El Partido Comunista participó en la jornada convocada para apoyar la reforma laboral que propone el presidente Gustavo Petro y que los integrantes de bloques de derecha frenan en el Senado Nacional.
“A la calle, a defender la reforma laboral”. Esta es la consigna con la que el Partido Comunista de Colombia (PCC) movilizó la semana pasada para apoyar la convocatoria a una consulta popular que promueve el gobierno para sortear el rechazo que, merced a lo bloques de derecha en el Congreso, tuvo el proyecto de reforma laboral que impulsa Gustavo Petro que, entre otras cosas, permitiría la formalización de seis mil madres comunitarias, sustitutas y trabajadoras de hogares infantiles, al tiempo que haría posible que se recobre el derecho al pago de horas nocturnas y días dominicales.
“Al parecer esta oligarquía sólo entiende el lenguaje del estallido social”, advirtió el PCP y señaló que los senadores que con sus firmas “pretenden quitarle el derecho a una vida digna a millones de colombianos”, lo que quieren es “hundir la reforma sin margen siquiera para que pueda ser discutida”.
Y, al respecto, hizo hincapié en que resulta incoherente que un proyecto “que viene de ser discutido y construido por miles de ciudadanos, consensuado con empresarios, consolidado en ciudades y regiones, que atravesó debates y difíciles procesos de construcción de consensos, en la plenaria de la Cámara, ahora pueda ser aniquilado por ocho oscuros personajes de militancias de derecha y de sectas religiosas”, lo que si prospera se convertiría en “un golpe a la democracia”.
Con este telón de fondo es que la Presidencia Petro promueve que tenga lugar una consulta popular y esto es lo que avaló la multitudinaria movilización que se hizo en casi medio centenar de localidades, después de que ocho de los doce legisladores que forman parte de la Comisión Séptima del Congreso votaran negativamente a la iniciativa que, tal como remarcó Petro, busca que “los trabajadores sean tratados con dignidad”.
Ante esto, el PCC puntualizó que el presidente Petro y la bancada del Pacto Histórico en Cámara “han hecho su trabajo, agotaron todos los mecanismos para consolidar la reforma y llevarla hasta el Senado”, por lo que “ahora le toca al pueblo, a los y las trabajadoras, a las organizaciones sociales y populares en ciudades y territorios, volver a la movilización y, si es necesario, producir otro estallido social que le muestre a estos partidos y sectas, el valor y poder de una fuerza constituyente primaria”.
Y fue contundente al hacer hincapié en que “el pueblo no puede quedarse inmóvil ante esta ‘jugadita’ que puede tener repercusiones directas con daños sociales, en la vida diaria de cada trabajador y trabajadora”, por lo que “este es un desafío, una declaratoria de conflictividad social y un pulso político e institucional que rompe con la tranquilidad ciudadana”, ante el que el movimiento popular “responderá y su respuesta puede ser impredecible”. De ahí que “los que suceda de aquí en adelante será responsabilidad única de los partidos de extrema derecha y de estas sectas religiosas”.