La semana pasada pararon durante una jornada en Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa. “Es una necesidad que los profesionales de la medicina estén bien pagos”, sostuvo desde el Partido Comunista pampeano Edgar Soria, quien reclamó que “se democratice nuestra obra social pero también la Anses, con la plena participación de los jubilados en la administración y el control de esas instituciones”.
La semana pasada las clínicas y sanatorios de la Patagonia que atienden para Pami, realizaron un paro de 24 horas que suspendió la atención programada a los afiliados de esa obra social en una medida que afectó a casi una treintena de instituciones de Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa, lo que dejó sin sus prestaciones habituales a unos trescientos mil jubilados, pensionados y adultos mayores de esa región en un contexto en el que los prestadores denuncian que los aranceles perdieron un 75 por ciento de su valor real frente a la inflación y advierten que, si no se los actualiza, el sistema podría entrar en un colapso definitivo.
“Somos personas que por nuestra edad estamos bastante vulnerables porque cualquier enfermedad se puede complicar, entonces que los médicos hayan tenido que cortar la atención porque no reciben los pagos correspondientes por hacer su trabajo en el Pami es una situación preocupante, algo que nos pone al límite porque estamos hablando de la vida de los jubilados”, sostuvo el militante del Partido Comunista pampeano Edgar Soria, quien contó a NP que aunque está jubilado tuvo que volver a trabajar “porque con lo de la jubilación no alcanza para vivir”.
Soria es vecino de Santa Rosa y desde hace varios meses está entre quienes forman parte del movimiento de jubilados y pensionados que cada miércoles se moviliza en la capital de La Pampa para sostener la agenda por la que este sector viene peleando desde el principio de la Presidencia Milei, “un gobierno que es inescrupuloso, cruel y perverso, que hace estragos, principalmente, entre la comunidad de los jubilados”, caracterizó.
La cosa es clara: un tratamiento que se corta o discontinúa puede ocasionar un grave problema para cualquiera, pero en el caso de personas adultas mayores, esta situación puede llegar a ser letal. “Es una necesidad que los profesionales de la medicina estén bien pagos, pero el solo anuncio de que se puedan cortar las prestaciones en las clínicas que atienden al Pami causó terror entre los jubilados”, advirtió Soria y agregó que, de todos modos, resulta preciso que “se hagan auditorías de las prestaciones y de lo que se cobra, porque debe haber un balance permanente y un control que ahora mismo no está presente”.
Sin embargo, resulta difícil que se puedan llevar a cabo auditorías serias cuando el Pami, que es la obra social más grande de Latinoamérica, permanece intervenida por lo que sus verdaderos dueños, que son los trabajadores jubilados y pensionados, no pueden acceder a los datos necesarios para realizar esa tarea. “Una de las cosas que exigimos es la normalización del Pami”, subrayó Soria y puntualizó que “necesitamos que se democratice nuestra obra social pero también la Anses, con la plena participación de los jubilados en la administración y el control de estas instituciones”.
Asimismo, reivindicó los reclamos por “la plena vigencia de la moratoria previsional y por que se vuelvan a entregar los medicamentos sin cargo que suspendió el gobierno nacional”. A la vez, enfatizó: “no queremos que vuelvan las Afjp”, algo que está entre las prioridades de la agenda del ajuste que implementa la Casa Rosada a las órdenes del FMI.
Soria exigió además que cese la represión con que el gobierno actúa sistemáticamente contra los jubilados y pensionados que cada miércoles, como hoy, manifiestan ante el Congreso Nacional. En función de potenciar las luchas que se dan en cada una de las provincias, reflexionó que “necesitamos contar con una herramienta institucional de carácter federal que reúna a todos los movimientos de jubilados y pensionados que nos movilizamos, que cuente con reconocimiento estatal para canalizar todos los reclamos por nuestros derechos”.
En este sentido, en Santa Rosa se viene desarrollando una experiencia de movilización muy intensa y continua que, en palabras de este veterano comunista pampeano, “realizamos a partir de reconocer la heroica lucha que protagonizan nuestros compañeros jubilados de Buenos Aires, que le ponen el cuerpo a los milicos y la represión”.