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Dom, Abr
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Mientras el dengue avanza inexorablemente dejando un saldo preocupante, el gobierno nacional avanza en el desmantelamiento de las estructuras que podrían morigerar su impacto.

Hospitales con salas de guardia colapsadas por personas que presentan síntomas compatibles al dengue.

Esta es una escena que durante las últimas semanas se volvió habitual en la zona Amba, que es hasta donde llegó este mal después de que desde hace varios meses se vinieran encendiendo luces de alarma a raíz del brote que comenzó en provincias del NEA y que el gobierno nacional desoyó, a punto tal de que suspendió la tradicional campaña de divulgación de normas preventivas que, año tras año, se llevaba a cabo.

Desde que comenzó este brote, la cifra de contagiados se catapultó y ya hay 106 muertos en todo el país a causa del dengue, en un contexto en el que la desidia y el ajuste que perpetra la Presidencia Milei, plantean una situación de colapso en la atención médica primaria que está contextualizada por la falta de insumos y reactivos que son fundamentales para que se realicen los correspondientes diagnósticos.

En este punto, vale destacar que, pese a que los datos que se recogían desde fines de 2023 lo ameritaban, el actual gobierno no presentó un protocolo de emergencia que salga al cruce del incremento de los casos y recién la semana pasada el ministro de Salud, Mario Russo, convocó a los responsables de las carteras provinciales para hablar sobre el tema.

Otro dato que coadyuva al actual panorama es el desmesurado incremento de los precios de los repelentes y los reactivos, como consecuencia de la desregulación y la devaluación del 119 por ciento que llevó a cabo Javier Milei apenas entrado a La Rosada.

Pero también el que tiene la vacuna TAK-003 del laboratorio japonés Takeda, que con el telón de fondo de esta alerta epidemiológica, presenta un faltante considerable, además de un precio que atenta contra la posibilidad de que llegue a quienes la necesitan, ya que no baja de los cien mil pesos, cada una de las dos dosis que se debe aplicar para que el organismo genere inmunidad.

Mientras tanto el gobierno sigue sin hacer nada. Esto lo confirmó el propio vocero presidencial, Manuel Adorni, cuando al ser consultado sobre si la Presidencia Milei estudia incluir la vacuna contra el dengue en el sistema nacional, sostuvo que “la efectividad de la vacuna no está comprobada”, pese a las recomendaciones que desde octubre pasado hace la Organización Mundial de la Salud.

Así las cosas, desde la Asociación Sindical de los Profesionales de la Salud (Cicop), se denunció que en este marco el ajuste provoca la falta de recursos humanos y esto se agravó desde que fueron liberados los precios de insumos que se utilizan en salud, como reactivos de laboratorio y medicamentos que, muchas veces, están dolarizados.

Queda claro que si el actual gobierno hubiera prestado atención a los partes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), hubiese advertido tempranamente que las condiciones que favorecen la proliferación de aedes aegypti se iban a sostener hasta entrado el otoño. Pero par Milei y si banda, el SMN forma parte de las dependencias estatales descartables, tal como lo exhibe con los despidos de personal que actualmente afectan también a ese servicio.

También podría comprender que en Misiones se cultiva y se procesa citronella, que es el principio básico para fabricar los repelentes para mosquitos que actualmente cuesta conseguir en los comercios de la zona Amba, por lo que con algo de pragmatismo pudo utilizar las herramientas que le provee el Estado para garantizar la producción y abastecimiento de este producto que resulta indispensable para combatir el dengue.

Y ni que hablar de lo que pudo hacer si en lugar de gastar dineros públicos en un video de escasa calidad y aberrante contenido como el que mandó hacer para el 24 de marzo, hubiera instruido al sistema público de medios la realización de una campaña de prevención que insista en cosas claves como la pertinencia del descacharreo, y que explique con claridad cuáles son los síntomas que presenta este mal. Pero el sistema público de medios también está en la mira de la Presidencia Milei.

Todo esto vuelve a constatar empíricamente que lo que mejor fabrica el capitalismo es escasez, por eso cuando más se necesita repelente es más difícil conseguirlo y se vende más caro, tal como pasa con la vacuna que fue validada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (otra dependencia que Milei quiere cerrar) para su aplicación en personas de cuatro a sesenta años, que se recomienda en el caso de quienes ya tuvieron dengue y en los que habitan zonas de riesgo.

Entonces, mientras aedes aegypti vuela libremente por regiones del país a las que nunca había llegado, el gobierno confía en que sea el invierno o el libre mercado quien le ponga coto a una enfermedad que se multiplica a un ritmo alarmante, sin que una norma actúe para garantizar precio razonable y abastecimiento de cosas que como los repelentes son fundamentales para controlar a este mosquito.

Es que, entre otras cosas, la Ley de Abastecimiento que habilitaba a que el Estado intervenga en los mercados para garantizar que ponga a la venta suficiente cantidad de productos esenciales, fue derogada por el DNU 70/2023 que continúa vigente, al menos, hasta que los diputados nacionales se convoquen para votar si consideran que es o no es constitucional.