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Dom, Jun
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Política
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La CGT, empresarios y la Mesa de Enlace se reúnen con el ejecutivo que sabe que debe surfear en aguas turbulentas, si quiere llegar a construir un pacto político, económico y social.

Con el proyecto sobre la baja del piso del Impuesto a las Ganancias bajo la manga, el ejecutivo recibe hoy a la CGT en una reunión en la que se espera que estén Hugo Moyano, Héctor Daer, Sergio Palazzo y mañana va a hacer lo propio con representantes del empresariado.
Pero la carta fuerte la tiene hoy a la tarde, cuando se va a sentar cara a cara con la Mesa de Enlace que –según anunció- va a concurrir con un documento similar al que le presentó a Alberto Fernández a fines de 2019, pero también va a reiterar su negativa a la aplicación de cupos a la exportación y suba de las retenciones.
El encuentro va a tener lugar en el contexto de los sondeos que viene llevando adelante el gobierno, en su intento de avanzar en la construcción de un acuerdo que se plasme en el Consejo Económico y Social (CES). Y también en medio de un momento marcado por la aceleración de los precios de la canasta de alimentos (Ver La quimera por el oro).
“El Estado sólo tiene dos canales para resolver el problema”, dijo el domingo Alberto Fernández, por lo que instó a “producir más y cuidar el bolsillo de la gente”, a lo que se sumó la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca Bocco, indicó que no se descarta “una suba de retenciones”.
Así las cosas, en la previa de la reunión de hoy, la Mesa de Enlace (ME) amenazó con que “de avanzar en este sentido errado, se desataría un nuevo conflicto con el campo” y añadió que “exacerbar el ánimo de los productores es un gran error, especialmente en un momento en que se requiere mayor producción para poder mantener abastecidos los mercados en época de pandemia justamente a precios accesibles”.
Tras lo que hizo hincapié en que los integrantes de Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y Federación Agraria no son formadores de precios, porque “siempre hemos trabajado para abastecer la denominada mesa de los argentinos”.
Pero lo cierto es que la realidad desmiente a la ME, ya que a cada suba del precio internacional de commodities como el trigo, el maíz o la soja, le sucede inmediatamente una disparada de los precios de los productos que componen la canasta básica de alimentos.
¿Pero desde dónde se exacerba la posibilidad de un conflicto? Aquí vale recordar que la ley de Emergencia Económica faculta al ejecutivo a aumentar por decreto tres puntos porcentuales en el caso de las retenciones al maíz, la soja y el trigo.
Es claro que a la hora de imaginar el acuerdo policlasista que promueve, la idea del gobierno lejos está de excluir al universo del capital y, menos todavía, a los actores que intervienen en la cadena alimentaria.
¿Pero entonces por qué tanto interés de parte de la massmedia a la hora de fogonear la reproducción de un escenario similar al que derivó de la Resolución 125?
“Hay bronca en el sector”, señaló el presidente de la Sociedad Rural de Rojas, Alberto del Solar Dorrego, y recalcó que “hay un divorcio entre las bases, las rurales y los autoconvocados, porque muchos no están de acuerdo en cómo está trabajando la Mesa de Enlace”.
Y, en idéntica sintonía, dos ex ministros del Gobierno Cambiemos, Ricardo Buryaile y Luis Miguel Etchevehere, hablaron de un gobierno que “amenaza a los productores agropecuarios” y que “pone la falsa excusa del precio de los alimentos para volver a saquear al campo”.

Renta extraordinaria

Así las cosas, lo cierto es que los representados por quienes hoy va a recibir el Presidente, son la clase propietaria de buena parte de la Pampa Húmeda que es una de las zonas del planeta que posee características de fertilidad excepcionales, a lo que se suma un clima que la favorece, así como la cercanía al puerto.
Todo esto coadyuva para que ahí se pueda producir a costos relativamente inferiores, respecto a los de otros países. Esta característica fue determinante para que Argentina se constituya en una economía exportadora de carnes y cereales, en la que las empresas del sector y la clase capitalista que las posee, tienen garantizada una tasa de rentabilidad superlativa.
Por otra parte, esta renta extraordinaria que se define como renta agraria diferencial, tuvo una vuelta de rosca más a partir de ciclos de demanda que catapultan los precios internacionales de los productos primarios que salen de ahí.
Entonces, se produce a costo relativo inferior al de otros lados, un producto que se puede vender en otros países a precios muy superiores a los que se paga en el mercado doméstico.
Esto provoca una grave distorsión que agrede al consumo interno, pero también trae aparejada una acumulación de capital en manos de pocos que, de motu proprio, jamás lo volcaron a construir industria, sino que se suele transformar en capital financiero que favorece la concentración de riqueza en pocos y fomenta la desigualdad (Ver ¡Alerta Ovni, llamen a Fabio Zerpa!).
En su informe de ayer, el Departamento de Agricultura de EE.UU. redujo su estimación de producción para la soja. Esto tiene algunas explicaciones, entre otras, que parte de su propia producción fue vendida a la República Popular China. Y también va a traer algunas consecuencias, entre otras, que durante los próximos meses EE.UU. va a incrementar su importación de esta leguminosa, algo que se vuelve relevante para Argentina, ya que anticipa un nuevo salto en el precio internacional.