Los docentes autoconvocados persisten en sus demandas al gobierno que encabeza Juan Pablo Valdés y el sábado pasado protestaron junto a los trabajadores estatales nucloeados en ATE. “El recorte no lo hacen con la casta, continúa siendo para la clase obrera”, puntualizó la trabajadora de la educación María Molla.
“Es un momento muy especial que nos trae muchos recuerdos de la crisis que estalló durante 1999”, insistió desde el Partido Comunista de Corrientes la docente María Molla, al referirse al recorrido que continúa la situación que desde hace aproximadamente un mes se plantea en esa provincia, por lo que fue clara al señalar que “el conflicto docente atraviesa un momento de quiebre muy importante”, ya que “somos conscientes de los problemas que sufrimos a diario dentro de las instituciones escolares”. Sobre esto, recordó que entre las principales demandas que se le hacen al gobernador Juan Pablo Valdés, aparece la vinculada a la recomposición salarial “pero también reclamamos que los items que cobramos en negro pasen a integrar el básico declarado, que es una miseria”.
Con este telón de fondo, los reclamos no bajan su intensidad y el sábado pasado recibieron el apoyo de los trabajadores nucleados en ATE Corrientes, que se sumó a la lucha de lxs maestrxs, que tuvieron su epicentro en una concentración y Radio Abierta en la Rotonda Virgen de Itatí, en la capital provincial, donde los estatales hicieron público su rechazo a la oferta de romposición salarial del seis por ciento que hizo la gestión Valdés. Al mismo tiempo, demandaron que los incrementos se asignen al sueldo básico, un mejor funcionamiento del Instituto de Obra Social de la Provincia de Corrientes y del Instituto de Previsión Social, como así también que se pase a planta a los trabajadores contratados.
La crisis que visibilizan los trabajadores docentes en las calles ya se llevó puesto a Marcelo Rivas Piasentini, quien debió renunciar al cargo de ministro de Hacienda y Finanzas de la provincia cuando la situación lo superó. En su reemplazo asumió Héctor Grachot quien, en línea con el gobernador Valdés, parece preferir infructuosamente tapar el sol con la mano. “Los docentes no tienen sueldos de hambre”, dijo a poco de hacerse cargo de la cartera de Hacienda. Tal aseveración resulta desmentida por la realidad y así lo explicó María Molla, indicando que “hace muchos años que venimos cobrando en cuotas y hay, debemos reiterarlo, también sumas en negro”; por lo cual “no hace falta ser economista para ver que el gobierno provincial está usando el dinero de nuestros salarios para hacer una bicicleta financiera”.
Malla fue enfática al denunciar “el estado deplorable” en el que se encuentra buena parte de los edificios escolares de la provincia y subrayó que esto se puede comprobar fácilmente en los departamentos del interior, pero asimismo en la zona céntrica de la ciudad de Corrientes “donde el colegio nacional o el Centenario deberían recibir un mantenimiento con el que no cuentan, para que se puedan dictar clases en condiciones adecuadas”. Además, puso el foco de su repudio sobre todo en localidades del interior de la provincia, donde “se está distribuyendo mercadería en mal estado y que, aparte, no tiene los nutrientes necesarios para los alumnos”.
En este marco, la militante del Partido Comunista remarcó que los trabajadores de la educación “somos conscientes de que el poder que tenemos reside en la unidad, que es indispensable para organizarnos y luchar colectivamente”, por lo que “apostamos a ella a pesar de que tenemos críticas hacia nuestros sindicatos de base que a veces no están a la altura de las demandas que venimos llevando desde hace muchos años”.
En ese marco sostuvo que “ahora nos tocaron el bolsillo en lo que fue una prueba piloto de la ley de reforma laboral y el intento que el gobierno nacional quiere hacer para destruir el derecho a huelga”, puesto que lo que hace el gobierno “es un intento de disciplinar las luchas y no podemos permitir que pase eso, porque nadie debe engañarse: el recorte no lo hacen con la casta, el recorte se dio y continúa siendo para la clase obrera”. Finalmente, concluyó reafirmando que “los estatales y los docentes somos clase obrera y debemos tener consciencia sobre ello, porque tenerlo en claro es algo que nos empodera”.