Pese a que los últimos sondeos amplían la ventaja de Luiz Inácio Lula da Silva respecto a Flavio Bolsonaro, se anticipa un escenario de alta paridad, donde la definición se postergaría hasta la segunda vuelta del 25 de octubre. Los últimos días transitaron entre acusaciones de corrupción que envuelven al candidato de ultraderecha y el bloqueo de las cuentas de Lula en redes sociales.
Las últimas encuestas que fueron publicadas coinciden en que Luiz Inácio da Silva aventaja por cinco puntos porcentuales a Flavio Bolsonaro, lo que representa un crecimiento de Lula respecto a los tres puntos que registraban las estimaciones de hace pocas semanas y señalan un escenario de 39 a 34 por ciento, lo que no alcanzaría para que la elección presidencial de Brasil se defina el domingo venidero por lo que, si se cumplen tales predicciones, habrá que esperar hasta la segunda vuelta pautada para el 25 de octubre.
Se trata de un escenario muy parejo pese a que el actual gobierno de Lula puede exhibir índices positivos en la mayoría de áreas de la macroeconomía y de la economía doméstica, en un país que presenta el desempleo más bajo de su historia, salarios al alza, estabilidad de precios, crecimiento y un riesgo país bajo. La del actual presidente es también una gestión que se caracteriza por la defensa de la soberanía y del liderazgo regional de Brasil. Este aspecto central se puso de relieve durante la campaña con el debate en torno a los recursos naturales, especialmente las tierras raras, y la injerencia de Estados Unidos, país que de la mano de la administración Trump, abiertamente co-patrocina junto a Israel la candidatura del Clan Bolsonaro.
También sobre el tramo final de la campaña “apareció” el Caso Vorcaro, un asunto de corrupción y fraude que tiene en el centro del huracán al Banco Master y a su dueño, Daniel Vorcaro, quien desde esa entidad generó una burbuja financiera, mientras se acollaraba con diferentes actores del universo político y judicial con lo que ganó mucha influencia y dinero hasta que todo explotó dejando un tendal de estafados y al banquero detenido.
En ese contexto, la puja electoral atravesó las puertas del Tribunal Supremo de Justicia cuando hace pocas semanas uno de sus integrantes, André Mendonça, exhumó la investigación sobre el Banco Master para apuntar a su par Alexandre de Moraes, denunciando que el estudio de abogados que preside su esposa hizo oportunamente un contrato con Vorcaro.
Cabe citar que Mendonça es un abierto defensor del Clan Bolsonaro y que Moraes es quien metió preso a Jair Bolsonaro. Aunque ni un solo renglón de este affaire roza a Lula (como tampoco había motivos para que fuera involucrado en la Operación Lava Jato por la que fue proscripto y acabó tras las rejas en 2018), desde este entramado político-jurídico-mediático del poder fáctico se lo intentó salpicar con el caso.
Tal como pasó con el Lava Jato, detrás de la intención de sacar de la cancha a Lula y favorecer condiciones para que triunfe Bolsonaro, aparece la sombra de Estados Unidos. Pero la maniobra no salió como esperaban y fue Bolsonaro Junior el que finalmente quedó más pegado a Vorcaro. En el marco de la investigación del caso, por ejemplo, quedó expuesta la relación entre el rival de Lula en estas elecciones y el banquero encarcelado a partir del financiamiento de la película “Dark Horse”, una biopic sobre su padre, expresidente y preso por intento de golpe de Estado; entre otros escándalos de corrupción.
El otro tema que atravesó los momentos previos a la elección del domingo es la prohibición de las plataformas de juego digital y la difusión de sus servicios, algo que se venía haciendo principalmente por medio de equipos de fútbol y creadores de contenido en la red. Para comprender esto hay que citar que desde 1940 en Brasil están prohibidos los casinos, pero también que los mecanismos de juego en línea vienen haciendo estragos, sobre todo, entre los sectores sociales más vulnerables, por lo cual la medida apunta a proteger a esas familias de las consecuencias de un negocio que para unos pocos representa una ganancia que estima en alrededor de cuarenta mil millones de dólares al año y que se monta a caballo de una pasión popular como es el fútbol.
“Esta es una noticia muy importante para la sociedad brasileña porque pone fin a lo que ha sido una enfermedad para muchos brasileños, generando ansiedad, depresión, adicción, deudas y graves problemas de salud mental y de relaciones familiares”, subrayó al respecto la presidenta interina del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), Nádia Campeão. Dada la magnitud e integración que tiene el juego en la sociedad, “es imposible que los individuos, a nivel personal, afronten y resuelvan este tipo de problema de forma aislada”, de ahí que fuera “realmente necesario adoptar un enfoque más general, colectivo y social para abordar esta cuestión y es por eso que el presidente Lula tomó la medida correcta”, valoró la dirgente comunista.
Por su lado, la campaña del Clan Bolsonaro se centró durante los últimos días en el intento por fidelizar el voto de ultraderecha y para ello su candidato prometió que si se convierte en Presidente va a luchar contra el crimen, pero al parecer a la hora de hablar sobre esos temas Flavio no resiste un archivo, tal como lo expuso Nádia Campeão cuando recordó “su larga vinculación con las milicias (escuadrones de la muerte) y su defensa de estos grupos criminales”.
Tras señalar el control territorial que ejercen esas bandas “mediante la utilización del miedo”, la presidenta interina del PCdoB puntualizó que “mientras el gobierno del presidente Lula continúa combatiendo a las facciones criminales, al crimen organizado y a quienes ordenan grandes delitos financieros, Flávio Bolsonaro rinde homenaje a los integrantes de estas bandas, incluso a algunos que están condenados por perpetrar varios crímenes”.
Por otra parte, al referirse al caso del Banco Master, Nádia Campeão subrayó que “el único candidato presidencial investigado en ese caso es Flávio Bolsonaro”, al tiempo que recordó que “Flávio le pidió al banquero (Daniel Vorcaro) más de 130 millones de reales en una llamada privada y prometió explicar (a la sociedad) para qué era el dinero y adónde fue a parar”, pero lejos de hacerlo, “hasta el momento, no se ha dado ninguna explicación”. Sin dudarlo, la presidenta interina del PCdoB añadió que el Banco Master creció durante el gobierno de Bolsonaro padre”, en tanto que “fue liquidado y el banquero fue arrestado durante el gobierno del presidente Lula”.
En la recta final de esta campaña, mientras los escándalos de corrupción afectaban al candidato ultraderechista y provocaban, según las encuestas, una merma en su intención de voto; Meta dejaba a Lula durante estas horas cruciales de cara a la primera vuelta del domingo sin sus cuentas oficiales en IG y FB, obturando así su campaña electoral por las redes. Se trata de otra elección decisiva para la región en la que los intereses (y los hilos) del imperialismo quedan en evidencia.