Tal como hace casi un año, los trabajadores del Frigorífico Tres Arroyos volvieron a movilizar reclamando que la patronal respete sus derechos. “La comunidad uruguayense está diciendo que hay un límite, un ‘hasta acá’, porque así no se puede aguantar más”, puntualizó el obrero del frigorífico Eduardo Ramírez.
Ayer al atardecer los trabajadores del Frigorífico Tres Arroyos se movilizaron hacia el Monumento a Urquiza, en la entrada de la localidad entrerriana de Concepción del Uruguay y lo hicieron junto al pueblo de a pie, reeditando las jornadas vividas hace casi un año, para reclamar que se les paguen los haberes adeudados a alrededor de setecientos operarios de la planta faenadora de pollos.
La situación no es nueva pero durante las últimas semanas se fue profundizando en un contexto en el que, recién ayer y a partir de esta acción de lucha, los operarios recibieron parte de lo que se les debe, aunque aún la patronal sigue sin abonarles aguinaldo y la primera quincena de enero. Por eso es que la comunidad de Concepción del Uruguay del Uruguay volvió a movilizarse en un escenario en el que se verifica una notable unidad por abajo que vienen construyendo los trabajadores, mientras que la patronal aprieta por todos los medios que dispone apostando a desgastar la lucha y el gobierno que encabeza Rogelio Frigerio le hace el caldo gordo y ordena despidos en el Estado.
Formando parte de esta lucha, el Partido Comunista de Entre Ríos hizo público su repudio a la actitud de la patronal y expresó su solidaridad con los operarios. “Nos solidarizamos con todas las familias afectadas, sabiendo que Granja Tres Arroyos es una de las grandes industrias que mueve la economía en Concepción del Uruguay, por lo que esta situación tiene un severo impacto social, económico y político”, advirtió el PC.
Tras lo que señaló que “lejos de estar atravesando una crisis, la empresa tiene ganancias extraordinarias, porque es uno de los sectores que más ha crecido en los últimos años y no se ve afectada por la crisis que actualmente pasan otros actores económicos”, sino que “pudo incrementar sus activos y es público que tiene todo su sistema productivo resuelto”. Por lo cual se desprende que “hay una decisión política que tiene que ver con la intención de la burguesía entrerriana de implementar ajuste y precarización laboral en sectores productivos que son clave para la economía provincial, como para preparar un terreno propicio a la implementación del Rigi en Entre Ríos”.
De esta manera, subrayó el PC, “lo que sucede en el frigorífico es también una avanzada, una suerte de prueba piloto para lo que significaría la reforma laboral con la que se pretende flexibilizar las relaciones laborales, tal como lo quiere el gobierno nacional”. Y para esto, recordó, La Rosada “ya cuenta con los votos favorables de los legisladores nacionales que responden al esquema de Rogelio Frigerio”.
La movilización sirve
“Si bien vienen pagando algo, vivimos en una permanente incertidumbre, porque eso es algo que hacen en cuentagotas y así no alcanza”, puntualizó Eduardo Ramírez, quien integra las filas del PC de Concepción del Uruguay y desde hace dieciocho años es trabajador de la planta de Granja Tres Arroyos, donde se faenan pollos que venden para el mercado interno y también para la exportación, lo que la convierte en una firma líder del rubro.
“Las exportaciones nunca se pararon, más allá de las excusas que presenta la empresa”, sostuvo Ramírez y reafirmó que el ajuste a los trabajadores se da mientras Granja Tres Arroyos continúa manteniendo una posición importante en el mercado interno y una cartera de clientes en el exterior que se presenta con perspectivas de crecimiento.
“Dicen que no tienen la plata, que fue un mal año, pero en realidad lo que deberían decir es en qué se gastaron la plata que sacaron con lo que nosotros trabajamos”, demandó el trabajador del frigorífico. Y este reclamo tiene mucho más sentido si se repasan los dichos de uno de los propietarios de la firma, Joaquín de Gracia, quien en declaraciones hechas al programa “Las cosas por su nombre” que se emite por Radio 9 Digital, reconoció que a él las cosas no le van nada mal. “Se vislumbra un buen año para la venta de carnes blancas”, destacó y celebró que “Europa anunció que abre su mercado a estos productos” y que se espera que “la República Popular China y Chile hagan lo propio”. No obstante, evitó explicar porque adeudan salarios y precarizan a los trabajadores y, rechazando las recientes medidas de fuerza, amenazó: “si no faenamos, no vendemos y no pagamos”
“Todo esto no hace más que exacerbar el conflicto, porque nosotros ya faenamos, pero no nos paga y no aparece ningún interlocutor por la planta”, alertó Ramírez, que como obrero sabe en carne propia lo que significa que la patronal se atrase aunque sea con una quincena. Por eso es que las declaraciones de De Gracia suenan a apriete para quienes sí saben lo que es vivir al día.

Lo cierto es que Granja Tres Arroyos es una empresa relevante para Entre Ríos por lo que vale preguntarse cuál es la actitud que ante todo esto tiene el gobernador Frigerio. “Dicen que está hablando, pero en la práctica la de Frigerio es la misma postura que tiene el gobierno nacional: al ser una empresa privada no se mete, deja que las cosas corran y en eso la patronal es la que sale beneficiada porque juegan al desgaste de los trabajadores, apretándonos para llevarnos a una situación en la que no podamos pagar nuestras cuentas y entonces la necesidad haga que se acepte lo que dicen”, recalcó Ramírez.
En medio de este conflicto y pese a las presiones que reciben, los trabajadores se mantienen en estado de asamblea permanente y cada día se reúnen, debaten y analizan cuáles pueden se las mejores alternativas a seguir. “La mayoría de los compañeros, al menos hasta ahora, estamos unidos, decididos a que no vamos a entrar a trabajar hasta que no nos paguen, sosteniendo un reclamo que es legítimo”, aseguró satisfecho el militante del PC a la hora de balancear una historia de lucha que continúa.
“La patronal sabe que el reclamo es legítimo, ya que además el conflicto cuenta con una adhesión notable por parte de la comunidad local”, tal como “se ve en las redes sociales y en la calle”, de la misma manera que sucedió durante la lucha de febrero con las marchas en las que la mayor parte de los uruguayenses acompañaron a los trabajadores del frigorífico. Ramírez recordó que “eso fue el caldo de cultivo para esta lucha, porque lo que hoy se está viendo es el resultado de la acumulación de aquellas luchas, sin las cuales hoy no podríamos tener la cohesión que tenemos entre los compañeros y los demás vecinos”.
A partir de la experiencia transitada puso énfasis al afirmar que “esto demuestra que la movilización sirve”, pero también la solidaridad que crea y que fortalece lazos comunitarios. Por eso es que, independientemente, de cómo se resuelva este capítulo del conflicto, “hay algo que se construyó y esto es como un ladrillo más de esta construcción, un paso más hacia adelante que continúa lo que comenzó en la marcha gigantesca de febrero de 2025 en la comunidad de Concepción del Uruguay que manifestó que hay un límite, un ‘hasta acá’, porque así no se puede aguantar más”.