Así calificó el Partido Comunista Palestino a Donald Trump al analizar su propuesta de deportar forzadamente a los pobladores de la Franja de Gaza, para convertir el enclave en la “Riviera de Medio Oriente”. Y advirtió que la solución al sufrimiento de nuestro pueblo no reside en las propuestas coloniales promovidas por las fuerzas imperialistas”.
El Partido Comunista Palestino (PCP) salió al cruce de la propuesta hecha públicamente por el presidente Donald Trump, quien no hace mucho y al presentarse junto a Benjamín Netanyahu, dijo que su salida para la situación que atraviesa la Franja de Gaza, es la deportación masiva de la población autóctona a Egipto y Jordania, para convertir ese enclave en lo que cínicamente describió como la “Riviera de Medio Oriente”.
Lo cierto es que mientras el saldo que dejó la barbarie israelí durante los últimos quince meses en la Franja, se traduce en al menos 47 mil palestinos asesinados y el noventa por ciento de su población desplazada, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, fue claro al señalar que “toda deportación o transferencia forzada de personas sin base legal está estrictamente prohibida”.
Con este telón de fondo, el PCP no dudó en calificar de “fascista y loco” al mandatario estadounidense y advirtió que su idea de desplazar forzadamente a la población palestina de la Franja de Gaza, constituye “una nueva amenaza para nuestro pueblo palestino y una extensión del enfoque colonial imperialista destinado a liquidar la causa palestina mediante las herramientas del desplazamiento forzado y el genocidio”. Tras lo que aclara que ese enfoque “refleja la esencia del sistema capitalista imperialista, que ve a los pueblos oprimidos como nada más que obstáculos que hay que eliminar en el camino de sus intereses expansionistas y su saqueo de recursos y riquezas”.
Asimismo, puntualiza que “tratar a Gaza como un mero ‘proyecto inmobiliario’ y convertirla en la ‘Riviera del Medio Oriente’, refleja la mentalidad capitalista imperialista que trata a los pueblos y las patrias como mercancías que se pueden comprar y vender, ignorando el sufrimiento de nuestros pueblos que se enfrentan a un asedio asfixiante y a una agresión constante”. Y sostiene que esta propuesta no habría sido presentada “sin el apoyo absoluto que brindan las potencias imperialistas a la entidad sionista, ya que constituye una base avanzada para la protección de los intereses del capital global en nuestra región”.
Pero hace hincapié en que la resistencia palestina en la Franja “y su legendaria firmeza frente a la máquina de matar sionista demuestran que nuestro pueblo, a pesar del asedio, el hambre y las masacres, no renunciará a sus derechos ni se someterá a proyectos de desplazamiento y desarraigo” y añade que “las ilusiones de la ocupación y sus herramientas imperialistas se hicieron añicos en la roca de esta firmeza, y la resistencia en todas sus formas demostró que nuestros pueblos son capaces de enfrentarse a las más poderosas potencias coloniales y que la voluntad de los pueblos es más fuerte que los ejércitos de agresión”.
Y fue contundente al resaltar que “la verdadera solución al sufrimiento de nuestro pueblo no reside en las propuestas coloniales promovidas por las fuerzas imperialistas y sionistas, sino en poner fin a la ocupación, levantar el asedio y garantizar el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y al establecimiento de su Estado nacional democrático en todo el suelo nacional palestino con Jerusalén unificada como su capital”. Ya que, “la lucha del pueblo palestino no es una lucha para mejorar las condiciones de esclavitud dentro del sistema de ocupación, sino que es parte de la lucha internacional contra el sistema capitalista que produce colonialismo y explotación”.