Una obsesión repetida

Latinoamérica y Caribe
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El intendente de Rosario, Pablo Javkin, anduvo de gira por EE.UU. y no perdió la oportunidad para asesorarse con “especialistas” en seguridad y represión vinculados al ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani. La iniciativa del intendente está en sintonía con la política de Perotti y de la derecha en materia de lucha contra el delito y el narcotráfico.

El entusiasmo de la derecha argentina en Santa Fe por importar políticas de “seguridad” y de represión desde los EE.UU. no cesa. A las reuniones que el gobernador Omar Perotti mantuvo el último tiempo con la Embajada de EE.UU. y a los convenios de asistencia técnica para la “lucha contra el narcotráfico” firmados con instituciones policiales de Israel y Colombia, ahora se suma el intendente de Rosario, Pablo Javkin, quien anduvo de gira por Nueva York y no perdió la oportunidad para asesorarse con “especialistas” que participaron en la administración de Rudolph Giuliani, el ex alcalde neoyorquino entre 1994 y 2001.

Al respecto Norberto Champa Galiotti, secretario del Partido Comunista de Rosario dijo que “hay una concepción ideológica que cruza tangencialmente a todos los partidos de derecha, por lo que en este aspecto no hay diferencias entre radicales de derecha, peronistas de derecha o neoliberales del PRO”.

Y añadió que la derecha argentina, más allá de su pertenencia partidaria, “está regida por una concepción ideológica de defensa del capitalismo que la lleva, inexorablemente, a concebir las políticas de seguridad resguardando el sistema, conservando el poder real y atacando a los sectores populares”.

De ahí que “no nos resulta nada extraño que el intendente de Rosario vaya a EE.UU. y pretenda en materia de seguridad alinearse con una política de implantación de modelos externos que empezó el gobierno de Cambiemos, que continuó Perotti en Santa Fe con los acuerdos con la Embajada de EE.UU. y que ahora profundiza Pablo Javkin”. En opinión del dirigente del PC “esta política es la que conecta a toda la derecha argentina”.

A los que quieren replicar en Argentina la manera de tratar el delito que implementa EE.UU., Galiotti les recordó que “el país del norte tiene los índices más altos de violación a los derechos humanos, de racismo y de estigmatización hacia la población latina”. Además, alertó que las posibles consecuencias de las políticas de represión diseñadas por EE.UU., que son importadas con entusiasmo por la derecha local, no pueden ser desvinculadas de la profunda crisis que atraviesa el Poder Judicial, “claramente instalado desde hace un tiempo como uno de los principales defensores del capitalismo en el país y como el garante de la libertad de acción de las bandas criminales”.

Para el dirigente, “este es el motivo principal por el que las bandas que organizan el narcotráfico y el contrabando, que manejan fronteras y medios de transporte, no son desarticuladas”. No porque sea difícil hacerlo sino porque no se quiere llevar a cabo esa tarea, debido a la participación del poder económico y de un sector del poder político en el negocio.