Vecinos de la ciudad de Santa Fe demandan que el Municipio haga lo necesario para evitar que con la llegada de la tormenta “El Niño” se repita la tragedia de abril de 2003. “Los barrios que ya nos inundamos esa vez revivimos aquella pesadilla y hay mucha gente con miedo”, advirtió el coordinador del MTL provincial, Rubén Sala, y exigió que el intendente Poletti establezca un plan de contingencia.
El fenómeno de El Niño anticipa para la primavera y el verano un incremento notable de tormentas severas con el consiguiente riesgo de desbordes de ríos en gran parte de Argentina, principalmente en las regiones Litoral y Pampeana. La situación despierta la preocupación, particularmente, de los vecinos de la ciudad de Santa Fe, donde todavía está fresco el recuerdo de la inundación que, en abril de 2003, dejó 158 víctimas fatales, así como pérdidas materiales severas que afectaron fundamentalmente a las familias que habitaban los barrios periféricos de la capital provincial.
Aquella vez la desidia gubernamental personificada en Carlos Reutemann jugó un papel central, ya que el entonces mandatario provincial evitó tomar medidas que hubieran permitido preservar a la población ante la crecida del río Salado, que se desbordó de manera tan vertiginosa que apenas dio tiempo para que los vecinos salieran de sus casas, que en muchos casos quedaron sumergidas. Bombas de achique que no funcionaron y un terraplén que no se acabó de construir, porque eso incomodaba a quienes jugaban golf en el Jockey Club, contribuyeron decididamente a configurar las causas de una catástrofe que pudo prevenirse políticamente.
Más de veinte años después, no hay nadie condenado judicialmente. La impunidad que benefició a quienes debieron dar explicaciones por lo sucedido entonces, es una sombra que se proyecta hasta nuestros días cuando la indolencia gubernamental parece ser la única respuesta que tienen las autoridades provinciales y municipales ante el reclamo que vienen haciendo los vecinos de la ciudad de Santa Fe, que quieren que se establezca un plan de contingencia, capaz de actuar eficazmente ante lo que pueda traer El Niño.
“Tuvimos una inundación tremenda en 2003 y la causa judicial iniciada por las responsabilidades que hubo se cerró hace poco sin ningún culpable”, lamentó Rubén Sala, coordinador del MTL santafesino y vecino del barrio Santa Rosa de Lima, una de las zonas más afectadas en aquella oportunidad, que ahora se moviliza para intentar que, ante la amenaza que trae la tormenta El Niño, no vuelva a repetirse el mismo escenario.
“Esa vez el agua tapó literalmente los techos de las viviendas, se perdió todo porque no habían terminado de cerrar doscientos metros de un terraplén porque esa tarea afearía el campo de golf del Jockey Club”, recordó Sala y añadió que “eso quedó abierto, vino el agua de la creciente y entró en los barrios inundando la ciudad”. Sin embargo, la cosa no terminó ahí, ya que después se terminó de construir el terraplén “pero no pusieron bombas de extracción de agua y volvió a llover mucho y a inundarse”.
Aquella coyuntura es similar a la que se pronostica para los próximos meses. Por ello es que ahora, cuando se anuncia un fenómeno de El Niño que anticipa la caída de abundantes lluvias en poco tiempo, “los barrios de la ciudad de Santa Fe que ya nos inundamos esa vez, revivimos aquella pesadilla y hay mucha gente con miedo, vecinos que ya están pensando dónde se van a poder autoevacuar, viendo cómo pueden hacer para salvar algo de sus cosas”, contó el dirigente del MTL.
Es en estos momentos, donde la desidia oficialista y la falta de previsión estatal vuelven a campear a sus anchas, en los que también se profundiza la organización desde abajo. “Ya comenzamos con asambleas en la plaza del barrio Santa Rosa de Lima, que tiene alrededor de 42 mil habitantes, con la convocatoria de todas las organizaciones del barrio, menos algunas que no quisieron participar porque son parte del poder”, señaló Sala.
