¿Cómo se desarrolla la relación entre nuestro país y la República Popular China en el contexto de la Doctrina Donroe? ¿Existen posibilidades de romper el cerco que dispone Estados Unidos en nuestro continente? Sobre estos temas centrales en las disputas por la reconfiguración del orden global, reflexiona en la siguiente columna el historiador Horacio López.
Con la nueva doctrina Monroe, denominada doctrina “Donroe”, en un juego satírico que une las primeras tres letras del nombre del actual presidente norteamericano, con las tres finales del apellido del presidente que en 1823 declarara que América era para el uso exclusivo de los americanos del norte, se impone un paquete de disposiciones con las que EE.UU. completa su dispositivo de dominación total de nuestro continente.
Están las medidas políticas que principalmente deberán instrumentar los virreyes de turno, es decir los Presidentes latinoamericanos lacayos que acordaron participar en el llamado Escudo de las Américas. Y están las medidas militares que deben llevar adelante los Ministros de Defensa y Seguridad de los mismos países, según fijaron en la que se da en llamar Coalición de las Américas, contra los Cárteles de la droga y contra todo tipo de organización política y social izquierdista, progresista o que luche por los DD.HH., el medio ambiente o las reivindicaciones más sentidas de las mayorías populares que consideren que atentan contra el sistema.
Dentro de este dispositivo doctrinario incluyeron la necesidad y urgencia de ir erradicando la presencia de China en nuestros países, la que se manifiesta en construcción de infraestructuras necesarias, participación en emprendimientos energéticos y otros, en acuerdos financieros y comerciales, logrados a través de la nueva Ruta de la Seda.
Al margen de que EE.UU. ha logrado ir revirtiendo algunos acuerdos de nuestros países con China (el caso quizás más notorio es el de Panamá donde la Corte Suprema de Justicia, por presión yanqui declaró inconstitucional el contrato de concesión a una empresa con capitales hongkoneses que administraban los puertos de Balboa en el Pacífico y Cristóbal en el Atlántico), lo cierto es que Donald Trump y sus secuaces han llegado tarde para lograr sus deseos de que China desaparezca del mapa en América Latina y el Caribe.
Podrán evitar la realización de proyectos en curso o en estudio, pero no pueden impedir que funcionen en asociación con empresas chinas los que ya están construidos y que aparezcan nuevos emprendimientos que sean de beneficio mutuo para ambas partes y que no sean fáciles de ser rechazados.
Iniciativa de la Franja y la Ruta
La participación de China en acuerdos con países latinoamericanos tuvo un auge significativo a partir de 2018, a través de la llamada Iniciativa de La Franja y La Ruta que había sido impulsada por Xi Jinping en 2013 como una estrategia de desarrollo de infraestructura global y cooperación internacional, tomando como modelo las relaciones ancestrales entre Oriente y Occidente. “Franja” hace referencia a las rutas terrestres a través del Asia Central, sin salida al mar. Mientras que “Ruta” refiere a las rutas marítimas del Indo-Pacífico hacia el sur de Asia, Oriente Medio y África. La Iniciativa propone un nuevo concepto para las relaciones internacionales basado en la idea de negociar, construir y compartir beneficios mutuos, con el fin de crear un orden basado en la prosperidad y la estabilidad. El proyecto tiene como finalización el año 2049, año del centenario de la fundación de la República Popular China.
A partir del 2018, veintidós países americanos se sumaron al proyecto. La Iniciativa de la Ruta en Latinoamérica tiene el antecedente de la ruta comercial de los “Galeones de Manila” que operaron desde el siglo XVI hasta el XVIII entre China, Manila (Filipinas) y Acapulco en México.
Al principio, desde el 2018, se habían acordado mega créditos estatales otorgados por la nación asiática, como es el caso del swap por 20.000 millones de dólares otorgado a la Argentina, aunque posteriormente viró la estrategia hacia proyectos más selectivos de tecnología y transición energética.
Algunos ejemplos: en el caso del Perú está el Megapuerto de Chancay, del que hemos hecho referencia en artículos anteriores. Este puerto, operado en un 60% por una empresa estatal china, busca convertirse en el principal corredor logístico entre Sudamérica y Asia. Esto se complementa con el Corredor Ferroviario Bioceánico Central que busca unir el Océano Atlántico desde Brasil, con el Océano Pacífico en Perú, atravesando también Bolivia.
También en Perú China posee el 21% de la inversión minera total del país, con operaciones masivas como Las Bambas y Toromocho, sumado al desarrollo de megaproyectos como El Galeno, de 3.500 millones de dólares.
En cuanto a infraestructura eléctrica en Brasil, empresas estatales chinas controlan miles de kilómetros de líneas de transmisión de alta tensión, además de grandes inversiones en centrales de energía renovable e hidroeléctrica.
En Chile existe el proyecto para construir el primer cable submarino de fibra óptica que conectaría al país trasandino con Hong Kong. China planea invertir alrededor de 650 millones de dólares en la instalación del cable submarino que tendrá un largo de aproximadamente 24.000 kilómetros para convertirse en el medio de transmisión del mayor flujo de información y datos entre Asia y Latinoamérica. Existen fuertes presiones diplomáticas de EE.UU. para desecharlo; presiones que se han incrementado con el cambio de gobierno en ese país, al punto que han aparecido afirmaciones sobre su cancelación, aunque las mismas fueron desmentidas por el gobierno, aclarando que el proyecto sigue activo y en trámite administrativo, en fase de recopilación de información técnica.
