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Así definió el referente del Frente Revolucionario Comuna, Tupaj García, al momento que atraviesa Bolivia a raíz del pustch que protagoniza la derecha cruceña.

A medianoche vence el plazo que la Central Obrera Boliviana (COB) le dio a los promotores del paro que comenzó el 21 de octubre en Santa Cruz, “para abandonar el país”, pero también el que anunció el Comité Interinstitucional que controla el Comité Cívico (CC) de ese departamento, para que el gobierno nacional deje en libertad a las quince personas que fueron detenidas por haber perpetrado hechos de violencia, en el contexto de la medida adoptada por la derecha cruceña para exigir que se adelante la fecha de realización del censo 2024.

Los episodios de violencia por los que fueron detenidos, estuvieron protagonizados por integrantes del CC y su brazo armado que es la Unión Juvenil, todo amparado por el gobernador Luis Camacho, que no es otro que aquel que formó parte del liderazgo del golpe de Estado perpetrado durante 2019.

Hasta ahora, la violencia desatada por la derecha cruceña dejó un saldo de al menos un muerto y varios heridos, así como 42 casos de vulneración de los derechos de niñas, niños, mujeres, personas adultas mayores e indígenas, de acuerdo a lo relevado por la Defensoría del Pueblo.

Con este telón de fondo y después de intentar varias vías de negociación con Camacho y sus cívicos, el viernes pasado el presidente Luis Arce, anunció que el censo se va a hacer el 23 de marzo de 2024 y que, “con base a estos resultados preliminares, se hará la distribución de recursos en septiembre de ese año”.

Así, el mandatario le puso punto final al tema, pero y aunque la posición de los cívicos se debilitó al no poder arrastrar al paro al resto de los departamentos, la situación en Santa Cruz parece lejos de normalizarse. Y fue en este marco que el secretario ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi, redobló la apuesta de los cívicos y los intimó a acabar con su intentona también dentro de un plazo de 72 horas.

Es que el Comité Interinstitucional, además de volver a tentar al resto de los departamentos para que se sumen al estado de sedición que perpetra en Santa Cruz, pidió convocar a una comisión constitucional para que “revise la futura relación política de Santa Cruz con el Estado boliviano”.

La sombra del separatismo liderado por Branko Marinković, no oculta que está detrás de paro cruceño. Y a esto es a lo que apunta la COB cuando habla de que los promotores deben abandonar el país”. “Estamos indignados con estos croatas, yugoslavos que se creen dueños de Santa Cruz, hijos de migrantes”, advierte la COB y recalca que “nosotros somos los dueños, los que hemos construido Santa Cruz, los que hemos aportado para el desarrollo de Santa Cruz y ahora recibimos discriminación, racismo, difamación, violencia, asesinatos”.

Así las cosas, a la hora de intentar aclarar qué pasa por estas horas en Bolivia, desde el Frente Revolucionario Comuna, en charla con Nuestra Propuesta, Tupaj García describió qué posibles escenarios que están abiertos, ya que “el Comité Cívico inició una movilización que no es capaz de poder frenar”.

Uno de ellos es el que se abriría “en caso de que la Unión Juvenil ceda, se desmovilice y el paro se levante dentro del plazo de 72 horas”, con lo que “el costo político lo pagarían los cívicos”, pero también podría ocurrir que “la Unión Juvenil convenza al Comité Cívico para continuar y radicalizar el conflicto hasta que llegue a una escala difícil de establecer”.

Mientras que la restante alternativa que plantea García, “es muy poco probable”, sería que la Unión Juvenil “de un golpe hacia el interior de la organización en Santa Cruz y, siendo el ala militar de la derecha en ese departamento, tome las riendas y vaya por la suya”. Pero aclara que también puede pasar que la propia movilización se vaya desinflando y que Santa Cruz vuelva a la normalidad por un tiempo.

Y, de todos modos, alertó que el plazo que los cívicos le dieron al gobierno, puede corresponderse con la intención de llevar a cabo “una retirada ordenada”, pero también podría ser utilizada “para que esas fuerzas se reorganicen y radicalicen el conflicto”.

Por eso es que las horas que corren son claves. “Un buen síntoma es la aparente pelea entre la Unión Juvenil y el Comité Cívico”, resalta García aunque aclara que “esto no debe hacernos olvidar de que son instituciones hermanas”, ya que la Unión es la división de jóvenes del CC, por lo que “no es de esperar que sus peleas y diferencias sean muy duras, ya que uno es el brazo armado y el otro el brazo político” del mismo esquema.