Tras más de dos años y medio de conflicto; con marchas federales, paros, clases públicas, tomas y asambleas estudiantiles, el gobierno de Javier Milei no tuvo más remedio que sentarse a negociar una paritaria con los rectores de las universidades nacionales que fue aceptada por la mayoría de las cúpulas sindicales del sector. Sin embargo, el acuerdo arribado lejos está de dejar conforme al conjunto de la comunidad universitaria. La lucha sigue.
“Ningunx docente, no docente, ni estudiante del país está del todo conforme, ni contentx: el alivio salarial no alcanza, las becas tampoco y el aumento de presupuesto se licúa con la inflación que el gobierno niega”, dejó en claro la Corriente Liberación de Universidad y Ciencia. En su crítica, puntualizó que “este gobierno tiene por objetivo destruir lo público: la salud, la educación, la ciencia y la autonomia tecnológica” y opinó que “no lo hace por razones de guita”, sino por motivaciones “profundamente políticas”. En tal sentido, agregó que “el fascismo argentino viene a entregarle nuestra patria a un imperialismo en decadencia, que pretende demantelar todas y cada una de las conquistas soberanas”.
Luego de la firma estampada ayer por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), y avalada por la mayoría de las conducciones sindicales, en lo que fue la primera paritaria del sector con Milei en La Rosada, queda en evidencia que el conflicto no está resuelto. La compensación salarial, como subrayó Liberación, no alcanza y los aumentos en partidas para el funcionamiento regular de las casas de estudio, asfixiadas por el vaciamiento del que vienen siendo objeto, también resultan por demás insuficientes. La Conadu Histórica sentó posición en ese sentido y no sumó su firma al acuerdo planteado, con el que se otorga un incremento del 24,3 por ciento en dos cuotas en los sueldos de docentes y no docentes universitarios. A todo esto, cabe recordar que los trabajadores de la educación universitaria perdieron el 50 por ciento de sus ingresos desde que Milei asumió la presidencia.
Pese a que el objetivo de máxima del gobierno era el de forzar al CIN a bajar la demanda judicial por la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso y ninguneada por el Ejecutivo, los rectores dijeron que seguirán apostando por la vía judicial para contar con el presupuesto votado en ambas cámaras parlamentarias. A su vez, las cúpulas sindicales que, aun sin consentimiento entre sus bases aceptaron lo acordadado en la negociación paritaria (que tendría continuidad en septiembre), reconocieron la necesidad de seguir sosteniendo un plan de lucha articulado.
El gobierno que se vanagloria del ajuste y que hace de la motosierra su emblema “se encontró con un pueblo que lucha, que no se entrega y sobre todo que en el camino de confrontación salarial y presupuestaria, va identificando que a estos fascistas hay que echarlos a patadas”, expresó la Corriente Liberación y refrendó que “una Universidad pública, popular y democrática de una Patria Liberada es posible: sobre nuestras pequeñas victorias, acumulando nuevas batallas, nuevas consignas, nuevas conquistas, pero sobre todo con la convicción de que la derrota de ellos es la felicidad nuestra”. Por eso, llamó a seguir luchando organizadamente “hasta derrotarlos y vencer”.
El repudio del MUI
“El CIN y las cúpulas sindicales negocian. La Ley no se cumple”, aseguró el Movimiento Universitario de Izquierda en su declaración publicada hoy en redes sociales encabezada con la consigna Implementación Plena de la Ley de Financiamiento Universitario. Organicemos Asambleas Interclaustro en todas las Universidades Nacionales. “A excepción de la Conadu Histórica, los rectores del CIN y del Frente Sindical, entre ellos la conducción de la FUA, presidida por la Franja Morada, han firmado un acuerdo que nos genera mucha preocupación sobre el devenir de la lucha universitaria de estos dos años y medio”, sostuvieron desde el MUI, que precisamente ha estado poniendo el cuerpo en las aulas y en las calles a lo largo de todo este proceso de resistencia.

A su vez, remarcaron que en varias universidades nacionales el acuerdo fue rechazado y, sobre esa discusión, “es que entendemos inaceptable el discurso de conquista con el cual se embandera el mismo CIN, que está obsesionado por apagar el conflicto”, denunciaron. Esa línea del CIN, advirtieron, es la misma que la del Gallego Álvarez (Subsecretario de Políticas Universitarias de la Nación), que justamente presenta la foto de la paritaria de ayer como un paso para "dejar atrás el conflicto”.
“Si bien no cuestionamos que representantes sindicales, estudiantiles e institucionales se sienten a negociar, creemos que el contenido de este acuerdo significa, en términos jurídicos y políticos, una renuncia a la lucha por la plena implementación de la ley de financiamiento”, resaltó el MUI. En tanto que precisó que
“desde el punto de vista jurídico los abogados del gobierno pueden plantear la abstracción del recurso de amparo al existir un acuerdo entre las partes”, o bien “que ya no existe una urgencia para que se resuelva sin demora la implementación de la ley”.
En paralelo a esto, lxs estudiantes y militantes del Movimiento Universitario de Izquierda no dejaron de advertir que políticamente les llama la atención “cómo las cúpulas sindicales aseguran que no van a abandonar la lucha mientras levantan el paro de la semana próxima”. Por lo que se preguntaron con preocupación a partir del trecho entre lo declamado y lo resuelto: “¿En qué quedamos?”
Más allá de esas inconsitencias en el accionar de las conducciones sindicales que avalaron la negociación entre el gobierno y el CIN, desde el MUI dejaron claro que “entendemos la necesidad urgente de resolver parcialmente la apremiante situación económica de docentes y no docentes”, así como “el desgaste que significó para el conjunto de la comunidad educativa universitaria argentina estos años de lucha”. Sin embargo, fueron enfáticos a la hora de definir que “es falso que se pueda aceptar este acuerdo y ‘profundizar la lucha’ al mismo tiempo”. En numerosas asambleas de base, en las aulas y en los pasillos de las casas de estudio, enumeraron desde su experiencia académica y militante cotidiana, “se respira un aire de inconformidad y hastío con este acuerdo cerrado en pocos días y sin una discusión profunda entre las bases”.
Finalmente, dejaron planteada otra pregunta para lxs compañerxs del campo popular que consideran esto una conquista: “¿Cómo vamos a resolver la crisis de representación de este modo?”
Ante la inconformidad manifiesta, el Movimiento Universitario de Izquierda afirmó sin vueltas que “necesitamos conectar con las realidades materiales y concretas de nuestro pueblo representando sus intereses”. Y desde esa mayor conexión con las necesidades existentes reclamada, llamó a “construir una alternativa política a este gobierno”. Porque, concluyó el MUI, “privilegiar los acuerdos de cúpulas en este contexto es reproducir los errores que nos llevaron al gobierno de Milei”.