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Política
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Desde la Comisión Agraria del Partido Comunista se cuestiona la idea del gobierno nacional de diseñar herramientas para un nuevo sistema de comercialización de semillas que implicarían un gravamen para el “uso propio”.

“Esto de la semilla hace tiempo que se viene disputando y es algo con lo que nosotros hemos tenido una fuerte lucha en su momento con Monsanto, cuando quiso instalarse en Córdoba, cuando la lucha popular se plantó ante la instalación de una planta de esa multinacional en la localidad de Malvinas Argentinas”, señaló Raúl Toto Galván al referirse a la idea del gobierno nacional de diseñar herramientas para un nuevo sistema de comercialización de semillas que implicarían un gravamen para el “uso propio”.

La versión la puso sobre la mesa hace algunas semanas quien por entonces era ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, quien para hacerlo utilizó como auditorio al Congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid).

Al respecto, Glaván advirtió que es peligroso “que el Gobierno quiera congraciarse con Aapresid y todo lo que representa esa entidad que reúne a los que se creen reyes de la soja”, que son quienes “han instalado el tema de la extranjerización de la semilla y quieren quedarse con las semillas, porque el que las maneje, maneja a los pueblos” ya que “tiene el control sobre la comida”.

Y, en este sentido, el titular de la Comisión Agraria del partido Comunista, hizo hincapié en que “si lo logran, para poder comer, los pueblos van a depender todavía más de estas grandes empresas multinacionales” por lo que, recalcó, “hay una lucha mundial por este tema, donde las organizaciones de la agricultura familiar venimos resistiendo el embate de estos sectores que se quieren apoderar de la semilla”.

Mientras tanto, el Movimiento Campesino Liberación también se pronunció al respecto, resaltando que “nadie en su sano juicio podría arrogarse el derecho de su tenencia sólo porque ejerza la manipulación genética de algunas especies funcionales a una agricultura industrial, huérfana de agricultores, en laboratorios altamente tecnologizados”.

Tras lo que instó a que se abra un debate “al interior de las organizaciones campesinas, la agricultura familiar, la Utep y en el Consejo de la Agricultura Familiar sobre este y otros temas, como la Ley de Reparación Histórica a la que también criticamos”.

Y destacó que “es imprescindible seguir preservando nuestras semillas, debemos defenderlas de los gobiernos represores, de las megaempresas multinacionales y del gran capital e impulsar el debate sobre la reforma agraria integral tal y como lo venimos haciendo históricamente, porque de ello depende nuestro futuro como pueblo, nación y humanidad”.