La huella que deja el Indio Solari en la cultura argentina es imborrable. A poco de cumplirse un mes de su partida, los homenajes y las semblanzas del mítico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota siguen ocupando un lugar central en los medios de comunicación y en las redes sociales. La juventud, que no llegó a ver a los Redondos en vivo, es quien más lo evoca, dando cuenta de un legado artístico que trasciende. Ariel Lautaro Ayup López, estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Villa María y militante de la Federación Juvenil Comunista, por cuyas filas pasó Carlos Solari mucho antes de ser el Indio, reflexiona sobre este fenómeno en el siguiente artículo para Nuestra Propuesta.
El 5 de junio a sus 77 años falleció el Indio Solari en su residencia de Parque Leloir. Nos queda el recuerdo de su ser tan peculiar, como lo caracterizaron sus promesas dichas en canciones y en entrevistas que llevan a pensar ¿cómo podría imaginarse eso?. En su libro autobiográfico “Recuerdos que mienten un poco” (2019) dice:
“A la hora de irme, me gustaría hacerlo a la manera de Leonard Cohen: Levantándome en mitad de una partida de póquer, sin llamar la atención, dejando las cartas sobre la mesa sin interrumpir el juego, con la confianza de que mis compañeros no darán vuelta los naipes para adivinar qué me traía entre manos.”
Esta afirmación le significó dar su paso a la historia permitiendo la tranquilidad a su entorno más cercano, a quienes compusieron con él y al público, dejando en su estudio encendido el equipo de sonido, como si tuviese como ley prohibido apagar la luz al final del show. De una forma fantástica hilvana con su frase icónica “el que abandona no tiene premio”.
Ese premio se convirtió en algo colectivo, cuando se dijo muchas veces que el rock rozaba su techo, en verdad lo que ocurrió es que trasciende. Y que aquellas metáforas hechas canción marcadas en la cultura popular, seguirán sonando cada vez que se escuche un rock and roll del país.
La música de las ideas ¿Y si aprendemos de una forma creativa?
Es conocida la explicación que el indio da en la entrevista con Julio Leiva en caja negra en el 2023 cuando dice "Yo he tenido bandas de combate, no bandas de entretenimiento", criticando a quienes han dicho que “las letras de los redondos significan lo que cada uno interprete”, y reafirma que sus canciones tienen un sentido de crítica. Esta crítica no empuja el pulso subjetivo hacia emociones negativas, sino que su rock y sus metáforas se convirtieron en desobediencia y rebeldía. Así la conciencia de la libertad también se hizo alegría.
Es curioso que el músico más reconocido por la sociedad argentina y por músicos de distintos géneros, sea alguien cuyas letras son tan difíciles de explicar, como si se tratara de un juego de interpretación y para interpretar hay que pensar, volver a escuchar una y otra vez. Sobre esto el Indio ha planteado que en sus canciones siempre hay palabras claves que esclarecen el sentido. Sin embargo, esa fue la mística que marcó a Los Redonditos de Ricota y luego al Indio con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la de transmitir un mensaje intrigante.
En su extensa carrera ha utilizado distintos recursos que implementó en sus creaciones, entre ellos el uso idiomático alternando estrofas en castellano y en italiano como son las canciones “La pajarita pechiblanca (scherzo)” (pajaritos bravos, muchachitos 2013) o la canción “Noutatori Professionisti” (Luzbelito 1996). Pero ¿cuántos que hemos escuchado al INDIO sabemos de italiano? como si nos invitara a aprender otro idioma y hasta otra cultura para poder saber qué mensaje contiene. Eso es el Indio un “ambicioso del conocimiento” y que ese conocimiento no sea un derecho de las elites, sino un saber popular.
Profundizando un poco más en la esfera de las ideas ¿qué tantas ideas ponía el indio en juego cuando cantaba? y más aún ¿por qué hablar de ideas? La canción recién mencionada del disco Luzbelito, que también es muy reconocida por la talentosa instrumentalización de Skay, lleva el nombre de Noutatori Professionisti (que significa nadadores profesionales), el Indio aquí habla de unos “nenes de oro” los cuales los identifica como los pocos vivos que saben jugar con sus reglas “Esos son los nenes de oro. Los tipos que saben cómo manipular el sistema, porque lo han armado de tal modo que funcione en su favor constantemente: ¡la casa gana siempre!”. Así lo describe él mismo en su autobiografía. Estas son las ideas (verdades), que invitan a pensar a través de su música.
