Jorge Kreyness, Secretario General del Partido Comunista, reflexionó sobre el encuentro que sostuvieron la semana pasada los presidentes de la República Popular China y Estados Unidos, Xi Jinping y Donald Trump. “Se vio una China pensando en términos de largo plazo, buscando la estabilidad estratégica constructiva que representa un valor de estabilidad para el mundo”, dijo. Y agregó que en este marco “Trump debió aceptar la mirada china que señala que EE.UU. es un país en decadencia”.
“Se trató de un acontecimiento altamente significativo que podría marcar un antes y un después en la política internacional”. De este modo el Secretario General del Partido Comunista de la Argentina, Jorge Alberto Kreyness, calificó a la reciente visita que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó a Beijing, donde fue recibido por su homólogo de la República Popular China, Xi Jinping. Sus declaraciones fueron hechas este sábado en el programa de la Federación de Asociaciones Gallegas de la República Argentina, “Galiza Emigrante”, emitido por Radio del Pueblo.
En la columna presentada recordó que la comitiva estadounidense estuvo compuesta además por parte de la plana mayor de Silicon Valley, la industria aeroespacial, las telecomunicaciones, la agroindustria y Wall Street. Ahí estuvieron Elon Musk y el titular de Apple Tim Cook, el CEO de Nvidia Jensen Huang, Larry Fink de BlackRock, Steve Schwarzman por Blackstone y por el Citigroup Jane Fraser; así como Kelly Ortberg de Boeing, David Solomon por Goldman Sachs, Brian Sikes de Cargill, Sanjay Mehrotra por Micron Technology, Cristiano Amon de Qualcomm y Larry Culp por GE Aerospace. Junto a ellos se sentaron sus competidores chinos, como marcando la cancha desde la parte local con una cuidada diplomacia.
“Estuvieron representantes directos del poder real de los Estados Unidos”, indicó Kreyness y añadió que la visita “tuvo un aspecto comercial muy importante a partir de la decisión china de comprar aviones a Boeing y el acuerdo vinculado a los chips que produce Nvidia”. En ese contexto, ambos mandatarios “decidieron en común una forma de convivencia a la que llaman ‘Formato de estabilidad estratégica constructiva’ por un plazo de tres años”.
A la vez, señaló que la cumbre dejó en claro que también “persisten las diferencias, donde aparece el caso Taiwán y la situación en Irán”. Sobre este punto, agregó que “China se pronunció a favor de la posición de la República Islámica y contra el ataque de Estados Unidos”. Mientras que lo inherente a Cuba y Venezuela, destacó que la RPCH “volvió a pronunciarse a favor de la soberanía de ambos países”.
No obstante, todo esto se puso a resguardo, ya que la reunión se focalizó en atender aspectos inherentes a “la competencia estratégica que ambos países han reconocido y la integración de sus economías”, habida cuenta de que “cada vez es mayor la integración de las estructuras económicas, comerciales, industriales y científicas que poseen”.
El titular del PCA subrayó que “se vio una China pensando en términos de largo plazo, buscando la estabilidad estratégica constructiva que representa un valor de estabilidad para el mundo”. Por otro lado, “quedó explicitado un EE.UU. que enfrenta una crisis interna con un presupuesto militar creciente que afecta su economía con una creciente inflación que afecta también a los países que no están dentro del espacio Brics y unas elecciones en noviembre que, si las pierde, pueden poner a Trump en la situación de ser un ‘pato rengo’ para la segunda parte de su mandato”. En este contexto, afirmó que “Trump debió aceptar la mirada china que señala que EE.UU. es un país en decadencia”.
Así las cosas, Jorge Kreyness destacó que “con esta reunión, China se presenta como una potencia política, diplomática, económica, industrial y científico-tecnológica a nivel global que conversa de igual a igual con EE.UU. y que lo hace con un refinamiento e inteligencia que no es lo que caracteriza a Trump”.
Finalmente, hizo hincapié en la repercusión de esta cumbre para nuestro país. En tal sentido, sostuvo que “esta visita protocolar y respetuosa de la delegación estadounidense a Beijing, no se condice con las vociferaciones anticomunistas y antichinas de Javier Milei que ahora debe reconocer que China es el primer cliente comercial de Argentina y va a tener que ver qué hacer cuando en breve venza el plazo del Swap que nuestro país tiene con la República Popular, clave para defender el nivel de reservas estratégicas que la comunidad financiera les reclama a los países para que formen parte del sistema de crédito internacional”.