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Dom, Abr
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Cómo sigue la lucha luego de la derrota del Apruebo que cayó por más de veinte puntos en el plebiscito constitucional.

El pasado 4 de septiembre se impuso en Chile el rechazo a la nueva constitución por un 61,86 por ciento sobre el Apruebo en una jornada con la participación del 85 por ciento de la población, un récord para el país. El voto obligatorio aumentó la participación y la misma fue capitalizada más por el Rechazo mientras que el apoyo al nuevo texto solo ganó en ocho comunas.

El resultado sin dudas fue un golpe duro para las esperanzas colocadas en el triunfo del Apruebo. En algunas partes, que se proyectaban más fuertes, como Recoleta, gobernada por Daniel Jadue, también se impuso el Rechazo, que en la Araucanía ganó por la mayor diferencia: 73 por ciento.

Gastón Osorio, integrante del Partido Comunista de Chile de Buenos Aires (PCCh), señaló que “el triunfo del rechazo responde a diferentes factores: algunos creemos que tuvo que ver con el desarrollo de la Convención, otro factor es que la gente entendió la propuesta de constitución como un Apruebo o Rechazo a la gestión de gobierno”.

Asimismo, Osorio añadió que “la desinformación también tuvo un rol en la campaña que llevó la derecha y también las fuerzas sociales y políticas tuvieron limitaciones en el despliegue de su campaña” y que la Convención “tuvo la presencia predominante de sectores de sociedad que eran independientes que no tuvieron el mejor manejo comunicacional y eso fue utilizado para generar el rechazo con un discurso del temor”.

 

El rol del gobierno

 

El Rechazo pone al gobierno de Apruebo Dignidad en una situación en la que -si observamos otras experiencias de la región- urge tomar decisiones profundas. “Muchos de los proyectos de reforma se postergaron hasta el 5 de septiembre” señaló el militante del PCCh, y agregó que “el gobierno, del cual formamos parte, esperó tener un resultado para acelerar las reformas y entendemos que fue un error”.

Respecto al rol de la derecha en su influencia mediática, Osorio hizo énfasis en que “desde el día uno buscó boicotear el proceso y crear una campaña del miedo. Entendemos que hubo ingenuidad en sectores de izquierda que se confía en las instituciones y eso nos juega en contra”.

En cuanto a la influencia del Partido, fue claro al aseverar que “como fuerza no tuvimos la capacidad de imponer condiciones favorables a nuestros posicionamientos, sino que muchas veces hemos negociado con otros sectores. El resultado es un golpe duro para todos los espacios de izquierda y progresista, pero debemos seguir discutiendo y luchando”.