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Política
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Denuncia penal por el acuerdo con el FMI. Un mecanismo perverso que volvió mucho más ricos a quienes ya lo eran y una deuda que debemos pagar el resto de los argentinos.

“Un nuevo Nuremberg para los especuladores financieros”, reclamaba hace poco más de diez años en su libro “El odio a Occidente”, el miembro del Comité Consultivo del Consejo de Derechos del Hombre de la ONU, Jean Ziegler.
Ese libro es muy recomendable y habla sobre el carácter criminógeno de la industria financiera, pero también acerca de las consecuencias que su actividad tiene sobre las personas concretas.
Por supuesto y lamentablemente el pedido de Ziegler quedó en la nada, y aunque a su lado el anuncio hecho ayer por Alberto Fernández aparece como modesto, alcanzó para provocar una andanada feroz por parte del Bloque JxC y el conglomerado massmediático dominante.
El Presidente anunció durante la apertura de sesiones del Congreso, que va a impulsar una querella criminal tendiente a “determinar quiénes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y de la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra”.
El mandatario se refirió así al endeudamiento que contrajo el Gobierno Cambiemos con el FMI, cuyas características desnudó el Informe Mercado de Cambios, Deuda y Formación de Activos Externos, que presentó el Banco Central durante abril de 2020. Este trabajo expuso el mecanismo perverso que facilitó la fuga de 86 mil millones de dólares que perpetró la Presidencia Macri.
Durante los primeros dos años, el Gobierno Cambiemos aprovechó las condiciones que había dejado el proceso de desendeudamiento que tuvo lugar entre 2005 y 2015, y compulsivamente tomó crédito en el mercado privado internacional.
Esto y el hecho de que el crédito nunca fue orientado hacia ninguna estrategia que permitiera solidificar la economía del país, hizo que rápidamente ese mercado advirtiera la inconsistencia de lo que estaba haciendo La Rosada y, simplemente, cortara el chorro.
Así las cosas, sin la posibilidad de acceder al crédito externo y con los datos de una economía doméstica que hacía agua como consecuencia de decisiones propias, durante mayo de 2018, en un desesperado intento por salvar la ropa, el Gobierno Cambiemos pidió un crédito al FMI.
¿Fue sólo para salvar la ropa? ¿Se trató de un mecanismo pergeñado para fugar divisas? Lo que se pueda decir al respecto es especulativo, peor sobre lo que no hay dudas es acerca de qué consecuencias trajo.
El préstamo otorgado fue de 55 mil millones, de los que se había entregado 45 millones hasta diciembre de 2019, cuando el ya presidente Fernández decidió que el país no recibiera el último tramo.

