Ahora, el milagro se mudó a Paraguay

Latinoamérica y Caribe
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Después del Milagro Chileno y el Paraíso Uruguayo, desde la massmedia hegemónica prometen que el Shangri-La de los tilingos se muda a Asunción ¿Será tan así? El PCP dice lo suyo.

Después de que el Milagro Chileno estallara en mil pedazos, arrastrado por las movilizaciones que hicieron eclosión en octubre de 2019, y de que se desinflara la Esperanza Blanca que para algunos amanecía con la llegada de Luis Lacalle Pou a la Presidencia de Uruguay, durante los últimos días las usinas de la derecha libertaria comenzaron a poner sus ojos en Paraguay.
Está claro que todo esto se corresponde con un intento por imponer un paradigma que aporte a la construcción de un sentido común, funcional a la postura ideológica que expresan desde sus propoaladoras.
A la hora de argumentar sobre las ventajas que estaría otorgando Paraguay a la inversión de capital privado, recuerdan que ahí ya aprobó la puesta en funcionamiento de herramientas como las Empresas por Acciones Simplificadas (EAS) que, entre otras cosas, habilita que no sea necesario que se fije un límite de capital inicial, permite que se incluya a socios extranjeros y apenas exige que se tenga un representante legal en el país.
¿Pero qué habrá detrás de este operativo de seducción? Como el resto de la región y casi todo el mundo, en este contexto de pandemia, Paraguay va a cerrar este año en rojo. El déficit según se estima, va a ser del 7,2 del PIB, muy por encima del 1,5 que prevé su Ley de Responsabilidad Fiscal.
En este marco, el ministro de Hacienda Oscar Llamosas anticipó que, para tapar agujeros, Paraguay va endeudarse más, lo que llevaría el ratio de su deuda al 31,1 por ciento del PIB.
Pero también recordó que el gobierno que preside Mario Abdo, va impulsar la puesta en marcha de la Ley del Servicio Civil que prevé, entre otras cosas, un drástico cercenamiento de derechos laborales adquiridos.
Al respecto, el Partido Comunista Paraguayo (PCP), recordó que “fiel al discurso oficial de los empresarios, que se expresa en los medios masivos de comunicación, el nuevo ministro habla de ‘estabilidad macroeconómica’ y del Paraguay como ejemplo en cuanto a baja caída del PIB, así como de la ‘correcta orientación’ de la política económica del país”.
Tras lo que denunció que, si se acepta ese discurso, “debemos asumir que la pobreza de millones de compatriotas es el resultado de la incapacidad individual de cada uno, alimentando así la desmoralización y la sensación de inutilidad e impotencia en cada familia que padece sus necesidades básicas insatisfechas”.
Y es claro cuando recalca que esa “estabilidad macroeconómica” a la que se refiere el ejecutivo, resulta de una “tremenda explotación laboral que agrede y viola todos los derechos de la clase trabajadora, empujando a las mayorías de la ciudad y del campo a que sigan peleando entre sí, en esa cruel idea del sálvese quien pueda”.
Así como “de que seamos las mayorías explotadas, las principales sostenedoras de este perverso Estado al servicio de multimillonarios que se solventan en la violación a las leyes, pisoteando a trabajadores, evadiendo impuestos y divisas, realizando todo tipo de tráficos ilegales, lavando dinero mal habido, usurpando tierras y fortaleciendo este injusto orden productivo que multiplica la desigualdad social y económica trasladando la responsabilidad de la misma con una lógica individualista”.

Propuestas

Por otra parte, el PCP hace hincapié en que Abdo y su gobierno no son los únicos responsables “de esta propuesta excluyente y salvaje de relacionamiento socioeconómico”, sino ejecutores y beneficiarios “de la propuesta del modo de producción capitalista para la humanidad, educados en la lógica supremacista en la que existen ciudadanos de primera y de segunda”.
De ahí que destaque que Paraguay precisa “un sistema tributario que cargue poderosos impuestos sobre los multimillonarios y millonarios, artículos de lujo, ganancias de los bancos, sojeros y ganaderos”.
Pero también propone que los salarios de los altos cargos de la administración que no supere los quince millones de guaraníes mensuales y que “se eleve los salarios de las mayorías, tanto en el Estado como en el sector privado”.
Asimismo, postula que es necesario un “acuerdo real para recuperar bienes y tierras mal habidas de quienes se beneficiaron ilegalmente durante la tiranía strongista”, también que se replanteen los tratados de Itaipú y Yacyretá y se fortalezcan las empresas públicas “con participación protagónica de la clase trabajadora”, al tiempo que el Estado invierta en los sistemas de salud y educación.
Y finaliza el PCP, recalcando que lo que se verifica en su país, es “continuismo strongista, que es básicamente, la gestión del capitalismo para el Paraguay y que no será superado con cambios en la gestión de este Estado podrido y servil a las patronales, sino siendo transformado al servicio y dirigido por la clase trabajadora”. De esto va, entonces, este “paraíso para inversores” con el que ahora machaca la massmedia hegemónica de Argentina.