La planta que Granja Tres Arroyos posee en Concepción del Uruguay continúa cerrada y sus operarios, que no cobran desde abril, cortaron la ruta 14 y se manifestaron ante el Monumento a Artigas.
Pasan los días y la situación que atraviesan los alrededor de novecientos trabajadores de la planta faenadora de pollos de Granja Tres Arroyos en Concepción del Uruguay empeora a cada hora. “La China” continúa cerrada desde hace más de un mes y la patronal sigue sin pagar varias quincenas. Mientras tanto, sus operarios resisten y se manifiestan. Tal como lo hicieron este lunes frente al monumento a Urquiza y antes con dos cortes en la ruta 14 y una jornada de protesta ante el monumento a Artigas. Con estas medidas, además de reclamar por sus puestos laborales y salarios adeudados, exigieron que la poca ayuda alimentaria que suministra el Municipio y la Provincia llegue a los más necesitados.
La situación a esta altura se torna desesperante. Lo que pasa con Granja Tres Arroyos afecta a toda la comunidad uruguayense que, como el resto de Entre Ríos y el país, viene siendo golpeada por las políticas de ajuste que implementa sin pausa la Presidencia Milei y que se acentúan en el caso entrerriano con un gobernador como Rogelio Frigerio, que replica esas mismas políticas de ajuste contra la clase trabajadora.
Este combo de atropellos constituye un caso paradigmático de lo que se viene de la mano de la Ley de Modernización Laboral, que es la manera que con particular cinismo el gobierno nacional denomina a una ley absolutamente regresiva que impuso para acabar con buena parte de los logros que los trabajadores le arrancaron al universo del capital con muchos años de luchas y que ya goza de plena vigencia tras el previsible revés judicial que sufrió el amparo presentado en su momento por la CGT, con el que estaban frenados ochenta de sus artículos.
Mientras juega con la desesperación, el desgaste y toma como rehenes a los obreros, la patronal negocia con el gobierno de Frigerio la entrega de algún tipo de ayuda financiera que le permita barajar y dar de nuevo. Aunque, claro está, pasando la motosierra y contratando personal en condiciones todavía más precarizadas, de acuerdo a lo estipulado en la Ley de Modernización Laboral, ordenada por las propias patronales y el FMI. En este contexto, la amenaza del cierre definitivo sigue estando latente.
“Por lo que sabemos, en las reuniones que la empresa tiene con la Provincia hay un tire y afloje, porque la patronal dice que no tiene con qué pagarnos los sueldos que adeudan y que por eso precisan que les den un préstamo”, refirió a Nuestra Propuesta uno de los trabajadores que atraviesa esta dura situación, el militante de la Corriente Nacional Agustín Tosco Eduardo Ramírez. Para graficar esta incertidumbre imperante, contó que se les dijo que la patronal “iba a pagar media cuota de lo que se nos debe, que viene desde abril, mayo y ahora se suma junio porque aunque no se esté faenando, ellos fueron los que cerraron la planta y nosotros nada tuvimos que ver con esa decisión”. Asimismo, agregó que también “siguen adeudando las cuotas alimentarias, que son una parte muy importante de los ingresos que tenemos”.
Así las cosas, y en medio de una situación acuciante, comentó a NP que vienen recibiendo bolsones de alimentos por parte de la Provincia y algunos de la Municipalidad, que no dejan de ser insuficientes para cubrir las necesidades básicas de los casi mil trabajadores que quedaron en la calle y sus familias. “Aparentemente, ahora habría la posibilidad de un subsidio para mediados de julio, pero hay que ver si esto se concreta o no”, sostuvo escéptico Ramírez. De todos modos, recalcó que, más allá de este reclamo para la mera subsistencia, lo que ofrece el gobierno provincial como única respuesta a la situación que atraviesan no son más que “medidas paliativas” ya que se trata de “bolsones de comida que alcanzan apenas para una semana”.
A todo esto, la última cuota de los salarios adeudados que la empresa depositó, asciende a sólo setenta mil pesos. Ramírez también lamentó que “aunque ya hicimos dos cortes de ruta en la Autovía del Mercosur y varias en el monumento a Artigas, somos pocos los que vamos, sólo somos alrededor de setenta u ochenta”. Pero fue claro cuando subrayó que lo que queda es “continuar visibilizando esto que nos pasa con cortes y manifestaciones ante algunos de los frigoríficos que, supuestamente, le están faenando los pollos a Granja Tres Arroyos”. E insistió en la necesidad de no dar tregua en esta lucha porque “es importante que la gente sepa que el conflicto persiste y se agrava porque hay un montón de familias que se quedaron sin sustento, algo que se nota mucho en una ciudad chica como es Concepción del Uruguay, todavía más en la situación actual”.
En medio de este panorama, el integrante de la CoNAT hizo hincapié en que la patronal dice que “apuesta a lograr algún tipo de subsidio del gobierno como para volver a arrancar pero, por supuesto, si algo de esto sucediera sería con la implementación mediante de la reforma laboral”. Por lo que barajó la hipótesis de que “si somos setenta u ochenta los que aún manifestamos, cae de maduro quiénes somos los que no vamos a volver a entrar”. No obstante, consideró que llegado el caso “eso va a ser cuestión de debate”. Mientras tanto, reafirmó, “las luchas hay que darlas”.