Desde Ecuador, Bruno Soria, sociólogo y docente universitario reflexiona sobre las movilizaciones estudiantiles que tienen lugar en su país y otros puntos del planeta. “Los estudiantes parecía que estaban apagados pero, tanto en Europa como en América Latina, reaparecen como un actor político: estamos presenciando el despertar de la juventud”, subrayó al dialogar con Nuestra Propuesta. En este contexto, el sábado París fue escenario de un auténtico estallido social.
“¡Que vivan los estudiantes, jardín de las alegrías! Son aves que no se asustan de animal ni policía…”, celebra Violeta Parra en una icónica canción que desde hace más de seis décadas acompaña escenarios, fogones, claustros y marchas. Y que como pocas refleja el espíritu de rebeldía que durante los días que corren parece reverdecer y en ciudades tan disímiles como Tirana, Berlín, Bogotá, París, Santiago, Hamburgo, Milán y Quito.
Todas ellas están unidas por reclamos y revueltas populares que han tenido como protagonista destacada a la juventud y, en especial, al movimiento estudiantil. Ese espíritu de combatividad también acaba de tener un capítulo relevante en nuestro país cuando el jueves de la semana pasada se llevó a cabo la quinta Marcha Federal, que exigió una vez más que el gobierno de Javier Milei cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario aprobada hace un año y que los diputados declaren de una vez por todas la inconstitucionalidad del DNU 70/2023, que permite acentuar la entrega y el ajuste en marcha. El epicentro de la movilización estuvo en Plaza Congreso, en una jornada marcada por la represión, pero también por la resistencia.
La principal matriz que tienen estas manifestaciones es el reclamo que hacen los jóvenes porque advierten que, sencillamente, el sistema capitalista les niega el derecho a tener un futuro digno. Entonces, no resulta casual que en todos los casos el detonante tenga que ver con demandas contra los severos recortes que fundamentalmente se concentran en el sistema educativo. Este es un factor común que, en la actual etapa del desarrollo de la crisis capitalista atraviesa a diferentes gobiernos derechistas, ya sean de personajes atildados como Emmanuel Macron y Friedrich Merz, o deschavetados como Giorgia Meloni, Daniel Noboa y el propio Javier Milei.
Al hacer un repaso se puede ver que después de las jornadas de manifestación que no hace mucho recorrieron las principales ciudades alemanas, motorizadas por estudiantes que resisten contra la decisión gubernamental de volver a implementar el servicio militar obligatorio desde la derrota del nazismo, el foco pasó a Francia. Ahí la comunidad educativa exhibe lo que constituye la punta del iceberg del hartazgo contra un sistema que opaca cualquier horizonte de progreso colectivo porque se cercena el acceso a la educación, la salud, la vivienda y el derecho a trabajar en condiciones dignas.
De esto también va la protesta que el sábado pasado estalló con epicentro en Milán, en la que trabajadores sindicalizados que marcharon junto a estudiantes y se enfrentaron la represión policial. Tal como viene pasando en Tirana, la capital albanesa, donde el movimiento estudiantil es protagonista de protestas contra las condiciones desastrosas de la educación pública, el costo inalcanzable que tienen los estudios universitarios y la falta de perspectivas laborales para la juventud, protestas que fueron increscendo, contactaron con demandas soberanistas y derivaron en el incendio de la Corte Suprema a manos del pueblo.
El octubre francés, por su parte, tuvo un punto alto este sábado 17 cuando la movilización estudiantil confluyó nuevamente en las calles parisinas y de varias ciudades con los sindicatos, los “Chalecos Amarillos”, reclamos de los bomberos, de jubilados y de distintos sectores de la sociedad que son víctimas del ajuste de Macron y que pusieron en el centro de la unidad de las luchas el repudio a la carestía de la vida y la exigencia de salarios dignos. Francia fue escenario de un verdadero estallido social, que refuta esa idea que se quiere instalar (desde la derecha) de que la juventud es políticamente apática o se vuelca decididamente a la derecha. Alrededor de 8.000 personas fueron detenidas en Francia desde el inicio de estas manifestaciones a fines de septiembre y más del 80 por ciento de ellas son menores de edad, estudiantes de secundaria. Pese a los toques de queda anunciados, estudiantes de secundaria bloqueaban hoy el acceso al Museo de Louvre al grito de “¡Octubre del 26 es el nuevo Mayo del 68!”
