El historiador y colaborador de Nuestra Propuesta Horacio López reflexiona en esta columna acerca de la privatización de un ferrocarril que atraviesa dieciséis provincias. Con una cláusula anti China impuesta por Estados Unidos y su embajador, Peter Lamelas, el gobierno de Milei pone en venta una red ferroviaria clave para el entramado productivo nacional.
El gobierno anti soberano de Milei ha decidido privatizar la emblemática red del “Belgrano Cargas”, que comprende las líneas ferroviarias Belgrano, San Martín y Urquiza, las que atraviesan 16 provincias y conectan con cinco pasos internacionales: Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay. En total son 7.500 km de vías.
Las líneas en cuestión son parte de la red ferroviaria desarrollada entre fines del siglo XIX y mediados del XX, en función del modelo agroexportador. Si uno mira el mapa de la red observa que se construyó inicialmente para atender la demanda de Gran Bretaña, de tender las vías desde los lugares de producción a los puertos que exportarían dicha producción. En la década del 50 se logró la máxima extensión histórica con cerca de 47.500 km de vías, siendo entonces una de las más extensas del mundo. Producto del deterioro y las políticas de entrega de las distintas dictaduras militares y gobiernos neoliberales de turno, se estima que actualmente 17.000 km permanecen operativos, de los cuales más de 7.500 pertenecen a la red del Belgrano Cargas.
El llamado a licitación
La publicación de los pliegos del llamado a licitación está prevista para fines de agosto, la apertura de sobres con las propuestas de los interesados se estima para octubre y la adjudicación al ganador se piensa para abril o mayo de 2027. Para la privatización que atraerá inversiones para un negocio millonario, ya se anotaron el Grupo Roggio, Ferromex, propiedad del Grupo México, y la empresa yanqui Wabtec, además de un gran conglomerado del agro compuesto por las mayores cerealeras del mundo, que incluye algunas multinacionales del ramo que ya operan en la Argentina. La disputa por el Belgrano Cargas es parte de una pulseada geopolítica por ver quién se quedará con el mayor control del litio en el NOA. Llama la atención la exigencia oficial de constituir tres empresas legales distintas para competir en las licitaciones que se constituyeron para las tres líneas del complejo por separado. Tanto el consorcio agroindustrial como el grupo de transporte mexicano consideran que esta fragmentación societaria es una barrera operativa que complica la participación en el negocio. Pero para LLA es plantar diversas ofertas para lograr más beneficios monetarios.
La orden imperial contra China
Como era de esperar, obedeciendo órdenes de Washington como hiciera en otros rubros, Casa Rosada dejó afuera de la licitación a una empresa con participación china denominada “China National Cereals Oils”. La nueva política virreinal de EE.UU., legalizada con el llamado Corolario Trump y la Estrategia de Seguridad Nacional que reafirman al hemisferio occidental como su zona de influencia exclusiva, exige a los gobiernos latinoamericanos vasallos que excluyan a China de cualquier influencia, acuerdo o negocios. En la Argentina, Milei viene haciendo bien los deberes, “orientado” por el Embajador Peter Lamelas, paralizando temporalmente las obras en las represas Cepernic y Kirchner en convenios acordados con el país asiático, así como en el observatorio astronómico en Mendoza, conocido como CART (Radiotelescopio Argentino-Chino), que está compuesto por una antena gigante ubicada en San Juan, o desafectando el proyecto portuario multipropósito en Río Grande, Tierra del Fuego, proyectado en conjunto con la empresa china Shaanxi Group, presionando en las últimas semanas a la empresa eléctrica cooperativa neuquina CALF para que no hiciera negocios con la china Huawei, y ahora excluyendo a China de poder presentarse en la licitación mencionada. Hechos así esos deberes dictados desde el norte, el Belgrano Cargas quedará en manos de alguna de las multinacionales confiables para el imperialismo yanqui.
