El Movimiento Universitario de Izquierda realizó su campamento nacional en Tigre para discutir acerca de los desafíos de 2026, donde el conflicto en el sector seguirá presente ante el ahogamiento planificado del gobierno de Javier Milei.
Entre el 27 de febrero y el 1 de marzo el MUI se encontró en el Suteba de Tigre, Provincia de Buenos Aires, para compartir un fin de semana cargado de debates con la presencia de estudiantes de las universidades nacionales de La Plata, Quilmes, San Martín, Buenos Aires, Córdoba, Río Cuarto, Villa María, Entre Ríos, de la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad del Sur de Bahía Blanca, donde cursara y fuera asesinado por la Triple A el militante de la Federación Juvenil Comunista Watu Cileruello. También participaron delegaciones internacionales de la JJCC y la UJS, las juventudes del Partido Comunista de Chile y del Partido Comunista de Brasil respectivamente.
“El espacio se consolidó como un momento de debate y formación política”, enfatizó Uma Rey, militante del MUI de la UNQ. En ese sentido, destacó que “el panel llevado adelante el sábado con presencia de la Secretaria de Prensa de Conadu, Nuria Yackobwsky, y compañeros nuestros del CONICET, representó un encuentro interclaustro de carácter estratégico: la articulación de los claustros es clave para la lucha que se viene”.
“El campamento fue un punto de partida para consolidar redes de acción en defensa de la universidad pública. La iniciativa del MUI busca revitalizar las organizaciones estudiantiles”, afirmó la integrante del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales y Artes de la UNQ.
Un aspecto clave que se discutió en el campamento nacional del MUI pasó por recuperar la radicalidad del 2024, donde el movimiento estudiantil protagonizó una marcha histórica, llevando siempre una posición clara: no hay mayor urgencia que discutir condiciones de cursada, de salario, de dignidad. La reforma educativa del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y el gobierno de la mano del Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU) no es ni más ni menos que una devaluación de las carreras para aggiornarlas a un contexto donde prima la precarización de la vida.

En ese sentido, Leonel Galateo, consejero del MUI en la Universidad Nacional de San Martín, recalcó que “en la situación actual se nos abren muchas necesidades: el CIN trabaja a espaldas de la comunidad con la Secretaría de Políticas Universitarias del Gallego Álvarez. Por eso precisamos mayor capacidad del movimiento estudiantil con un programa, con formación y con capacidad de motorizar qué modelo de universidad y de país queremos”.
En tal sentido, valoró la importancia de esta iniciativa del MUI porque “hacer estos encuentros de manera periódica enriquece mucho más a la militancia”. Por lo tanto, el estudiante de Historia de la Escuela de Humanidades de UNSAM finalizó remarcando que “tenemos que apostar este año a encuentros de formación y discusión para continuar en este camino”.
Una de las principales premisas del acto de cierre, que contó con palabras de todas las delegaciones, fue la necesidad de consolidar nuevas agrupaciones del MUI para abonar a un movimiento estudiantil que sea autónomo de los rectores, que pretenden negociar con Milei la ley de financiamiento a la baja. De la mano de esa tarea se reafirmó la necesidad de llenar de política las universidades para enfrentar las tendencias que solo buscan agrupaciones de servicios que terminan siendo liquidacionistas de la discusión. Para lo cual el movimiento estudiantil debe jugar un rol protagónico, en clave de poder en la universidad pública, contra los intentos de vaciamiento con los que el gobierno nacional volverá a la carga este año.
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