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“Los bancos fueron los únicos que salieron ganando porque se blanquearon muchas de sus deudas”, advirtió desde el Partido Comunista Ecuatoriano, Bruno Soria, al hacer un repaso de lo que provocó la dolarización en su país.

El 9 de enero de 2000, Ecuador aplicó la dolarización de facto en medio de una corrida bancaria y una crisis económica y financiera descomunal. Frente a esto, el entonces presidente, Jamil Mahuad, anunció la sustitución del sucre que hasta ese entonces era la moneda de Ecuador que, a partir de ese momento, pasó a ser reemplazado por el dólar como moneda de uso legal en aquel país.

Todo esto es, palabras más  palabras menos, la misma receta que hoy en Argentina impulsa desde la ultraderecha el “libertario” Javier Milei, quien dice que de esta manera se va a poder combatir y derrotar a la inflación.

Vale citar que la adopción del dólar como moneda de uso legal en ecuador fue traumática. Tras el anuncio, la cotización de la divisa saltó de seis mil sucres a 25 mil, sólo en una semana. Y, en este contexto, los ahorristas recibieron un bono a cinco años por sus depósitos bancarios, esto es algo que por aquí nadie dudaría en llamar corralito.

¿Pero qué pasó con la inflación? Ese mismo año, la inflación ecuatoriana escaló al 95,5 por ciento y esto con un telón de fondo plagado de ahorristas que ni siquiera podían echar mano a sus reservas porque habían quedado adentro del corralito, a lo que se sumaba un escenario atravesado por diferentes precios de la economía que se ajustaron al del dólar ¿Y qué pasó entonces? Está claro que en lo inmediato, los pocos que ya tenían muchos dólares festejaron y el resto se jorobó. Pero esto no es todo, tal como lo explica desde el Partido Comunista de Ecuador, Bruno Soria, quien en diálogo con Nuestra Propuesta advirtió de que a partir de ese momento se fue profundizando la crisis, al tiempo que la dolarización se convertía en un factor clave para el proceso de destrucción de la producción nacional.

 

-¿Cómo se llevó a cabo la dolarización en Ecuador?

 

Primero no hay que dejar de señalar que mismo grupo económico que gobernaba en ese momento, es el que está gobernando hoy de la mano de Guillermo Lasso. En ese proceso, Domingo Cavallo, un viejo conocido en la Argentina fue el asesor que Carlos Menem le mandó al entonces presidente Jamil Mahuad y el actual presidente, Guillermo Lasso, era uno de los ministros que formaban parte del gobierno de Mahuad.

Lo que pasó en ese momento fue un atraco. Tuvimos nuestro propio corralito donde congelaron las cuentas bancarias, mientras estos personajes se llevaban ese dinero. Luego vino la dolarización. La cotización del dólar estaba a seis mil sucres por dólar y con la dolarización la pusieron a razón de un dólar por 25 mil sucres. Así fue que blanquearon muchas deudas con los bancos al hacer ese cambio. En poco y nada trescientos millones de dólares fue lo que ganaron los bancos como fruto de las condiciones en las que se dio todo esto.

 

-Como sintió todo esto el bolsillo de la clase trabajadora?

 

Los primeros años fueron terribles. Un almuerzo, es decir el plato fuerte completo, costaba cincuenta centavos. Con la dolarización se hizo la conversión de centavo a centavo y  eso paso costar tres dólares. Teníamos el salario más abajo de América Latina, que era de 45 dólares.

 

-¿Qué sucedió con la inflación y los salarios mínimos a partir de la dolarizaron?

 

Tuvimos dos grandes periodos, apenas se implemento la inflación fue algo brutal. Luego, la inflación se contiene en cierto momento, pero los precios se internacionalizan y entonces los productos ecuatorianos se vuelven más caros que en EE.UU. y los países europeos. Después con Rafael Correa mejoró mucho el salario básico, aunque nunca se planteó volver a salirse de este esquema de dolarización. Hoy un trabajador promedio, está ganando 450 dólares por mes y la canasta básica es de novecientos dólares.

Esto está pensado para favorecer que los que salgan ganando sean los bancos y los importadores, porque los costos se incrementan. Ese es un problema que tenemos, Ecuador no puede regularse con los vecinos y esto lleva a que desde hace años no seamos competitivos. Y, entonces, tenemos productos muy caros en comparación, por ejemplo, con los de Perú y Bolivia.

 

-¿En base a esta experiencia, qué cree que puede pasar en Argentina si se avanza en una dirección similar?

 

Si se copia el modelo ecuatoriano y se dolariza, por citar un ejemplo, la carne argentina va a perder competitividad con la de Brasil y la de Uruguay. Porque los costos de producción se internacionalizan y entonces se vuelve imposible que se pueda competir. Ecuador tiene una economía ligada a productos básicos ligados al campo. Entonces si en Argentina se dolariza, no se va a poder hacer una defensa de la producción nacional, por lo que muchos pequeños productores no van a poder mantener el rimo cuando empiecen a llegar indiscriminadamente productos desde afuera. Y, desde ahí, es todo como un efecto dominó que va destruyendo todos los precios y resortes de la economía, destruyendo el bolsillo de la clase trabajadora.