Mientras Javier Milei participa del “Consejo de Paz” de Donald Trump, las Fuerzas Armadas del Estado de Israel continúan con los desplazamientos y matanzas en este enclave palestino. Una reciente investigación confirmó la utilización de armas prohibidas mediante las que el ejército sionista evapora los cuerpos de sus víctimas.
Ayer jueves Javier Milei participó en Washington de la reunión inaugural del Consejo de Paz convocado por Donald Trump, surgido tras el anuncio de alto al fuego de octubre pasado y que pone su foco de atención en la Franja de Gaza pero que, tal como lo adelantó el presidente yanqui, su influencia “podría extenderse a otros conflictos globales”. Este engendro trumpista busca sin disimulo constituirse en un organismo internacional que, en los hechos, paralelice y deslegitime a la ONU.
Más allá de su rimbombante nombre, la verdad sobre los propósitos de esta institución imperialista en la Franja quedaron aclarados no hace mucho cuando en el Foro Económico Mundial de Davos, el yerno de Trump, Jared Kushner, presentó el “plan de la Junta de Paz para la construcción de una Nueva Gaza”, que no es otra cosa que un proyecto basado en un plan de negocios inmobiliario y turístico que también pretende aprovechar la cuenca gasífera que se encuentra en las aguas territoriales palestinas que desde hace varias décadas se encuentran bajo control de las fuerzas de ocupación sionistas.
Pero para que el negocio les cierre, antes debe culminar el proceso de desplazamiento forzado de la población palestina que acompaña el genocidio que profundizó el régimen de Benjamín Netanyahu desde octubre de 2023. Pese al alto al fuego anunciado por Tel Aviv y Washington, la limpieza étnica en Gaza continúa. Pese a los espejitos de colores del Consejo de la Paz, se confirmó que Israel evapora en sus ataques los cuerpos de los palestinos con un nuevo avance tecnológico al servicio de la muerte, conocido como “bomba térmica de vacío”.
Según una investigación de la cadena catarí Al Jazeera, estas armas prohibidas utilizadas por el ejército sionista provocan la desintegración total de los cuerpos alcanzados por la onda expansiva que causan sus explosiones y se estima en cerca de 3000 el número de víctimas gazatíes de esta práctica criminal.
Las temperaturas que pueden alcanzar las explosiones de las bombas térmicas de vacío rondan los 3500 grados centígrados y generan semejante presión que provocan la evaporación de los fluidos corporales y la conversión automática de los tejidos humanos en cenizas. Los restos físicos desaparecen por completo y en cada lugar donde se lanzan estas bombas, sólo quedan “salpicaduras de sangre y arena color negro”, tal como describieron familiares y allegados de las víctimas de esta nueva fase del horror.
En este contexto, lamentablemente muy alejado de la Paz, el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (Fdlp) condenó la matanza perpetrada el domingo pasado por fuerzas israelíes en la Franja, que tuvo como resultado el asesinato de más de una veintena de civiles palestinos y que constituye “parte de los crímenes en curso y de la guerra abierta de exterminio contra nuestro pueblo”. En tal sentido, el Fdlp denunció que “los continuos bombardeos y ataques sionistas contra civiles, reflejan su insistencia en imponer una realidad por la fuerza” e hizo hincapié en que “el enemigo israelí no logrará, mediante negociaciones y acuerdos, lo que no logró con su guerra de exterminio”.
A la vez, remarcó que “los crímenes de genocidio y masacre contra los palestinos no quedarán impunes”, por lo que “los líderes del enemigo serán procesados ante la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia”. Por lo tanto, instó a los Estados garantes del alto el fuego “a asumir su responsabilidad inmediata de obligar al enemigo a implementar el acuerdo de Sharm el-Sheikh y la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU”, así como “a obligar al enemigo a retirarse completamente de la Franja de Gaza, a detener la agresión de inmediato y a preservar la integridad territorial del Estado de Palestina entre Gaza y Cisjordania”.