayores

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Se pronunció de cara a la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que se va a llevar a cabo en Buenos Aires el 24 de enero.

La Confederación de Jubilados y Pensionados comunicó que contribuyó “al documento que la sociedad civil les ha hecho llegar” a los presidentes y jefes de Estado que van a participar de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que se va a llevar a cabo en Buenos Aires el 24 de enero.

Por medio de un comunicado que lleva las firmas de su presidente ejecutivo Carlos Valle, junto a las de los integrantes de su Consejo Superior Juan Carlos Serra, Raquel Márquez, Carmen Pérez, Silvia Gargaglione, Felisa Sierra, Jorge Kreyness, Mario Alderete, Enrique Box, Graciela Pampin, Omar Batista, Pedro Ávalos y Ricardo Capdevila, la Confederación señaló que ratificó y acrecentó ese documento y “ponemos en evidencia la situación de todos los jubilados y pensionados de la Argentina; despojados, en siete años de pérdida de derechos y de reducción al máximo, del poder adquisitivo de nuestras remuneraciones, tras sucesivos ajustes y entrega de bonos a los jubilados de prestaciones mínimas”.

En este sentido, sostiene que “cuando se hace uso de una supuesta beneficencia -o caridad-, se está pisoteando la justicia social y la dignidad. Esto es un atropello inaudito, en cumplimiento de las exigencias del FMI, es decir de EE. UU. “.

Tras lo que recalca que “el gobierno anterior en cuatro años, saqueó; vació, evadió, fugó capitales -a guaridas fiscales- y dejó una deuda a cien años de común acuerdo con el FMI, que entregó al entonces presidente en mano, violando las normas del organismo y pasando a “degüello la Constitución; las leyes y las instituciones” y que el actual “legalizó el saqueo -entre otras cosas- y se hizo cargo de la estafa precitada, sin investigación alguna, de la deuda externa, creada, no para solucionar problemas del Estado, sino para su robo “a la vista” y el incremento de una eterna dependencia”.

Y hace hincapié en que “los jubilados argentinos, no sólo buscamos justicia para nosotros mismos, volviendo a la calidad de vida anterior a estos siete años de indigencia e invisibilidad, sino que consideramos justo de una absoluta justicia, que todos los pares de la región puedan contar con un sistema previsional, como el impuesto en nuestro país, hace mas de diez años, con un Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que permita, no solo pagar retribuciones justas y dignas, a los actuales jubilados y pensionados, sino la continuidad del sistema, para las futuras generaciones”.

Asimismo, destaca que “la seguridad social, pues, es justo se trabaje de común acuerdo, entre todas las naciones de la patria grande”, tras lo que añade que “nuestra región es plurinacional y todas nuestras etnias, respetan a sus mayores y los honran, honrándose”. Y asevera que “para el imperio que nos sojuzga, los viejos están de más y hay que solucionar ‘con urgencia’, los problemas que crean a la economía. Durante el nazismo -que pareciera revivir-, la denominada ‘solución final’, era el camino”.

También señala que Latinoamérica y el Caribe, “deben reintegrar la dignidad con justicia, a todos sus AA. MM. Otro tanto debe suceder con la salud. La Argentina y Cuba, poseen una ciencia relevante, cuyo camino imitan los países hermanos. Todos deben marchar juntos y poner en pie de igualdad, a toda la región”.

Y que “todos, por igual, deben contar con medicina de alta calidad  preventiva; con medicamentos y vacunas que lleguen a todos, sin excepción; con Cuba a la cabeza, hemos logrado producir vacunas -no sólo de Covid-, en función de superar el sistema de patentes -impuesto por EE.UU.-, pudiendo liberar la entrega sin compromisos, ni especulación alguna”.

Por otra parte recuerda que en Argentina “contamos con el denominado Pami, una obra social privada, con aportes de los trabajadores, los jubilados y el Estado, de administración tripartita (Ley 19.032: Directorio con siete representantes de los asociados, de las siete regiones del país; dos de los sindicatos y dos del Estado, que se ha reservado la Presidencia, en base al Art. 5). Es la más grande de la región y una de las más grandes del mundo, con un cuerpo de varios millones de asociados”.