Los sueños que sobrevivieron en el Rock And Roll
El rock que en Argentina tuvo su explosión en los ‘80, donde todos sus exponentes como acto de desobediencia no dejaron de componer aún bajo el mandato de la dictadura, fue esto también lo que caracterizó al rock como género contestatario en bandas significativamente distintas como las que integró Charly García, Los Violadores y los mismos Redonditos de Ricota.
Sin embargo, la década siguiente, donde el mundo bipolar (el llamado Socialismo real vs capitalismo) solo quedaría en los libros de historia y la faceta del neoliberalismo se impuso tanto en los aspectos político-económico como en la cultura. Es en ese escenario que el rock tomó un rol central para quienes no adhirieron al “sueño americano”, Los Redondos no solo sería de esas bandas que resistirán al modelo oficial, fueron el “Queso Ruso” en la música.
En 1991 mientras Soda Stereo saltaba al rotundo éxito con su álbum “Canción Animal” (1990) y allí hablaban del malestar personal por fracasos de amor, los Redondos lanzan su quinto álbum “La Mosca y la Sopa” en el cual su última canción lleva el nombre de Queso Ruso (se les decía así a las bombas caseras que usaba Sendero Luminoso en Perú, y también los pobres que se paraban y resistían en Bolivia en la década de 1980). El tema cuestionó a quienes se dejaron consumir por los falsos profetas que invitaban a que te priorices sin ver al costado. El Indio lo narra muy claro cuando dice “En más de un sentido, los redondos fueron un queso ruso para las bandas: una bomba casera de índole simbólico, con la que fogonear la resistencia. Hacíamos daño con lo que podíamos. La canción tiene una acusación a cierto tipo de ciudadano, el que tiene mucho de tío Tom: como puede ser posible ¿me estoy revelando yo por vos, y vos no sos capaz de mover el culo?”
Es de este modo que a pesar de los malos tiempos Los Redondos no dejaron de representar a los no representados y de nombrar a quienes lucharon, a quienes ¡soñaron!.
Es importante mencionar la marca generacional que tiene cada ex integrante de Los Redondos, sus años de juventud, de formación son previos al último golpe de Estado y esto los caracterizó. Entre sus reconocidas entrevistas, donde siempre había metáforas para decir, hubo una en particular donde no hizo uso de este recurso ni un instante y fue cuando le preguntaron “¿donde tenías los sueños en tiempos de dictadura?” a lo que respondió : “Yo tengo algunos muertos queridos. A veces no se si tengo ganas de acordarme qué soñaba, porque creo que todos éramos mucho más ambiciosos me parece. Más ambiciosos a nivel de sueños, teníamos pretensiones más ricas”. Y como si el atreverse a soñar se hubiera convertido en el faro, el no renunciar a un horizonte, lo que se manifestaba desde la música en el movimiento ricotero. Y que como fruto de materializar esa contracultura, los volvió parte de la primera gran caída que tuvo el Neoliberalismo a comienzos de siglo. Y que luego ese movimiento fue sumándose en parte de aquel proyecto político que comenzó diciendo “Vengo a proponerles un sueño” dicho por otro contemporáneo a él, que llevó parte de esos anhelos de los diezmados.
Fuegos de Okttubre
El Indio Solari cada vez que su voz no se entonaba a través de una canción siempre optó por ser discreto para los malintencionados, pero también direccional y coherente con su público.
La música debe lograr materializar sentimientos de libertad y esa libertad no es exclusivamente individual, sino más bien que a sujetos de pensamiento distintos los invita a encontrar algó en común, que incluso desconocían. Y hasta redoblar la apuesta para lograr que sea lo colectivo lo que les fascine de la música. De esto se trató el ser del INDIO, lo que engloba Los Redondos, Los Fundamentalistas, un fuego que no sabía cuánto podría crecer, pero que al decir del Yo Caníbal “cuando el fuego crezca quiero estar allí”. Esa es la profecía Ricotera, que aún en todos sus idas y vueltas, no puede apagarse: Cada vez que llega el décimo mes del año, se viva a piel, de regreso a oktubre, donde este movimiento prefiera ese mundo “sin estandarte” (sin elites abanderadas)
Se despidió de este plano el “ladrón de mi cerebro”, pero nos dejó la riqueza de cómo producir la contracultura, y que esta no se quede a morir en pocos pensantes con casas hechas de bibliotecas, sino que sea en la subjetividad popular, internacionalista y fundamentalmente, que jamás deje de perseguir la utopía de un mundo redondo.