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En el marco del Aukus, Australia recibirá de EE.UU. submarinos de propulsión nuclear. “Quedan expuestos como traidores y agentes de una potencia extranjera”, dijo desde el Partido Comunista, Hannah Middleton, al referirse al premier Anthony Albanese y el titular de Defensa, Richard Marles.

La semana pasada el gobierno de Australia anunció oficialmente la compra de “entre tres y cinco” submarinos de propulsión nuclear construidos por EE.UU., algo que fue corroborado por el consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., Jake Sullivan, quien resaltó que esta transacción forma parte de un paquete de medidas acordadas por Washington y Canberra en el marco de la alianza estratégica militar Aukus, que estos dos países suscribieron con el Reino Unido el 15 de septiembre de 2021.

Este paquete que plantea el rearme de Australia y prevé la creación de un nuevo modelo de sumergible de propulsión nuclear capaz de portar armamento convencional y no convencional que se denominan SSN-Aukus, lo que de acuerdo a Sullivan, implicará también “significativas inversiones en bases industriales”. En este sentido, el funcionario estadounidense recalcó que la iniciativa se inscribe en “el compromiso a largo plazo de EE.UU. para proteger la paz y la estabilidad en la región de Asia-Pacífico, frente a una China en ascenso y reforzando el poder occidental en dicho espacio”.

De este modo, un país que hasta ahora no posee armamento atómico, va a contar con la posibilidad de tenerlo, con lo que Australia se puede convertir en la primera formación estatal del hemisferio sur en tener a su disposición armas nucleares. Pese a que el anuncio oficial fue hecho hace varios días, todavía no hubo un pronunciamiento público al respecto de la Organismo Internacional de Energía Atómica ni de su titular, el argentino Rafael Grossi, que en estos volvió a exhibir públicamente su preocupación porque, de acuerdo a “un informe de prensa”, el gobierno de Irán habría intensificado el enriquecimiento de uranio.

¿Pero de qué va esto que Sullivan denomina “compromiso de EE.UU. para proteger la paz y la estabilidad en la región de Asia-Pacífico”? El Aukus implica la adquisición por parte de Australia de submarinos, pero también de misiles de crucero y otros tipos de armamento ofensivo, así como el compromiso de que el país oceánico albergue más tropas, buques de guerra, armas y aviones estadounidenses.

De la mano de este acuerdo, Washington se compromete a compartir con Australia tecnología de propulsión nuclear para submarinos, lo que llevó a que Canberra cancelara un contrato varias veces millonario, que había suscripto en 2016 con Francia para la construcción de sumergibles propulsados con motores diesel.

Al respecto, desde el Partido Comunista Australiano (PCA), la destacada activista por la paz, Hannah Middleton, cargó contra el premier, Anthony Albanese, y el titular de la cartera de Defensa, Richard Marles, así como contra sus antecesores Scott Morrison y Peter Dutton que “quedan expuestos como traidores y agentes de una potencia extranjera”, ya que demostraron que “están dispuestos a sacrificar a Australia y su economía” y someterla a “correr el riesgo de bajas militares y civiles masivas para que EE.UU. retenga su dominación económica y militar en la zona Indo-Pacífico”. Y, en esta dirección, advirtió que con la consolidación de Aukus “se agranda el riesgo de empujar al planeta hacia una tercera guerra mundial con consecuencias devastadoras en todo el mundo”.

Por otra parte, Hannah Middleton, sostuvo que Aukus representa el proyecto militar “más caro en la historia de la nación”, ya que el costo oficial del programa es de alrededor de 368 mil millones de dólares hasta 2055, cifra que, recalcó “incluso subestima el costo que finalmente tendrá”. Y remarcó que más allá de la “despreciable propaganda” que promete que de la mano de Aukus se va a fomentar la creación de empleo, de lo que se trata es de “guerra, muerte, destrucción y catástrofe ambiental”.

Asimismo, hizo hincapié en que al tiempo que el gobierno redobla su apuesta en el gasto militar, no hace lo propio respecto a políticas vinculadas al desarrollo sostenible, salud, vivienda y educación, mientras que “medio millón de australianos que luchan por pagar su comida todos los días”.

Así las cosas, el PCA alertó sobre el peligro que implica el paso dado por el gobierno encabezado por Albanese y señaló que este acuerdo es una vuelta más de rosca en la escalada estadounidense contra la República Popular China, por lo que este país se involucra todavía más “con los planes de guerra del imperialismo contra Beijín”, al tiempo que hace que Australia “asuma una mayor parte de la carga financiera y se consolide como una plataforma de lanzamiento de EE.UU. para la guerra”.

Y, en esta dirección, fue claro al resaltar que “Australia desecha los vestigios de soberanía que quedaban”, en tanto que “vuelve a la lógica de la Guerra Fría, algo que va a traer la misma represión y ataques a los trabajadores y nuestro partido que hubo durante esos años”.