“Lo que hizo es una muestra de sometimiento total que convierte a Ecuador en un Estado vasallo en días en los que hay operaciones militares conjuntas entre tropas ecuatorianas y norteamericanas”, advirtió Bruno Soria desde el PCE, cuya sede central fue allanada por personal policial.
La semana pasada, por decisión del presidente Daniel Noboa, Ecuador expulsó al embajador cubano en Quito, Basilio Gutiérrez, y retiró a su equipo diplomático en La Habana, con lo que formalmente rompió relaciones con Cuba. Y lo hizo apenas tres días antes de viajar a su tierra natal, Miami, para ser de la partida en el encuentro Escudo de las Américas, convocado por Donald Trump, en el que también se dio cita Javier Milei.
Todo esto sucedió a dos días de que, en horas de la madrugada y en medio de un fuerte operativo, personal policial allanara en Quito, las sedes centrales de Revolución Ciudadana, fuerza que lidera Rafael Correa, y la del Partido Comunista del Ecuador.
Precisamente desde el PCE, el doctor en sociología y analista político Bruno Soria recordó que Noboa nació en Miami “y ama más a su país de nacimiento que a Ecuador”, tras lo que lamentó que “lo que acaba de hacer es una muestra de sometimiento total que convierte a Ecuador en un Estado vasallo en días en los que hay operaciones militares conjuntas entre tropas ecuatorianas y norteamericanas, en lo que desde el poder vienen denominando ‘la guerra contra el narcotráfico’”.
Asimismo, recordó que, desde enero de 2024, luego de que, en un episodio bastante confuso, un grupo armado irrumpiera en el set de TC Televisión en Guayaquil tomando como rehenes a periodistas y trabajadores en plena emisión en vivo, se avanzó en Ecuador “con la declaratoria de emergencia con la que se justificó sacar a los militares a las calles para tener este cuasi Estado policíaco en el que vivimos”.
Esta excusa es la misma con la que Donald Trump presentó su “Escudo de las Américas” el sábado pasado en Miami, para lo que reunió a once mandatarios, entre quienes estuvieron Noboa y también Javier Milei. Ambos secundaron con sus firmas la del presidente yanqui en un documento que, entre otras cosas, plantea la creación de una nueva coalición militar para la región, que habilita que las fuerzas armadas se ocupen de combatir el narcotráfico.
El encuentro (al que Colombia, México y Brasil negaron dignamente su presencia) estuvo plagado de obsecuencia con la megalomanía imperialista de Trump y se aplaudió la profundización de la escalada militarista de EE.UU. contra Irán y Cuba.
Queda claro que Milei y Noboa compiten para ver quién exhibe una sumisión más abyecta respecto a Trump. “Si Trump pone sanciones a México, Ecuador las pone y el año pasado invadió la Embajada mexicana… si Trump se enoja con Petro, Noboa desata una guerra comercial con Colombia que ya está afectando a los actores productivos ecuatorianos y todo con el pretexto de que Colombia ‘no cuida sus fronteras’, cuando está demostrado que el setenta por ciento de las drogas que se consumen en el mundo salen por puertos de Ecuador y, curiosamente, se descubrió que uno de los medios predilectos para ello son las cajas de bananos que es el principal producto que exporta la familia Noboa”.
Se trata, tal como lo define Soria, “de muestras de autoritarismo de un gobierno al que nada le importan las leyes internacionales”, algo que volvió a quedar expuesto en estos días con la expulsión de la delegación diplomática cubana, pero también con la desfachatada utilización del Poder Judicial para perseguir a sus enemigos internos. “Lo usa como un mecanismo de presión política, como se vio en estos allanamientos de las oficinas de Revolución Ciudadana y del Partido Comunista, en lo que es una muestra de cómo actúa este ciudadano extranjero que funge como presidente de Ecuador”, lamentó Soria.
Con este telón de fondo, hubo algunas reacciones, entre ellas la del PCE, que brindó su apoyo a los diplomáticos que fueron echados por medio de un acto que se hizo ante el edifico de la Embajada, donde se dejó claro que “podrán romper relaciones diplomáticas pero jamás romperán la hermandad entre Cuba y Ecuador”, ya que “los pueblos no obedecen órdenes imperiales, la solidaridad no se cancela, Cuba no está sola y la dignidad no se negocia”.
El empleado del mes
Soria remarcó que con todo esto, lo que busca el gobierno de Noboa es proscribir a Revolución Ciudadana, ya que “quiere evitar que presente candidatos en las elecciones de 2027 para alcaldes y gobiernos provinciales; quieren dejar afuera a este partido político que gobernó desde 2007 hasta 2017 y en eso ponen su afán, porque es la primera fuerza en la Asamblea Nacional donde sigue teniendo potencia, pese a que el gobierno ha comprado varios asambleístas, lo que le ha permitido avanzar con leyes que a todas luces son inconstitucionales”.
De hecho, en estos días la Presidencia Noboa intenta imponer un proyecto de reforma laboral regresiva muy parecido al que, mediante métodos similares a los del mandatario ecuatoriano, Milei consiguió convertir en ley en Argentina. “Acá quieren hacer lo mismo violentando la Constitución y las leyes ecuatorianas”.
Con tantas cosas en común era imposible pensar que Noboa y Milei no coincidieran el sábado pasado en el Trump National Doral Miami. “Son los mimados por Trump, por eso esta medida que acaba de tomar Noboa a pocas horas de viajar a Miami es otro intento de su parte para presentarse como el favorito, tratando de quedar bien con su patrón”, explicó el dirigente comunista del Ecuador pero aclaró que “a diferencia de lo que pasó con otros cipayos de Trump, Noboa nunca fue recibido en Casa Blanca, lo que después de tres años en el gobierno lo debe frustrar mucho”.
Por eso es que, entre otras cosas, la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba y la profundización perpetrada desde el Palacio de Carondelet contra Revolución Ciudadana y el Partido Comunista deben leerse en esa clave: “un presidente que lo que trata de hacer es mostrarse como el empleado del mes de la Administración Trump y del imperio estadounidense”.
Pero también queda claro que estas expresiones responden a un proyecto continental de dominación por parte de EE.UU., algo que se manifiesta taxativamente con la Doctrina Donroe, en la que Noboa y Milei pican en punta y pugnan por ser el favorito en la corte de Trump.
“Además todo esto responde a una dinámica muy perversa: Ecuador es el Estado de la posverdad, acaban de romper relaciones diplomáticas con Cuba y, entonces, ahora están tratando de construir una narrativa para hacer creer a la ciudadanía de que hay una conspiración para intentar derrocar al gobierno de Noboa”, recalcó Soria. Y recordó que se trata de un recurso que “en su momento utilizó desde la Presidencia el traidor de Moreno y posteriormente lo hizo Lasso, que buscaron mecanismos para proscribir a Revolución Ciudadana y anular la posibilidad de que el arco que va desde el progresismo hasta la izquierda pueda articular una acción política para defender al pueblo de Ecuador”.