Al igual de lo que por estos días sucede en Chile y en Colombia, en Ecuador hace una semana fueron miles los jóvenes que se movilizaron desde la Universidad Central levantando pancartas y consignas contra el gobierno. Pusieron en el foco los recortes presupuestarios que se perpetran contra las universidades, así como “las políticas reaccionarias y entreguistas al imperialismo estadounidense y al sionismo”, tal como lo denunció el Partido Comunista del Ecuador (PCE).
En la capital ecuatoriana una multitudinaria movilización estudiantil atravesó las calles céntricas, convocada por el Frente Autónomo de Resistencia Organizada (Faro), en una movilización que también reunió reclamos vinculados a la crisis de salud, la inseguridad, la corrupción gubernamental y las dificultades en el acceso a la educación. Todo estalló a partir de la visita del presidente Noboa al campus de la Universidad de Cuenca, que fue repudiada por los alumnos en una actitud que, rápidamente, se extendió por otras casas de estudios.
Precisamente, en aquel país el integrante del PCE, el doctor en Sociología Bruno Soria, se desempeña como docente universitario y conversó con Nuestra Propuesta para brindar de primera mano una mirada aguda que ayuda a comprender lo que está pasando.
-¿Cómo se puede leer esto que se viene registrando durante las últimas semanas?
Creo que estamos presenciando el despertar de la juventud. Los estudiantes que parecía que estaban apagados, que no tenían una presencia en las calles, están reapareciendo como un actor político y esto es lo nuevo e interesante de estos últimos acontecimientos que venimos teniendo tanto en Europa como en América Latina.
Particularmente, en Ecuador tuvimos una muestra de este despertar de los jóvenes cuando, ante la presencia del presidente Noboa en la Universidad de Cuenca, los estudiantes hicieron un plantón (sentada) para manifestar su rechazo ante esa presencia con esta medida convocada por la filial local de la Federación de Estudiantes Universitarios, que es la instancia organizativa que tienen en mi país.
-En ese contexto hubo represión
Ante esto y en medio de un operativo desmesurado, el sistema de seguridad que tiene el presidente retuvo a un profesor que es español, Santiago Rosano, y hoy el gobierno pide que se lo destituya. Se trata de un gobierno que corre los límites de su propio nivel de paranoia y persecución que tiene respecto a las voces disidentes, por eso por medio de su aparato comunicacional y desde sus granjas de trolls, lanzó contra él y contra el presidente de la filial Cuenca de la Federación Universitaria, Mauricio Ochoa, una campaña brutal de desprestigio tratando de provocar un ambiente propicio para que se expulse del país a Rosano.
-Pero el dato positivo es que, lejos de amedrentar, esto hizo que cobrara más fuerza la movilización de los colectivos estudiantiles…
El 9 de octubre es feriado en Ecuador y pese a eso los chicos salieron a marchar en Quito en lo que fue una movilización multitudinaria no sólo de la Universidad Central del Ecuador, que es pública, sino también acompañados por estudiantes de la Universidad Católica y de otras del sector privado, lo que habla de un descontento que alcanza a alumnos del sistema público y el privado que rechazan el ajuste, pero también de la manipulación que hace el gobierno a través de los medios de comunicación y sus trolls que ya no saben qué nueva mentira decir para justificar a este gobierno que impone una condición cuasi dictatorial basado en la persecución a las voces disidentes y a la oposición política con proscripciones de personas y organizaciones.
-En ese marco Noboa adelantó las elecciones
Así es. Por ley debían convocarse para febrero pero las adelantaron para noviembre como un nuevo capítulo de la manipulación que busca encontrar un escenario favorable al gobierno.
-¿Cuál podría ser ese escenario?
Se debe a las predicciones de El Niño, porque en febrero es época de lluvias e inundaciones en la costa ecuatoriana, lo que trae descontento social ante un gobierno que hace poco y nada para anticiparse a las consecuencias que eso provoca. Pero al parecer eso tampoco les va a resultar, porque este año El Niño se adelantó y ya tenemos lluvias sobre todo en el norte del país, en la provincia de Esmeraldas que es una de las más pobres donde ya hay afectaciones por este fenómeno.
