Con esta consigna en todo el país se va a marchar el 24 de marzo. Se trata de “una forma de poner en el centro a los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos”, dijo desde la Liga Malena Sylveira. Desde Federalizar la Memoria, Víctor Giavedoni subrayó que “resistimos y exigimos que los represores aporten los datos que poseen”.
A 50 años del golpe de Estado, el 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, va a estar atravesado por movilizaciones en todo el país. A instancias de una propuesta que hizo Federalizar la Memoria, se convocó a que cada manifestante marche portando la foto de una persona detenida-desaparecida bajo la consigna: “Que digan dónde están”.
Así quedó establecido durante una reunión que llevaron a cabo la semana pasada los organismos de Derechos Humanos de cara a la jornada que va a tener su epicentro en la Ciudad de Buenos Aires, con movilizaciones (seguramente multitudinarias) y actos en las principales ciudades del país. Ahí estuvo Malena Silveyra en representación de la Liga Argentina por los Derechos Humanos (Ladh), quien, al referirse a la característica que van a tener las marchas del martes 24, recalcó que se trata de “una forma de poner en el centro a los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos, ‘¿Dónde están?’ es la consigna histórica de las Madres y los Familiares, pero también representa una pregunta que, pese a todo lo que hemos avanzado, continúa igual de vigente, porque sigue siendo una deuda de nuestra democracia”.
Con el pasar de los años va triunfando la impunidad biológica, pero aún quedan vivos individuos que poseen información que podría permitir establecer qué hicieron con las personas detenidas-desaparecidas, incluyendo a los bebés secuestrados. Por eso, Silveyra remarcó que la consigna “les habla a los perpetradores, pero también al Estado como responsable de lo que pasó entonces y de lo que sigue sin saberse”.
Queda claro que persiste un pacto de silencio, tal como se puso en evidencia (una vez más) hace apenas un mes en el juicio a Jaime Lamont Smart, quien fuera ministro de Gobierno bonaerense durante la última dictadura. Ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, la abogada liguista Guadalupe Godoy recordó que el imputado posee información para ser conocida recién durante 2040, tal como surge del libro Hijos de los 70, de Carolina Arenes y Astrid Pikielny.
“La preocupación de cómo enfrentar el negacionismo está puesta sobre la mesa, porque el negacionismo viene a intentar borrar de la Memoria aquello que sucedió durante la dictadura”, señaló desde Federalizar la Memoria, el secretario de Derechos Humanos de la Unión de Trabajadores de la Educación de La Pampa, Víctor Giavedoni. También puntualizó que por eso “buscamos generar estrategias de comunicación como la que propusimos para este 24: ‘que digan dónde están’. Cuando desde espacios muy afines a Milei salen a impulsar el indulto presidencial a los genocidas condenados por crímenes de lesa humanidad, nosotros resistimos y contestamos pidiendo que digan dónde están, que aporten los datos que poseen”.
En este marco, Giavedoni recordó que a fines de 2024 el Tribunal Oral Federal de La Pampa le dio la libertad condicional al condenado por delitos de lesa humanidad Carlos Roberto Reinhart, un torturador que disfruta de ese beneficio tras haber cumplido algo más de diecisiete años de prisión efectiva, de un total de veinticinco de la pena que pesa sobre él. “Se la dieron por ‘buena conducta’”, refirió el docente pampeano, integrante también de la Liga, y subrayó que es preciso preguntar “qué es buena conducta para un genocida”, concluyendo que en realidad la respuesta a esa pregunta sería “que reconociera sus delitos, pidiera disculpas públicamente y diera toda la información que dispone, que dijera de quién recibía las órdenes, que rompiera el pacto de silencio, algo que no pasa. Ese pacto de silencio sigue intacto “y los genocidas se mueren sin decir dónde están los cuerpos de los detenidos desaparecidos”.
Federalizar la Memoria
¿Pero por qué vale la pena federalizar la memoria? “Cuando se inicia el gobierno de Javier Milei, los organismos de Derechos Humanos necesitábamos encontrarnos a nivel nacional, fortaleciendo sobre todo la tarea que llevamos a cabo en los territorios más alejados de las grandes ciudades”, recalcó Giavedoni y agregó que por eso “generamos un espacio desde los que tratamos de buscar consensos, hablamos sobre la comunicación, también acerca de qué hace cada quien en sus territorios y así construimos esta red que nos permite tener una vinculación desde los lugares que no están en Ciudad de Buenos Aires o en sus adyacencias, para poder interactuar y debatir de manera más fluida y fuerte, potenciando lo que hacemos en nuestros territorios”.
Por otro lado, Víctor Giavedoni aseveró que el docente debe ser militante de las causas de la clase trabajadora: “entendemos que la escuela es una comunidad que hay que habitar y eso se hace también con política de la clase trabajadora, con la pedagogía de la memoria que reconstruye y hace presente una historia, porque el presente está lleno de historia y de eso va la cosa: hacer latente aquello por lo que hace años muchas compañeras y compañeros lucharon”.
En este sentido, puso el acento en el papel que el sistema educativo debe jugar para propiciar la memoria: “Las nuevas generaciones necesitan descubrir la historia y por lo tanto la clave está en que ellas puedan descubrir dónde están las injusticias del presente y adviertan los hilos conductores que este presente tiene con aquella historia, que se apropien de su lucha actual, lo que necesariamente va a contactar con todas las luchas pasadas de la clase obrera, con toda esa identidad que fue construida a lo largo de la historia, con las batallas ganadas y las perdidas, lo que brinda una posibilidad de identificarnos con nuestra clase”.
Además subrayó la importancia de tener un diálogo intergeneracional desde la escuela “en medio de un escenario atravesado por nuevas tecnologías que a veces propenden al individualismo”.
En tal sentido, puntualizó que “debemos encontrarnos, aprovechar esa oportunidad, sabiendo que va a haber contradicciones, avances y retrocesos”. Por eso es que insisitió en que “sin idealizar este proceso, resulta preciso hacer una apuesta al vínculo cuidado con los estudiantes”.
Asimismo, Giavedoni reflexionó sobre “la perspectiva de género, la lucha por la Ley IVE y los derechos de las diversidades, que han sido de las conquistas más significativas de las que se dieron últimamente para la juventud”, lo que “nos ha permitido generar niveles altos de conciencia y también que una generación se haya acercado a nuestras causas, algo que mayormente hicieron mujeres y disidencias que juegan un rol fundamental”. Aunque adviertió que hay sectores de la sociedad “que quedaron rezagados y que son víctimas mucho más fáciles para los mensajes producidos desde las usinas de poder a través de las redes sociales”.
Por todo esto es que, en medio de este escenario, resulta pertinente volver a exigir “que digan dónde están”, tal como va a suceder el 24 de marzo en todo el país. “La pregunta es cómo no quedar como un nicho de lucha intensa y para eso resulta preciso poder comunicarnos con las nuevas generaciones y hacerlas partícipes, ahí tenemos un gran desafío”, volvió a marcar Giavedoni.
Por último, recordó que “cuando las Abuelas decían que hay que pasar el Pañuelo hablaban de eso; hay que pasar el bagaje cultural, esta capacidad de lucha y organización a las nuevas generaciones, porque debemos confiar en ellas y no podemos quedarnos enamorados de una lucha sin reconocer que hay nuevas injusticias que enfrentar” Por lo tanto, ante los nuevos nuevos desafíos que se presentan y llevando en alto las banderas de Memoria, Verdad y Justicia, recalcó que “la juventud debe cumplir un papel fundamental”.