Proyectos en Argentina
Argentina es parte, junto con Bolivia y Chile, del llamado Triángulo del Litio, zona considerada estratégica que concentra entre el 50% y el 68% de las reservas mundiales de dicho mineral, esencial para la fabricación de baterías de ion de litio que utilizan los vehículos y dispositivos eléctricos. Firmas chinas operan yacimientos como Cauchari-Olaroz en Jujuy y Mariana en Salta.
Las centrales hidroeléctricas patagónicas conocidas como Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, ingenuamente rebautizadas por el gobierno de Milei como Cóndor Cliff y La Barrancosa, como si por decreto se pudiera borrar la memoria histórica, serán reactivadas según anunció el gobierno. La Cepernic tiene un avance del 46% y la Kirchner del 19,2%. El consorcio encargado de su construcción tiene como principal accionista a la empresa china Gezhouba Group Corp. La Secretaría de Energía aseguró que las empresas a cargo de las obras reclamaban “incumplimientos contractuales, falta de actualizaciones de precios frente al aumento de costos y una acumulación de reclamos que derivaron en la ralentización y posterior virtual detención del proyecto”.
El Parque Solar Cauchari es una de las plantas de energía solar fotovoltaica más grandes de Sudamérica y ostenta el título de la central solar a mayor altitud del mundo, emplazada a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar en la Puna de la provincia de Jujuy. Cuenta con más de 1.18 millones de paneles solares repartidos en una superficie desértica de unas 800 hectáreas. El complejo fue adjudicado originalmente durante la Ronda 1 del programa nacional RenovAr. Su construcción estuvo a cargo de la firma estatal china Powerchina, bajo la modalidad "llave en mano", y su financiamiento provino en un 85% de un crédito del Exim Bank de China, complementado con la emisión de un bono verde por parte del gobierno jujeño. Tras culminar su fase de pruebas técnicas, la planta inició formalmente sus operaciones comerciales a finales de 2020.
En obras viales y logística debemos mencionar la compra de una Máquina Lanza vigas de origen chino para el nuevo puente carretero Santa Fe-Santo Tomé. Dicha máquina permite elevar y posicionar vigas de 30 metros de largo directamente sobre los pilotes y ya comenzó a operar en septiembre de este año.
El proyecto Atucha III contemplaba la construcción de la cuarta central nuclear de Argentina en la localidad de Lima, Zárate. Aunque originalmente el proyecto se estructuró mediante un contrato estatal con financiamiento y tecnología de China, sufre un giro estratégico hacia el sector privado bajo la administración actual, con apertura a capitales privados. A mediados de 2026, el Ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó el análisis de una propuesta del sector privado presentada por la firma Meitner Energy. Esta iniciativa prevé una inversión alternativa de USD 1.200 millones.
La Estación Espacial Neuquén Instalada en Bajada del Agrio, provincia del Neuquén, a partir de la suscripción de acuerdos interinstitucionales entre China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), brinda soporte de telemetría, seguimiento, control de las misiones del Programa Chino para Exploración de la Luna (CLEP) y programas de investigación científica del espacio lejano. Terminada de construir en 2017, fue víctima de una ridícula denuncia de espionaje que realizarían las fuerzas armadas chinas, lo que obligó a una inspección de funcionarios nacionales, científicos y expertos para desestimar dichas versiones.
En Mendoza está funcionando el observatorio astronómico conocido como CART (Radiotelescopio argentino – chino), que posee una antena gigante ubicada en San Juan.
En Río Grande, Tierra del Fuego, se desafectó el proyecto portuario multipropósitos que se había proyectado en conjunto con la empresa china Shaanxi Group, para darle prioridad a un proyecto de base militar integral en Ushuaia compartida con Estados Unidos.
En la decisión de privatizar el complejo ferroviario Belgrano Cargas, se desechó la propuesta de participación en la licitación de una empresa china, por lo que dicho complejo quedará finalmente en manos de alguna de las multinacionales confiables para el imperialismo yanqui.
La intromisión de la Embajada de EE.UU. llegó al punto que amenazó con quitarles las visas para entrar a su país a directivos de la empresa eléctrica cooperativa CALF de Neuquén si hacía negocios, como había anunciado , con la empresa china Huawei.
Trabas de EE.UU. para frenar y erradicar empresas chinas
Hemos visto cómo se ejercen presiones por parte de las embajadas yanquis y de los gobiernos títeres que adhieren al llamado Escudo de las Américas para evitar que empresas chinas logren acuerdos de conveniencia mutua con naciones de nuestro continente.
El Departamento de Estado del país norteamericano, en una nueva política de restricciones migratorias, acaba de revocar la visa del juez constitucionalista peruano, Juan Carlos Nuñez, y de toda su familia, dentro de una lista de ciudadanos que, según Washington atentan contra gobiernos elegidos democráticamente, bajo el cargo de corrupción o narcotráfico.
En realidad la acusación es por una sentencia que favoreció a la empresa china que opera el puerto de Chancay. Esta operatoria, inaugurada por el llamado Escudo de las Américas, es la misma por la cual acaban de retirarle la visa y de secuestrar al fiscal general boliviano Roger Mariaca, quien investigaba las maniobras delictivas del argentino, devenido en asesor del presidente boliviano, Fernando Cedimedo. Probablemente a ambos magistrados les espere la deportación, acusados por narcotráfico.
Estas son las represalias contra magistrados que se atreven a dictar sentencias que no son del agrado del imperialismo. Parece que es una nueva modalidad dictada por el Escudo de las Américas que se suma a todas las sanciones desplegadas por la Doctrina Donroe para mantener el dominio total sobre el continente americano.
Dependerá de la firmeza de los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe, en lo sucesivo, apostar a concretar acuerdos comerciales y de construcción de infraestructuras necesarias para nuestro desarrollo, con quien convenga en el mundo, y no permanecer atados a los intereses de dominación de Estados Unidos.