Mientras sigue sin pagar la deuda que tiene con el Estado provincial, las políticas que impone La Rosada diezman al territorio donde se concentra casi la mitad de la industria nacional. “Los trabajadores debemos decir basta a esas políticas antiobreras, antiargentinas y antiindustriales”, dijo el Secretario Sindical del PC bonaerense, Emanuel Ríos, y reclamó “la convocatoria urgente a un paro nacional”.
La semana pasada concluyó con una nueva audiencia que se realizó en la Corte Suprema, en la que el gobierno nacional no presentó ninguna propuesta para saldar la deuda que el Estado Argentino tiene con la Provincia de Buenos Aires. De esta manera, la instancia acabó con una conciliación abierta en el conflicto suscitado a raíz de que la gestión Milei adeuda más de 14,7 billones de pesos a la Provincia, cifra que asciende a más de 22 billones si se tiene en cuenta la caída de recaudación y los fondos de programas discontinuados.
Sin embargo, la cosa no termina ahí, ya que además la crisis que en el sector productivo provocan las políticas de ajuste y entrega de la motosierra impactan particularmente en el territorio bonaerense, que es donde se concentra alrededor de la mitad de la producción industrial de Argentina. Tal es así que desde que gobierna LLA se destruyeron casi ochenta mil puestos de trabajo industriales y cerraron 2.894 fábricas sólo en territorio bonaerense.
“Las consecuencias que sufrimos en la provincia de Buenos Aires son un espejo de lo que está pasando a nivel nacional”, refirió el Secretario Sindical del Partido Comunista de PBA, Emanuel Ríos. El dirigente advirtió que el escenario se ve atravesado “por el cierre de fábricas, de pymes y muchos comercios: algo que se viene profundizando y acelerando durante los últimos meses”.
Al señalar esto, Ríos no exagera ni un poco. Son interminables los ejemplos que semana tras semana confirman sus dichos. Hace pocos días en La Plata, la textil Fisipa, que produce hilados, rollos de poliéster, nylon y goma destinados a la fabricación de indumentaria deportiva, ropa interior y guantes de trabajo dejó en la calle a una veintena de trabajadores a los que la patronal quiere pagarles la mitad de lo que les corresponde en concepto de indemnizaciones. Desde que Javier Milei es presidente la firma pasó de tener cien operarios a sólo ocho.
Mientras tanto, en la misma ciudad, y en el contexto de crisis que atraviesa la industria textil, recientemente bajó sus persianas el local de indumentaria Mancebo, un comercio clásico de la capital provincial que llevaba más de veinte años liderando el mercado de venta de ropa para adolescentes.
La cosa tampoco mejora en el interior bonaerense. En Ramallo, la metalúrgica de capitales ingleses Welding Alloys despidió a quince empleados de la planta que posee en el Parque Industrial Comirsa, donde lleva veinticinco años radicada proveyendo soluciones antidesgaste para grandes empresas siderúrgicas como Ternium, Acindar y Siderca, así como para las industrias del cemento, la minería, la molienda de azúcar y el agro.
Poco antes la firma Damluc Servicios y Mantenimientos se deshizo de ochenta trabajadores metalúrgicos y cerró las puertas de la fábrica que posee también en ese Parque Industrial. Allí mismo, los empleados de la industria alimenticia Alijor pasan momentos de zozobra porque la patronal está pagando los salarios en ocho cuotas.
No muy lejos de ahí, la ciudad de Campana es testigo de una pérdida histórica: después de sesenta años cerró la automotriz Cabot, despidiendo a más de 150 operarios. Siguiendo por la zona, un poco más al norte, en San Nicolás más de medio centenar de trabajadores quedaron en la calle a causa del cierre de la planta donde Leval S.A. fabricó tubos, estructuras metálicas y productos metalmecánicos durante nada menos que cincuenta años.
Por su parte, la cooperativa láctea Nuevo Amanecer paró por completo la actividad en las plantas que posee en Tandil y Mar del Plata, pero además cerró los puntos de venta directa que tenía en diferentes localidades de la provincia y les adeuda el pago de salarios correspondientes a enero, febrero y marzo a sus empleados. También en “La Feliz”, la crisis del sector textil se manifiesta en el concurso preventivo que pone al borde de la quiebra al fabricante de los clásicos pulóveres Mauro Sergio, la empresa Textilana S.A., dejando a 175 personas en riesgo de perder su fuente laboral.
