La suspensión del desalojo de las comunidades Kinxikew y Melo constituye un triunfo de la resistencia popular frente al avance sobre los territorios, la extranjerización de la tierra y la violencia estatal. Para Walter Zamorano, dirigente del Partido Comunista de Neuquén, los desalojos forman parte de una ofensiva sistemática contra las comunidades mapuche y las organizaciones rurales, que debe ser enfrentada desde la organización popular y la defensa de la soberanía territorial.
“Los desalojos son una realidad que viene sucediendo hace un tiempo en Neuquén y que tiene que ver con dos cosas. Por un lado, la política sistemática de desalojo de la organización de los pueblos mapuche no solamente alcanza a aquellos que se reivindican como parte de las comunidades, sino también a las organizaciones rurales en Neuquén. Hay familias que están siendo presionadas para la venta y para dejar de producir”, caracterizó Zamorano a una ofensiva que excede los episodios recientes. La disputa territorial se desarrolla en un contexto de concentración y extranjerización de la tierra y de deterioro de las condiciones de producción.
La situación se agrava por las dificultades para producir y circular en el interior provincial. “La ruta 40 es intransitable y las rutas provinciales también. Estamos en un momento donde se procede tanto al aislamiento como al ataque para marginar a estas comunidades. Los desalojos se han recrudecido y tienen otro tipo de virulencia”, sostuvo.
El episodio más reciente tuvo como protagonistas a las comunidades Kinxikew, también conocida como Quintriqueo, y Melo, ubicadas en el paraje Coihue-Brazo Huemul, entre Villa La Angostura y Bariloche. El 19 de agosto se produjo el desalojo de la Lof Quintriqueo y el operativo sobre la Lof Melo no pudo completarse debido a la resistencia comunitaria, con efectivos del Grupo Especial de Operaciones Policiales de la Policía de Neuquén y de Gendarmería en el territorio. El 26 de agosto, el juez Francisco Bonorino suspendió la medida al constatar que el procedimiento no había podido completarse y ordenó el retiro de quienes habían participado del operativo.
Zamorano vinculó la ofensiva con decisiones políticas nacionales y provinciales. “En medio de lo que pasó con la ley de entrega de las tierras que no pudo salir, que fue un triunfo popular en la provincia, el gobierno provincial se vio obligado a desdecirse de una intención que ya tenía y de un acuerdo que ya había alcanzado con el gobierno nacional. Es ahí donde se explica que estos acuerdos ya estaban previstos para un desalojo masivo de las comunidades, en el sentido de que no hubiera ningún tipo de resistencia. Pero esto es parte de Neuquén, una sociedad acostumbrada a la lucha, acostumbrada a la resistencia”.
La disputa tampoco se limita a los terrenos fiscales. “Los terrenos que están en disputa no son solamente los fiscales de la provincia, sino que tenemos regiones enteras, Lácar, por ejemplo, que son distritos donde hay una gran mayoría de tenedores de tierra que son extranjeros”, señaló el dirigente comunista. Sobre el Poder Judicial provincial, agregó que es “parte del brazo histórico del Movimiento Popular Neuquino, que tiene sus cuadros judiciales que ocupan cargos en la magistratura” y que “son los ejecutores de estos planes”.
Se trata de una lamentable política represiva contra los pueblos originarios que conecta con los orígenes del Estado nacional. La denominada “Conquista del Desierto” implicó asesinatos, desplazamientos y apropiación de enormes extensiones territoriales, permitiendo incorporar esas tierras al mercado y consolidar un régimen de propiedad privada asociado con la acumulación capitalista. Los desalojos actuales no reproducen mecánicamente esa violencia, pero expresan la persistencia de una estructura histórica de despojo.
Zamorano ubicó la defensa de las comunidades en el centro de la cuestión nacional. “Nosotros, como comunistas, creemos que son parte de la defensa de la patria. Defender cada palmo de territorio mapuche es defender la patria, porque son los que están garantizando el territorio en este momento, son la primera línea, a la que ellos están atacando”.
Más de 800 personas participaron recientemente de una caravana de solidaridad y organizaciones políticas, sindicales y sociales acompañaron las acciones de repudio tanto en Neuquén capital como en el interior de la provincia, incluyendo Cutral Co, San Martín y Villa La Angostura. La organización continúa frente a otras amenazas. “Vemos cotidianamente, a través de los compañeros de la cordillera, la extranjerización y la circulación de personalidades extranjeras que se creen ya dueñas de todo el territorio, y a la par, a las comunidades organizando a los vecinos y organizándonos con las comunidades en defensa del territorio. Ahí está el Partido en este momento”, afirmó Walter Zamorano.
La presión popular también consiguió aplazar en estos últimos días otro desalojo previsto, abriendo una instancia para el regreso de las familias a sus rucas. “Así que en este momento están en paz, pero las comunidades de la cordillera, que son las más afectadas, están en este sentido atentas”, advirtió el integrante de la dirección provincial del PC de Neuquén. La resistencia de Kinxikew y Melo forma parte de una lucha de décadas por la permanencia en territorios ancestrales, que involucra a distintas generaciones y constituye también la defensa de una forma de vida, una memoria colectiva y los bienes comunes. La suspensión del desalojo demuestra que la movilización puede modificar el curso de los acontecimientos, aunque la disputa permanezca abierta.