Festichola

¿Cuántos dólares se fugaron desde el momento en que Macri pidió recibió a Christine Lagarde en la Quinta Presidencial? La respuesta correcta es 45 mil millones de dólares, esto en abierta violación de la Carta Orgánica del FMI que prohíbe la utilización de los recursos del organismo para solventar la salida de divisas. Esto fue refrendado por Argentina cuando entró al Fondo durante 1956.
Pero el Gobierno Cambiemos tampoco respetó lo que firmó en los memorándum que suscribió para tomar el préstamo, por el que se comprometió a que los dólares que ingresarían se iban a destinar a disminuir las tensiones existentes en la balanza de pagos y, para ello, debían usarse para incrementar las reservas. Durante el último año de la Presidencia Macri, las reservas cayeron en algo más de veinte mil millones de dólares.
Es con estos datos que el Gobierno avanza en la denuncia penal que no se objetiva en la decisión política de ir al Fondo, sino que cuestiona las faltas que hubo en los procedimientos que culminaron con el endeudamiento.
Pero más allá de todo esto, lo cierto es que queda claro que los dólares que el FMI le dio a Mauricio Macri, fueron utilizados para engordar el perverso mecanismo de compra indiscriminada de divisas baratas que, tras obtener rápida rentabilidad, fueron fugadas.
Este mecanismo comenzó en el mismo momento en que lo hizo la Presidencia Macri, que en una de sus primeras medidas levantó las restricciones que existían para la adquisición y circulación de divisas. Esto, en una economía que tiene profundos problemas en la restricción externa, contribuyó a destrozar el mercado interior y a profundizar el déficit fiscal, que es donde está la excusa que ahora ponen algunos de los denunciados para explicar por qué fueron al Fondo.
Si el problema era el déficit fiscal, tenían otras herramientas que eligieron no usar. Pero fueron al FMI y todo acabó con una herencia formidable cuyas consecuencias más inmediatas intenta paliar, ahora mismo, el actual gobierno que renegocia vencimientos por 18 mil millones de dólares para 2022 y 19.186 millones para 2023.
¿Pero era tal el problema que había con el déficit discal? Poco antes de asumir como ministro de Economía, el entonces comentarista de TN, Nicolás Dujovne, reconocía que cuando Macri entró a La Rosada no había problemas de solvencia, ya que Argentina estaba desendeudada y tampoco había problemas de déficit.
Pero dos de sus sucesores, Hernán Lacunza y Guido Sandleris, dicen ahora que el Gobierno Cambiemos recurrió al FMI para pagar deuda contraída con anterioridad y cubrir déficit fiscal. Significativamente Sandleris integró el equipo de Dujovne que activó el acuerdo con el FMI.
La cosa es que más allá de las contradicciones discursivas, la Presidencia Macri eligió financiar el desastre que perpetró sobre la economía argentina, mediante la emisión de deuda en dólares que, encima, fue tomada bajo jurisdicción externa. Todo esto cuando todavía estaban abiertas las heridas que dejó la historia con los Fondo Buitre y el juez Thomas Griesa.
Y lo hizo partiendo del mito que señala como tabú a la emisión monetaria que, desde esa perspectiva, es el factor exclusivo que explica la inflación. Pero de todos modos nunca se privó de darle manija a la maquinita de la emisión encubierta que provocó una brutal expansión monetaria por medio de los intereses de las Leliq.
¿Entonces qué hicieron con los dólares? Los desembolsos del FMI se pautaron meticulosamente para junio, octubre y diciembre de 2018, abril y julio de 2019, esto es, siguiendo el programa de campaña que pretendía acabar con la reelección de Macri como presidente.
Si a esta altura usted piensa que uno de los dos objetivos del espeluznante endeudamiento contraído, fue el financiamiento de la campaña electoral de Cambiemos, debe saber que coincide con lo revelado por el entonces asesor de Donald Trump, Mauricio Claver, quien ahora como titular del Banco Interamericano de Desarrollo, reconoce que aquel Stand-By fue otorgado a pedido de Trump y para favorecer la posibilidad de que Macri sea reelecto en 2019.
Pero con el resultado de las Paso sobre la mesa, quedó claro que el otro objetivo ya se había cumplido. La bolsa estaba vacía ya que, tal como consta en el informe del Central, desde la firma del acuerdo con el FMI se habían fugado 45 mil millones de dólares.
Resulta evidente que buena parte del préstamo, fue para financiar la fuga de divisas por parte de los sectores más concentrados y transnacionalizados que actúan en el país. Y si para muestra alcanza con un botón, el Informe da cuenta de que el veinte por ciento de personas físicas que adquirieron divisas durante ese período, se quedaron con el ochenta por ciento de lo que se compró. En el caso de las personas jurídicas la cosa es más elocuente todavía: el diez por ciento de los que compraron se hizo con el 93 por ciento de los dólares vendidos.
Al parecer los sectores más concentrados que actúan en Argentina cobraron a tiempo el apoyo que le brindaron a Macri, y esto explica también por qué siguen apostando a la desestabilización del Gobierno y a favorecer al Bloque Cambiemos.
Pero es evidente quiénes son los que van a tener que pagar, de su propio bolsillo, la deuda que el Gobierno Cambiemos contrajo por medio de este mecanismo. Y es muy probable que entre ellos, haya algunos de los que ayer golpearon cacerolas respondiendo a la convocatoria massmediática que se hizo para protestar, entre otras cosas, por la denuncia penal que el gobierno iniciará contra quienes tomaron esta deuda.