Europa
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El titular de la Liga de Jóvenes Comunistas fustigó el ajuste que impone el gobierno presidido por Rishi Sunak. Mientras tanto la monarquía sigue tirando manteca al techo.

“Hoy, sólo el Partido Comunista defiende sin reservas políticas como el control de precios, la renacionalización, un impuesto sobre el patrimonio para los ricos, la derogación de todas las leyes antisindicales, millones de viviendas municipales más y un plan económico para combatir el cambio climático y crear pleno empleo”, recalcó el titular de la Liga de Jóvenes Comunistas, Johnnie Hunter, tras lo que fustigó los llamados “a la moderación salarial para combatir la inflación” que hicieron el Banco de Inglaterra (es el equivalente al Banco Central) y los ministros del gobierno que preside Rishi Sunak.

La postura gubernamental fue hecha pública a poco de que la Oficina Nacional de Estadística revelara el índice de precios al consumo del mes pasado, que da cuenta de que la inflación no cede en Gran Bretaña. En este contexto, desde el 10 de Downing Street y el Banco de Inglaterra, se volvió a subir la tasa de referencia para préstamos al consumo y se insistió con que el problema reside en que “los salarios son muy altos”.

Así las cosas Hunter advirtió que “es preciso denunciar este intento de la clase dominante de echar la culpa y la carga a los trabajadores” y señaló que “son las compañías de energía, los bancos y los gigantes minoristas quienes han elevado los costos de combustible, alimentos y vivienda en su codicia por mayores ganancias”, algo que provocó que “los trabajadores y sus familias sufran verdaderos recortes en sus ingresos y niveles de vida, mientras los peces gordos siguen disfrutando”.

Por lo que destacó el papel clave que en esta coyuntura deben tener los sindicatos “para luchar y, cuando sea necesario, hacer huelga por salarios más altos”. Y, al mismo tiempo lamentó la actitud que ante esta situación tiene el Partido Laborista y su bloque parlamentario, a cuyos integrantes calificó como “títeres mansos” de la clase capitalista.

Con este telón de fondo y pese a que la Corona Británica se había comprometido a morigerar sus gastos, la familia real se volvió a pasar de la raya y de acuerdo a un informe sobre sus finanzas que fue publicado la semana pasada, el rey Carlos echó mano a las reservas para tapar el rojo que había acumulado durante los últimos meses: una bicoca, algo así como 26 millones de dólares.