Entre las iniciativas surgidas de estas asambleas de base, los vecinos redactaron una nota dirigida al intendente, Juan Pablo Poletti, en la que se le propone una hoja de ruta tendiente a que las barriadas puedan enfrentar de la mejor manera las consecuencias de El Niño. “Planteamos la necesidad de trabajar juntos en agunas cosas” dijo Sala y enumeró que una de las prioridades es que se haga un censo que permita establecer cuántas personas habitan las zonas más bajas, “porque si hay que socorrerlas tenemos que saber quiénes son y dónde van a ir en esa circunstancia”, ya que “no queremos que después, en medio del caos, se acabe intentando paliar la situación repartiendo plata para cualquier lado sin que nunca se sepa a dónde va a parar”.
Además, los vecinos quieren que la Municipalidad limpie calles y baldíos, “porque hay barrios que están sumergidos en la mugre desde que en línea con el gobierno nacional y el provincial, el municipio recortó entre otras cosas el servicio de recolección de residuos domiciliarios y entonces el camión de la basura dejó de pasar por todas las calles, para pasar sólo por algunas, por lo que hay tremendos basurales por todos lados y si llueve mucho esa basura flota y tapa las posibles vías de desagüe”. Asimismo, piden que se establezca dónde viven personas con discapacidades y adultos mayores con problemas de movilidad para que tengan prioridad en una eventual evacuación.
La nota dirigida a Poletti se depositó en Mesa de Entradas de la Municipalidad el 31 de julio. A partir de esto, los vecinos fueron recibidos por un grupo de funcionarios “que tomó nota de los reclamos”, pero cuando el jueves pasado volvieron a llamarlos, quienes los recibieron fueron otros funcionarios que no estaban al tanto de lo sucedido durante la primera reunión, “por lo que tuvimos que volver a explicar todo desde cero, lo que es una pérdida de tiempo precioso, además de una burla”, lamentó el coordinador del Movimiento Territorial Liberación de Santa Fe.
Sala participó este martes de otro encuentro vecinal, en el que se insistió con que resulta urgente que “se construya un plan de contingencia”. Quda en evidencia que el Municipio está perdiendo un tiempo que puede ser vital. “La primera medida que tomaron fue hacer un QR para que la gente se enteré qué dice la Municipalidad al respecto, pero la mitad de quienes viven en estos barrios no tiene teléfono celular, muchos que lo tienen ni siquiera le pueden cargar datos por la situación económica y otros ni siquiera saben lo que es un QR”, recalcó desde un conocimiento elemental de las condiciones materiales de vida que atraviesan hoy las barriadas y que tanto Poletti como el gobernador Maximiliano Pullaro parecen desconcer de plano. Ante esta advertencia soial, puntualizó que las autoridades municipales prometieron hacer “volantes y charlas informativas”, pero de las obras que son urgentes nada dicen. “Lo principal es la limpieza de los desagües troncales, pero también la de las calles que aparecen rebalsadas de basura”, insistió Sala.
Así las cosas, el panorama desolador derivado del ajuste es tal que ya no se habla de obras de infraestructura que podrían requerir de préstamos internacionales o grandes aportes del Tesoro Nacional, sino lisa y llanamente del mantenimiento de desagües y limpieza de las calles de los barrios, algo básico pero que no se pone en práctica porque el camión de la basura recortó su recorrido con el “argumento” mileísta de que (para los pobres) “no hay plata”.
“En la Legislatura se aprobó una ley de emergencia para que Pullaro maneje la plata como quiera, pero tal como lo repiten sus funcionarios, la mayor parte de ese dinero se va a utilizar para evitar que se inunden los campos”, mientras que para los barrios de la ciudad de Santa Fe, otra vez, parece que “no hay plata”, lamentó Rubén Sala, quien no dejó de demandar que la Gestión Poletti diga en qué gasta el dinero. “Queremos saberlo antes de que se produzca una emergencia, porque sabemos lo que pasa en esas circunstancias, cuando la plata se va para sus empresas amigas o directamente en coimas”, denunció. Por lo tanto, resaltó que “ahora que todavía se está a tiempo queremos que se haga un plan de contingencia serio con la participación de los vecinos: un plan que sea público y transparente”.