Y que Pami está intervenido “casi a perpetuidad, y se intentó cambiar su condición de entidad de derecho privado, ilegalmente, encajonando dicha ley, de creación”, por lo que “exigimos su normalización y reclamamos a todos nuestros gobiernos y pares, se den a la tarea de crear una obra social tripartita, paralela, de acuerdo con las características de cada país”.

La Confederación también resalta que “todos los hermanos de Nuestra América deben estar en pie de igualdad -reiteramos-. No debemos pasar por alto asimismo, el tema de la guerra; del Plan Cóndor III y del  urgente cumplimiento de la nunca respetada cláusula de la “autodeterminación de los pueblos”. Toda nuestra gente exige, a los EE. UU. que termine con la continuidad de una guerra que pone en riesgo a toda la  humanidad, con la destrucción del planeta”.

Y añade que “el reclamo por la paz mundial, es un compromiso de todos. En cuanto a los bloqueos, en diversos países de la región, no deben continuar. EE.UU., no es el patrón, ni el gendarme del mundo. Debe cesar, en su avanzada, contra el derecho a la vida y la integridad de los pueblos”, al tiempo que demanda “basta de golpes judiciales y mediáticos, como de golpes de estado, en Perú, Bolivia, Brasil, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Haití, Honduras, Colombia, Argentina, etc. la Patria Grande es de los Latinoamericanos y del Caribe”.

Y sostiene que “la doctrina Monroe y Quincy Adams, son rémoras del medioevo, que no deben tener vigencia, hoy. También resulta un acto demencial, la ilegítima permanencia de la Otan, amenaza latente, para el globo”.

Tras lo que recalca que “se trata del total incumplimiento de pactos aprobados por EE.UU. y sus aliados, con las naciones del resto del mundo. El Atlántico Norte no es la tierra. La organización invasora y genocida de todo el globo, debió desaparecer al desaparecer la Unión Soviética. Pero continúa su acción brutal y desquiciante, en todos los rincones”.

Asimismo puntualiza que “Latinoamérica y el Caribe, ha sido consagrada como Zona de Paz, más la Otan instaló un arsenal nuclear en las Malvinas, poniendo en riesgo y chantajeando, a toda la región. El territorio es usurpado desde 1833 por Inglaterra, luego del paso descomunal de EE.UU., con la fragata Clío”.

Y recuerda que “la nación corsaria lo hizo con su par, la Lexington. La absoluta mayoría de los países, obligaron a mantener conversaciones por la soberanía argentina en las islas, pero todas las resoluciones de la ONU, como las de la OEA, son para ser violadas por EE. UU., Inglaterra y sus aliados (muy pocos, pero que mandan, quitando toda representatividad y eficacia, a todos los organismos internacionales, sobre los cuales ejercen su dominio)”.

Y añade en tal sentido que “una prueba evidente aparte de Malvinas, es la negativa a aceptar el desbloqueo de Cuba, pese a que todas las naciones ‘exigieron’ luego de más de sesenta años de un bloqueo insensato, inhumano e ilegal, su definitivo levantamiento”.

De ahí que la Confederación considere que “resulta imperativo que todo esto sea tratado y encarado, de no ser así, se estaría desvirtuando una Comunidad, creada para el avance, el progreso, la fraternidad y la autodeterminación de los pueblos de la región”.

Y añada que “no queremos terminar sin exigir que ninguna de nuestras naciones tenga presos políticos y sociales. En la Argentina, Milagro Sala, figura consular de la ausente democracia, presa y enferma, es una ignominia intolerable, para la Patria de San Marín y de los hombres (y mujeres) libres”.

Al tiempo que recuerda que “siete años son, asimismo, los que han hecho padecer, a esta mártir y heroína plurinacional. Todos los organismos internacionales de Derechos Humanos, han reclamado su libertad” y destaque en ese sentido que “es deber de la Celac, hacerlo”.