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En Francia 3,6 millones de manifestantes participaron en más de trescientas marchas. El titular del Partido Comunista, Fabien Roussel, instó a que “los franceses intensifiquen la movilización y desafíen a los parlamentarios que no se oponen claramente a la reforma del gobierno”.

Siguen batiendo récord las jornadas de huelga y movilización que se llevan a cabo en Francia, contra el proyecto gubernamental que implica una reforma regresiva al sistema de jubilaciones. El sábado pasado fueron 3,6 millones de manifestantes los que participaron en más de trescientas marchas, que se desarrollaron en diferentes ciudades del país para volver a rechazar la iniciativa por la que se quiere retrasar la edad legal de jubilación para hombres y mujeres, de 62 a 64 años.

Esta vez el epicentro volvió a ser Paris, donde alrededor de setecientas mil personas salieron a las calles para enfrentar la reforma que impulsa el presidente Emmanuel Macron, en una jornada en la que se paralizó el sistema educativo, el tráfico aéreo, el sector energético y la recolección de residuos, pero también casi la totalidad del transporte público de pasajeros, al tiempo que fue bloqueado el tránsito de los puertos, entre otras cosas.

Si bien la CGT tiene un claro liderazgo en la convocatoria, vale destacar que todas las centrales sindicales y estudiantiles articulan en la construcción de este plan de lucha que, desde que comenzó en diciembre pasado, cada vez cuenta con más adherentes tal como lo exhibe el volumen creciente de las movilizaciones que tuvieron lugar ese mes, en enero y la semana pasada.

De acuerdo a una encuesta que dio a conocer sobre el fin de semana Le Journal du Dimanche, el 68 por ciento de los franceses se opone a la reforma, algo que también se manifiesta en el arco político partidario donde todas las fuerzas coinciden en oponerse, con excepción de Los Republicanos.

Mientras tanto, después de que el oficialismo sorteara el debate en la Cámara Baja apelando a una artimaña legislativa, el proyecto el sábado por la noche el Senado aprobó el proyecto con 195 votos a favor y 112 en contra. Pero aún debe superar todavía otra instancia, ya que tendrá que ser examinado por una comisión mixta antes de ser aprobado definitivamente. Para ello el tiempo límite es el 26 de marzo.

Con este telón de fondo, el secretario general del Partido Comunista Francés, Fabien Roussel, denunció la maniobra perpetrada “por el gobierno y la derecha senatorial para bloquear el debate”, algo que definió como “un golpe de fuerza insoportable, pero también una admisión de debilidad que muestra la negativa de los partidarios de esta reforma a conducir el debate en condiciones democráticas”. Y, en este sentido, instó a que “los franceses intensifiquen la movilización y desafíen a los parlamentarios que no se oponen claramente a la reforma del gobierno”.

Por su parte, desde el ejecutivo se insiste en que la reforma que intenta imponer es necesaria porque, este mismo año, “podría haber un déficit de diez mil millones de euros en el sistema de pensiones”. Pero nada dice, por ejemplo, de los cuatrocientos mil millones extra que durante enero destinó para gasto militar, en el marco de su participación en la escalada que la Otan lleva a cabo en la zona de Donbass.