Medio Oriente
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Human Rights Watch alerta sobre el incremento de asesinatos de pibes palestinos, perpetrados por agentes israelíes dentro de los territorios que ocupa ilegalmente el Estado de Israel.

“Los niños palestinos viven una realidad de apartheid y violencia estructural, donde podrían ser asesinados a tiros en cualquier momento sin ninguna perspectiva seria de rendir cuentas”. Quien formula esta tajante advertencia es Human Rights Watch (HRW), en un documento que hizo público la semana pasada en el que pide a la ONU que incluya estos crímenes en su informe anual sobre violaciones graves contra menores en conflictos armados.

De más está decir que HRW es una organización no gubernamental que tiene una mirada habitualmente alineada con las posturas del occidente europeo y anglosajón, por lo que es de suponer que cuando hace este tipo de advertencias, es porque el volumen de los crímenes que perpetra el Estado de Israel, es de tal magnitud que supera cualquier posibilidad de tapadera.

“Las fuerzas israelíes están matando a tiros a niños palestinos que viven bajo ocupación con una frecuencia cada vez mayor”, alertó el director asociado de derechos del niño de HRW, Bill van Esveld, y fue claro cuando hizo hincapié en que “a menos que los aliados de Israel, particularmente EE.UU., presionen a Israel para que cambie de rumbo, más niños palestinos morirán”.

Pero la impunidad israelí es sistemática, tal como lo denuncia HRW cuando recalca que 2022 fue el año en el que las fuerzas de ocupación de Israel asesinaron más menores palestinos en Cisjordania, pero también cuando enciende las luces de alerta porque “2023 está en camino de igualar o superar los niveles del anterior”.

Con este telón de fondo, esta ONG pidió al fiscal del Tribunal Penal Internacional que acelere la investigación sobre los territorios palestinos que se abrió durante 2021, en la que debería incluir las terribles violaciones perpetradas contra pibes, dentro de un contexto en el que las autoridades israelíes cometen crímenes contra la humanidad y persecución de ciudadanos palestinos. Relevamientos de varios organismos de Derechos Humanos, coinciden en que entre 2017 a 2021, menos del uno por ciento de las denuncias de violaciones perpetradas por las fuerzas de ocupación israelíes contra palestinos, acabaron dando lugar a acusaciones judiciales.

Un informe que confeccionó HRW señala que son 614 palestinos que la ONU clasificó como civiles asesinados durante aquel período en la Franja de Gaza y Cisjordania. Y que por estos crímenes sólo tres soldados fueron condenados y en todos los casos recibieron sentencias leves de servicio comunitario militar. Ninguno fue preso.

“Creemos que el mundo tiene dos dimensiones. Una, que tiene que ver con la democracia, con los valores, en la que la democracia es parte de la vida de las sociedades, como EE.UU., Europa, Israel y otro mundo que tiene una mirada más autocrática”. Esta frase fue dicha hace muy poco por Patricia Bullrich, mientras que Javier Milei adelantó que si es Presidente, su primera medida va a ser mudar la sede de la embajada Argentina ante Israel, de Tel Aviv a Jerusalem, tal como lo hicieron Guatemala y EE.UU. bajo la presidencia de Donald Trump en abierta violación de la Resolución 478 que aprobó el Consejo de Seguridad de la ONU durante agosto de 1980, que establece la nulidad de una ley sancionada poco antes por el Estado de Israel, que establecía su capital en Jerusalem. Esta resolución aconseja que los estados miembros de la ONU sitúen sus embajadas en Tel Aviv.

Así las cosas, otro que apuntala los valores que defienden Bullrich y Milei, es el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, quien días atrás sostuvo públicamente algo que en la práctica todos pueden observar. “Los judíos israelíes tienen un estatus superior al de los palestinos”, se vanaglorió.

Ben Gvir es un racista extremo y siempre aprovecha para dejarlo en claro, algo que le valió para ser una suerte de superministro del gabinete de Benjamín Netanyahu, pero además una figura estelar, muy poderosa e influyente dentro de Israel donde dirige a la policía y los aparatos militarizados de seguridad.

“Mi derecho, el derecho de mi esposa y de mis hijos, a circular por las carreteras de Cisjordania -territorio palestino ocupado- es más importante que el derecho a la libertad de circulación de los árabes, ésta es la realidad, esta es la verdad. Mi derecho a la vida precede a su derecho a la libertad de movimiento”, aseveró dejando en claro de qué va esta cosa de valores compartidos por la derecha que actúa en Argentina y su modelo israelí.