Desde la semana pasada los operarios de la planta que esta firma posee en Concepción del Uruguay volvieron a parar porque la patronal no les paga. “Ellos dicen que en algún momento van a mejorar la situación y que precisan que nosotros colaboremos ¿pero cómo vamos a colaborar si no cobramos?”, reflexionó indignado Eduardo Ramírez, trabajador del frigorífico de la empresa avícola.
Desde el jueves pasado los trabajadores de la planta que Granja Tres Arroyos tiene en Concepción del Uruguay, llevan a cabo un paro como parte de un plan de lucha que, en este caso, ubica en el centro de sus reclamos que se les depositen los haberes adeudados de abril. Claro que el conflicto viene de mucho más atrás. Fue hace más de dos años cuando la empresa comenzó a discontinuar el pago de salarios, aguinaldos, vacaciones y cuotas alimentarias; al tiempo que implementó reducción de horas laborales con recorte salarial y suspensión de faena.
Aunque durante la reunión que el sindicato tuvo no hace mucho con la patronal en la Secretaría de Trabajo de la Nación quedó establecido el compromiso de que la empresa iba a depositar la semana pasada la primera cuota correspondiente a la segunda quincena de abril, nada de eso había sucedido al cierre de esta edición.
A esta altura de las cosas, la situación presenta características dramáticas y alguien que sabe bien de qué va todo esto porque lo padece cotidianamente es Eduardo Ramírez, operario del frigorífico que Tres Arroyos tiene en Concepción del Uruguay.
“Ellos dicen que en algún momento van a mejorar la situación y que precisan que nosotros colaboremos ¿pero cómo vamos a colaborar si no cobramos?” reflexionó indignado. En este punto del conflicto, durante la semana pasada realizaron trabajo a desgano los 450 empleados de la planta, de los que más de la mitad se desempeña en faena aviar. Mientras que la jornada del jueves se transformó directamente en paro en el lugar de trabajo ante la evidencia del incumplimiento por parte de la patronal.
Ramírez, que forma parte de la Corriente Nacional Agustín Tosco de Entre Ríos, resaltó que “debimos cobrar a principios de mes, que es cuando mucha gente tiene que saldar deudas que contrae para poder vivir y, al no cobrar, la cosa empeora porque después tenés que pagar con intereses”. Queda claro que Granja Tres Arroyos, que pertenece a la familia De Grazia y un 34 por ciento está a cargo del grupo estadounidense Tyson Foods, es una empresa que durante mucho tiempo fue líder en el mercado nacional y también un importante exportador, por lo que durante muchos años maximizó su tasa de rentabilidad, claro que siempre cumpliendo con uno de los postulados canónicos del capitalismo: privatizar ganancias y socializar pérdidas. De eso va la cosa cuando la patronal les dice hoy a los obreros que tienen problemas porque el mercado interno está deprimido y hay mucha importación de pollos de Brasil. Estos son los empresarios que, mientras tanto, defienden el modelo que puso a Javier Milei en La Rosada y ahora comienza a buscarle un reemplazo que los insulte menos.
Mientras tanto el día a día de los trabajadores de la planta es cada vez más complicado. De todos modos, Ramírez manifestó que “estamos unidos en las medidas que tomamos”, tras lo que advirtió que “de todas maneras es desesperante lo que pasamos, porque no se cobra y la gente debe alimentar a sus familias y pagar sus cuentas”. En este escenario, la empresa decidió que el frigorífico funcione sólo cuatro días lo que, además, representa un recorte para los salarios, ya que por ese día no trabajado apenas perciben el 65 por ciento.
“Esta situación es parecida a la que pasan otras empresas que recortan salarios, horas y hasta días de trabajo y en todos los casos los que pagamos los platos rotos somos los trabajadores”, afirmó con sobradas razones el trabajador entrerriano, ya que lo que se vive ahora mismo en Granja Tres Arroyos no es otra cosa que la puesta en acto de la reforma laboral que a instancias de la Presidencia Milei, no hace mucho sancionó el Congreso Nacional con el voto favorable de los legisladores que responden al gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio.
La situación crisis de este frigorífico impacta cada día más fuerte en los bolsillos de sus trabajadores y, por carácter transitivo, en toda la comunidad de Concepción del Uruguay; una localidad de alrededor de ochenta mil habitantes en cuyos comercios gastan sus salarios cada vez más magros, algo que podría empeorar severamente si Granja Tres Arroyos vuelve a reducir personal o precipita su cierre.
“La comunidad uruguayense apoya las medidas que tomamos”, dijo el militante de la CoNAT. Y añadió que el próximo paso debería ser “sacar el conflicto fuera del frigorífico para que se visibilice mucho más el reclamo y que sea más masivo, para que se sepa bien qué es lo que está pasando, porque la sociedad sabe que nuestro reclamo es legítimo y por eso lo acompaña”. Así lo ha demostrado de hecho en más de una ocasión a lo largo de estos dos años y medio. Con esos antecedentes y el conflicto inncrescendo, Ramírez reafirmó que el objetivo en esa dirección sería el de “hacer una gran marcha que saque a las calles nuestro reclamo que es, ni más ni menos, que se nos paguen nuestros salarios, las cuotas alimentarias y las vacaciones que nos están adeudando...simplemente eso”.
Por último, no soslayó que todas estas cosas que pasan “son hijas de la reforma laboral que el gobierno nacional llama ‘modernización’, y eso permite que no haya ninguna sanción del Ministerio de Trabajo a la patronal”.