Privatizar una logística ligada a la producción
El remate del complejo ferroviario en el transporte de producciones vitales como la minera, la petrolera, el agro, significa entregar las llaves de un sistema logístico esencial para el desarrollo soberano de un país. El tren de cargas es fundamental para el traslado de la producción minera del litio, oro, plata y cobre del NOA. El decreto del gobierno establece una privatización total bajo un modelo denominado “de desintegración vertical y open access”, mediante el cual se subastará en remate público todo el material rodante (locomotoras y vagones de carga); las vías e inmuebles se concesionarán mediante licitaciones nacionales e internacionales, así como también se adjudicarán por licitación separada los talleres ferroviarios. La empresa que gane la licitación se verá además favorecida con la posibilidad de suscribirse al RIGI para acceder a los beneficios impositivos que establece ese régimen. Es decir, estabilidad fiscal a largo plazo, baja de la alícuota de Ganancias, IVA como crédito fiscal y beneficios aduaneros como la reducción de retenciones para las importaciones. Estamos hablando de una entrega total a cambio del dinero que pondrán las empresas adjudicatarias; dinero que no irá a reactivar los 18.000 kilómetros de vías inactivas que tiene la Argentina, ya que esa decisión quedará en manos de la futura operadora privada. Además, la desactivación del proceso de cargas por ferrocarril redundará en mayores costos y dependencia del transporte automotor.
A contramano del mundo, al gobierno de la Libertad Avanza no le importa lo estratégico que significa tener el monopolio estatal del transporte de carga en un país con la extensión del nuestro, con los recursos naturales que, de explotarlos el propio gobierno, requieren de un transporte adecuado y más económico. Según la Cámara Argentina de la Construcción, el ferrocarril de cargas reduce los costos logísticos y emite hasta un 75% menos de dióxido de carbono, causante del exceso de calor en el medio ambiente. A la vez, es muchísimo más eficiente para mover grandes volúmenes de carga a largas distancias y requiere hasta un 37% menos de energía por tonelada transportada que un camión con acoplado.
Pensemos que un solo tren puede reemplazar a decenas de camiones; una sola locomotora puede arrastrar decenas de vagones cargados de minerales, granos o contenedores industriales. Mientras en todo el mundo desarrollado se prioriza este tipo de transporte de cargas, la Argentina actual lo desprecia porque no le interesa el desarrollo autónomo y soberano del país.
Rusia, por ejemplo, traslada el 50% de su producción por ferrocarril; igual ocurre en China, país que transporta más de un millón de toneladas por día sólo de carbón. Estados Unidos, que tiene una de las redes más eficientes del planeta, mueve en tren el 27,4 % de todas sus mercancías.
El transporte de cargas por tren en América Latina enfrenta grandes desafíos estructurales, destacándose por una baja integración regional, vías antiguas y una fuerte dependencia del transporte automotor, aunque con marcadas diferencias según el país. Brasil posee la red más extensa y activa de la región, orientada hacia los puertos para la exportación de minerales y granos. La red en México está integrada con América del Norte para servir al tratado de libre comercio con Canadá y EE.UU. En tanto que Argentina posee sólo un 5% de carga que se traslada por tren, frente al 95% restante que va por camión. Y con las privatizaciones en marcha, perderá prácticamente el control total estatal sobre dicho porcentaje.
Perspectivas a futuro
Evidentemente, la privatización ferroviaria analizada es parte del modelo de país que está construyendo el gobierno de Javier Milei, destinado a vaciar a la Argentina de todo tipo de desarrollo soberano hasta volverla a convertir, como a comienzos del siglo XIX, en una pradera colonial destinada en este presente a suministrar alimentos, petróleo, litio y demás minerales raros al amo imperialista. En esa perspectiva, facilita nuestras tierras para asentar los emprendimientos de Inteligencia Artificial que requieren abundancia de agua dulce y energía, nuestros puertos para control del mar argentino, del paso bioceánico y la Antártida; mientras avanza en poner a nuestras Fuerzas Armadas, bajo el pretexto del narcotráfico, a controlar a todo movimiento social, partido o agrupación hostil, enfrentada a sus intereses y a velar para que nuestro territorio esté exclusivamente bajo el dominio de EE.UU., en línea a la “Doctrina Donroe”, desalentando cualquier convenio comercial y negocio con la República Popular China.
El pueblo soberano tiene en sus manos la posibilidad y el desafío de destruir este plan de entrega total, derrotando y cambiando el actual gobierno.