Una vez más Damon Albarn, cantante y compositor de las bandas Blur y Gorillaz, dejó claro que su postura política no responde a estrategias de marketing ni a ocurrencias circunstanciales. En sus últimos shows, masivos y contraculturales para los patrones de la industria de la música, salió al escenario vestido con boina roja y una insignia del Che Guevara y reafirmó su apoyo a la causa palestina.
Besar públicamente su prendedor del Che durante el Primavera Sound en Barcelona, gira que lo tendrá con una escala en Buenos Aires en noviembre junto a Gorillaz, y proyectar imágenes sin vida de Augusto Pinochet durante "The Happy Dictator", son mensajes que claramente reafirman la línea ideológica que ha acompañado durante toda su carrera a este músico británico de 58 años. Su actitud lo ubica en esa digna tradición de músicos para quienes el arte no puede divorciarse de la realidad que pasa en el mundo.
Con Gorillaz -banda que él mismo describió como "100% de izquierda"- el apoyo a la causa Palestina ha sido constante y sin medias tintas, tanto en declaraciones debajo de los escenarios como en sus shows. En septiembre de 2025 Gorillaz fue parte del concierto solidario "Together for Palestine" (Juntos por Palestina) en Londres, donde los personajes animados del grupo aparecieron en las pantallas del estadio sosteniendo la bandera de este país que viene siendo víctima de una ocupación ilegal desde hace largas décadas por el Estado de Israel, que de un par de años a esta parte ha recrudecido sus agresiones nada menos que con un genocidio que continúa perpetrándose en la Franja de Gaza. Más de una vez, el frontman de Blur y Gorillaz salió a cruzar discursos que niegan la existencia o la legitimidad del pueblo palestino, plantando su compromiso como una cuestión ética, de derechos humanos, sin cálculos comerciales.
Mientras gran parte de las estrellas de la industria musical prefiere la “neutralidad” -o directamente el silencio- para no arriesgar contratos ni mercados, Albarn va para el otro lado. No son muchos los artistas consagrados internacionalmente como él que vehiculizan desde la música un mensaje de compromiso social y solidaridad urgente. Más bien todo lo contrario. Otra de esas valientes excepciones a la regla que pueden citarse es sin dudas la del también británico líder de la mítica banda Pink Floyd, Roger Waters.

Alejándose definitivamente del brit-pop que lo llevó a los primeros lugares junto a los “chicos malos” de Oasis en la década del 90, Albarn no mide consecuencias ni busca fórmulas exitistas, mucho menos quedar bien con todos: dice lo que piensa, aunque incomode. Por ejemplo, en 2024, en pleno show, cuestionó el giro político de varios países: "Dos países importantes eligieron líderes de extrema, extrema derecha. Eso no está bien", dijo apuntando contra el propio Javier Milei y Geert Wilders, el exponente del neofascismo holandés que ganó aquel año las elecciones parlamentarias en Países Bajos con su “Partido por la Libertad”.
En un contexto donde avanzan los discursos conservadores y reaccionarios a nivel global, gestos como el de Albarn van más allá de lo simbólico. Hoy un evento cultural como lo es siempre un Mundial de Fútbol, tiene por sede a los Estados Unidos y como a algunas de sus principales figuras a astros consagrados que posan alegremente con Donald Trump. En tiempos donde la tibieza o la “neutralidad” calculada se premia, Albarn sigue eligiendo tomar partido por el Che y Palestina. Eso tal vez no paga tanto. Pero sí vale muchísimo.
“Este es el próximo siglo / Donde lo universal es gratis
Puedes encontrarlo en todas partes / Sí, el futuro ha sido vendido
Nadie aquí está solo / Satélites en cada hogar”
The Universal- Blur