Europa
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

El secretario general del Partido Comunista de Gran Bretaña, Robert Griffiths, advirtió sobre un resurgimiento de bandas fascistas que actúan “alentadas por parlamentarios conservadores desde Westminster”.

“Claramente, hay elementos en las bancadas conservadoras cuyo compromiso con los derechos democráticos y humanos, ya sea en Gran Bretaña o Palestina, es nulo”, alertó secretario general del Partido Comunista de Gran Bretaña (PCB), Robert Griffiths, al advertir sobre un resurgimiento de bandas de extrema derecha que con total impunidad actúan en Londres y otras ciudades del Reino Unido “alentadas por parlamentarios conservadores desde Westminster”.
La denuncia de Griffiths tuvo lugar después de que parlamentarios conservadores votaran en contra de un proyecto que inste a que el gobierno encabezado por Rishi Sunak se pronuncie a favor de un alto al fuego en Franja de Gaza, pero también porque desde esos bloques legislativos se pidió que Gran Bretaña se retire del Convenio Europeo de Derechos Humanos y de rienda suelta a una violación del derecho internacional sobre refugiados.
“Además, el discurso del rey confirmó los planes del gobierno conservador de reprimir aún más las protestas pacíficas y prohibir las medidas adoptadas por organismos públicos para rechazar los vínculos económicos con Israel”, señaló el titular del PCB y apuntó sus dardos contra el oficialista partido Reform UK, al que vinculó con organizaciones fascistas extraparlamentarias.  Por otra parte, Griffiths lamentó que el Partido Laborista se negara a respaldar la iniciativa presentada por el Partido Nacional Escocés, que propició un alto el fuego en Gaza y condena los planes de las bancadas conservadoras de expulsar hacia Ruanda a los solicitantes de asilo (Ver Proyecto racista en el Reino Unido).
El proyecto fue votado favorablemente por los legisladores del Partido Nacional Escocés y 56 parlamentarios laboristas rebeldes, algo que no alcanzó para convertirlo en ley, pero que fue saludado por Griffiths quien resaltó que esa postura refleja “la defensa de principios humanitarios básicos”.