En medio de eso y en un intento por lavarse la cara, el gobierno lanzó un programa destinado a la juventud por el cual durante tres meses se propicia la contratación de jóvenes a los que se les paga un salario mínimo para que supuestamente se capaciten. Entonces el hecho de que los jóvenes aparezcan en la escena pública como lo hacen durante estos días en las manifestaciones, también pone en evidencia que este programa tiene un alcance más limitado del que pretende el gobierno.
-¿La juventud comienza a ser menos permeable a la propaganda y la manipulación gubernamental?
Sí, y pese a que el gobierno está malgastando recursos en eso. Estamos atosigados de propaganda. El gobierno gasta más de nueve mil dólares diarios en Meta y en X como mecanismos para desinformar. Pero lo interesante de las acciones que realizan ahora los jóvenes, es que pese a tanta manipulación, muestran que continúa vigente y crece el descontento de un segmento de la población, que de acuerdo a la propaganda oficial parecía que apoyaba mayoritariamente a Noboa.
-¿Además del reclamo sectorial que hace la comunidad universitaria, hay un reclamo político de fondo en estas movilizaciones?
Efectivamente es así y tiene que ver con la identificación de todos los procesos de ajuste, persecución política y manipulación del actual gobierno que ha hecho de todo para proscribir a partidos políticos y anular las posibilidades de fiscalización de las próximas elecciones pero también de los actos de gobierno que están atravesados de una verdadera inoperancia como se ve con los apagones generalizados en algunos sectores de Quito, Guayaquil y otros lugares porque en tres años Noboa no añadió ni un megavatio más al sistema de generación eléctrica del país, algo que cobra relevancia ahora porque con El Niño llueve en la costa pero en la Amazonía hay sequía y el noventa por ciento de la generación de energía se genera en esa zona que es donde están las centrales hidroeléctricas, cuyos embalses se están vaciando como sucedió hace dos años. Y esto es así porque se hicieron contratos con una empresa fantasma que suministró generadores que no son compatibles con el sistema eléctrico del país.
-¿Esto también está presente en las protestas estudiantiles?
Hay toda una red de corrupción que involucra a varios ministros y otros personajes ligados al gobierno que salvaron sus pellejos gracias a la manipulación política sobre la Fiscalía. Ante esto también despierta la juventud que se manifiesta contra un gobierno que los manipula y que además hace que la vida sea cada vez más difícil a raíz del ajuste y la carestía que es consecuencia de un manejo inadecuado de la economía que ya provoca una verdadera crisis alimenticia que se va a pronunciar más aún como consecuencia del fenómeno de El Niño, que va a afectar a la producción de alimentos básicos de la dieta popular ecuatoriana.
-¿Este despertar de la juventud al que usted alude constituye también un mensaje hacia el esquema de representación política ecuatoriana?
Se trata de acciones que al menos por ahora y mayormente, se ubican por fuera de la estructura partidista. Por lo tanto, se presenta como un nuevo momento de las organizaciones que representan a los estudiantes con emergentes como Faro, que es una instancia de articulación de las estructuras organizativas de las universidades por fuera de las estructuras partidistas y con un refrescamiento de las formas de protestar que exhiben formas nuevas para el Ecuador como la aparición de manifestaciones artísticas en las marchas; pese a lo cual el gobierno acabó reprimiéndolas brutalmente, lo que vuelve a poner en evidencia el carácter autoritario y cuasi dictatorial que posee.
-¿Un carácter que se vuelve más peligroso si se tiene en cuenta la capacidad operativa directa que EE.UU. posee en Ecuador?
Así es, y hay que recordar que el Ejército de EE.UU. prácticamente maneja la base aérea de Taura, que está a pocos kilómetros de Guayaquil, y es las más importante del país. A esto se le suma el accionar antipatria del gobierno de Noboa, que inclusive permitió que el Comando Sur estadounidense bombardeara barcos pesqueros ecuatorianos: se habla de por lo menos alrededor de quince barcos que han sido hundidos por el Ejército de los Estados Unidos en complicidad con el gobierno de Noba que, en su afán servil del Imperio, compite con Javier Milei por ver quién se arrastra más a los pies de Donald Trump. Por eso nadie puede sorprenderse cuando se ve que, tanto en Argentina como en Ecuador, los estudiantes y el resto de la juventud salga a las calles para manifestar su hartazgo.