Después de que en febrero la empresa anunciara un fuerte recorte en su planta de Zárate donde redujo su dotación de 260 a ochenta trabajadores, la cervecería artesanal Antares avanza en el cierre de locales emblemáticos en Mar del Plata y La Plata. Y, de nuevo en la capital provincial, después de medio siglo de actividad la maderera Zavalla Moreno bajó sus persianas y lo mismo sucedió con la histórica cafetería y restaurante Me Piace. Al tiempo que en la ciudad balnearia más grande de la provincia, y del país, también crece la preocupación como consecuencia de la situación que atraviesa la tradicional Tienda y Shopping Los Gallegos, donde se registraron despidos en medio de la incorporación de lo que se presentó como “un nuevo grupo inversor”, llegada que actualmente pone en riesgo a más de 250 familias marplatenses. Una situación similar atraviesan los trabajadores del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, que denuncian una persecución por parte de Prefectura Naval además de recortes salariales.
Otra víctima del industricidio que castiga duramente a la provincia más grande y más productiva del país es la empresa láctea La Suipachense, que después de setenta años funcionando quebró y anunció su cierre definitivo, con lo que fueron despedidos 140 trabajadores de la zona de Suipacha y Chivilcoy. “Los conflictos vienen creciendo también en lo que es la zona más profunda de la Provincia”, alertó Ríos y añadió que esta situación es aún peor “en el corredor fabril de Zárate-Campana-Pilar donde las fábricas están cada vez con más despidos y amenazas de cierre”, algo que habla por sí solo “de un modelo que impone el gobierno nacional, que tiene que ver con la apertura de importaciones y la creciente caída del consumo interno que dispara los despidos, mientras los salarios no alcanzan”.
Los efectos de la crisis en el conurbano
Como no podía ser de otra manera el conurbano bonaerense, una zona tradicionalmente fabril, la está pasando muy mal en el contexto impuesto por La Rosada y el FMI. El responsable sindical del PC de la PBA y dirigente de la Corriente Nacional Agustín Tosco, indicó que “esto afecta al sector Pyme pero también a grandes empresas que bajan su dotación de personal y, en algunos casos, cierran sus plantas”.
Uno de esos tantos conflictos que viven la clase trabajadora del conurbano está representado en lo que desde hace poco más de una semana sucede en la planta que Pirelli posee en Merlo, donde setecientos trabajadores viven horas de angustia porque esta multinacional de origen italiano que opera desde 1951 en el país, suspendió las horas extras a raíz de la marcada caída de sus ventas y también como consecuencia de la apertura de importaciones apuntada por Ríos.
Por su lado y después de veintitrés años en el país, la alemana Laboratorios Helm comenzó el proceso de desmantelamiento que prevé desarrollar hasta que hacia fin de año cierre definitivamente las puertas de la planta que tiene en Pacheco, de manera tal que una treintena de operarios van a quedar en la calle. En simultáneo, tras 88 años, la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino dejó de producir aisladores eléctricos en su planta ubicada en Monte Grande, algo que afecta directamente a medio centenar de trabajadores.
Después de que la gigante Peugeot despidiera a quinientos operarios de su fábrica en El Palomar y, consiguientemente, bajara su ritmo de producción, también hizo lo propio con la demanda de insumos a varias autopartistas, una de ellas es Clapp que, en este contexto, despidió a más de la mitad de los operarios de su sucursal en el partido de Brandsen y, encima, quiere pagar menos del setenta por ciento de los montos que corresponden en concepto de indemnización. Bien parecido es lo que ocurre con la fábrica de autopartes Pelzer System, una proveedora de Volkswagen que suspendió la actividad de su planta de Pacheco.
El derrotero de cómo impacta el ajuste en las localidades más populosas de Buenos Aires, tiene muchísimos más ejemplos. Por citar solo uno más de ellos, podemos recordar que medio centenar de obreros de la planta que el fabricante de zapatillas John Foos posee en Beccar quedaron sin trabajo cuando la empresa decidió dar por finalizada la producción, para pasar a adoptar un modelo de negocios basado exclusivamente en la importación de productos terminados desde China. Aparte de quedarse en la calle, los trabajadores denuncian que padecen presiones para aceptar indemnizaciones reducidas.
“Todo esto sucede en el marco de un ajuste brutal por parte del gobierno nacional hacia la clase trabajadora”, insistió en recalcar el Secretario Sindical del PC bonaerense y añadió que “cada día que pasa se agudiza aún más la caída del consumo y la crisis económica a la que nos lleva este gobierno”. Por estas razones, Emanuel Ríos no dudó en calificar como “muy atinado” al reciente relanzamiento de la Corriente Nacional Agustín Tosco, donde, sostuvo, “se reafirmó el reclamo urgente de un paro general”.
En este sentido, hizo hincapié en que se trata de una medida “que necesitamos los trabajadores para expresar que decimos basta al gobierno nacional y a todas sus políticas antiobreras, antiargentinas y antiindustriales”. Por lo cual, concluyó que “el camino es el de la construcción de una gran masa de trabajadores que pueda plantear, en cada uno de sus lugares de trabajo, de militancia y sindicales que es preciso avanzar junto al resto de sectores combativos que nos venimos juntando en diferentes espacios, planteando la unidad en la acción y la unidad programática”.