Europa
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

El Partido Comunista de Suecia, volvió a insistir con los peligros que representa la posible entrada de su país en la Alianza Atlántica.

“La decisión de unirse a la Otan se basa en los intereses del capital monopolista sueco”, advirtió el Partido Comunista de Suecia (PCS) y reclamó que su país mantenga la neutralidad que lo caracterizó durante varias décadas, algo que evaluó resulta sumamente difícil en el actual contexto global.

“La neutralidad no es posible bajo el capitalismo y, por tanto, Suecia nunca ha sido verdaderamente neutral” se reflexionó desde el PCS y se recordó que durante la Guerra Fría, pese a la “neutralidad” que proclamaba, Estocolmo “colaboró ​​ampliamente con la Otan, en los campos de inteligencia y tecnología de defensa, entre otros”, pese a que las relaciones entre Suecia y la Alianza Atlántica recién se formalizaron durante 1994, cuando este país se unió a la Asociación para la Paz de la Otan.

Ahora, ante la clara posibilidad e que Suecia pase a tener su membresía en la Alianza, el PCS sostuvo que “la fachada de neutralidad ha perdido su valor para la burguesía sueca a medida que la competencia y las contradicciones se agudizan dentro del imperialismo”, por lo que “ahora es más importante poder proteger lo intereses en el escenario global” y, por lo tanto, la membresía en la Otan “consolidará firmemente la posición de Suecia como miembro pleno del bloque imperialista euroatlántico occidental y ayudará a asegurar los intereses globales del capital monopolista sueco”.

Vale recordar que hace apenas dos meses, el PCS denunció que la Otan pretende usar al país escandinavo como “un trampolín aún más potente para la intervención imperialista en la región” y lo hizo en el contexto del acuerdo de cooperación militar que acababa de suscribir el gobierno encabezado por Ulf Kristersson con Washington.

“Ni un solo soldado estadounidense en suelo sueco”, es lo que reclamó el PCS al salir al cruce de ese acuerdo de cooperación militar que, advirtió, “representa un paso más hacia la incorporación oficial de Suecia a la cooperación del imperialismo euroatlántico, con el objetivo de salvaguardar de la forma más eficaz los intereses de los capitalistas de la región frente a sus competidores”.