Así lo subrayó Jorge Kreyness al brindar testimonio esta mañana en el juicio por la causa que investiga los crímenes cometidos en la Base Pomar, donde estuvieron secuestrados los militantes del Partido Comunista Carmen Román, Luis Cervera Novo, Ricardo Gómez, Juan Arano, Miguel Prado, Miguel Lamota y Juan Carlos Comínguez.
En esos días de mayo de 1977, cuando fueron secuestrados sus camaradas a la salida del Comité de la Capital, ubicado en Callao 274, Jorge Alberto Kreyness era estudiante de Derecho de la UBA y formaba parte de la Comisión Nacional Universitaria de la FJC. Hoy preside el Partido Comunista y en su carácter de Secretario General se presentó esta mañana en los Tribunales de Comodoro Py, como testigo por la querella ante el Tribunal Oral Federal 1 de Ciudad de Buenos Aires, para declarar en la causa en la que se juzga a cuatro represores que formaron parte del esquema que desde la Side se articulaba en los Centros Clandestinos de Detención,Tortura y Exterminio (CCDTyE) conocidos como Jardín de Bacacay, Orletti y Base Pomar. Este circuito, integraba además el dispositivo de persecución política articulado desde las embajadas de los Estados Unidos en cada país de la región conocido como Plan Cóndor.
La banda de ex agentes de la Side que se juzga en este caso estaba integrada por César Estanislao Albarracín, Rubén Héctor Escobar, Patricio Miguel Finnen y Julio César Casanova Ferro, quien durante la década de 1970 fue primero miembro de la Triple A y pasó a ser después personal inorgánico de Inteligencia regenteado por Aníbal Gordon y por el Batallón 601 del Ejército, cuya sede estaba ubicada a unas cuatro cuadras del Comité Regional del PC de la Capital. Esta patota deberá responder por las responsabilidades penales que se le imputan por la comisión de delitos de lesa humanidad en 88 casos, incluyendo el secuestro y ocultamiento de niños menores de diez años.
Entre su prontuario, figuran los crímenes que cometieron en la Base Pomar, el ex CCDTyE donde permanecieron secuestrados los militantes del Partido Comunista Carmen Román, Luis Cervera Novo, Ricardo Isidro Gómez y Juan Cesáreo Arano, quienes aún están desparecidos; además de los sobrevivientes Miguel Prado, Miguel Lamota y el diputado mandato interrumpido y docente fundador de la CTERA Juan Carlos Comínguez. En el caso del ex dirigente sindical y ex diputado, su aporte a la causa iniciada por el juez Daniel Rafecas fue decisivo para identificar al centro clandestino Pomar, del barrio de Pomeya, donde reinaba el horror bajo la fachada del alquiler de su galpón para uso de depósito de frutas.
Al testimonio ofrecido por Comínguez en la causa la semana pasada, hoy le siguieron las declaraciones ante el TOF 1 de Osvaldo Peula, quien por esos años era miembro de la Comisión de Organización de La Fede de la Ciudad (Ver Dirigentes del PC brindan su testimonio en la Causa Pomar) y del actual Secretario General del PC. Al dirigirse a los magistrados, Kreyness recordó que en esos años difíciles “se trataba de evitar el desarraigo del Partido permaneciendo cerca del pueblo”, y manteniendo una disciplinada organización. “Teníamos círculos de la Juventud en la Universidad y en Derecho dirigíamos el Centro de Estudiantes”, recordó al respecto. No obstante, en ese marco fue secuestrado durante cinco días junto a Emilio Anzorena, Roberto De Vita y Eduardo Duchavsky. “En esas circunstancias me enteré del caso que se trata en este juicio”, puntualizó el titular del PCA.
Así las cosas, relató que supo que a la salida del Comité Capital habían “sorprendido a este grupo de compañeros de los que conocía a Comínguez y Novo, quien estaba en la Comisión de Organización del PC que, en aquel momento, tenía particularidades porque se trataba de una actividad no pública, lo que presentaba complejidades a la hora de establecer las citas para los encuentros” y exigía “tomar una serie de recaudos por la situación de persecución y represión existente”.
También recordó Kreyness que años más tarde, junto a otros camaradas del Partido y la Liga Argentina por los Derechos Humanos, le tocó llevar este caso “a la Audiencia 5 de Madrid, de la Justicia Universal, que encabezaba el juez Baltasar Garzón, quien no se sorprendió tanto por los secuestros, torturas y desapariciones, sino porque fueron más de 1200 delegados de empresa asesinados, desaparecidos o represaliados del PC por su militancia sindical y política”.
El dirigente comunista refirió que durante aquel período, el Partido tenía un sistema a través del cual quienes podían recuperar la libertad suministraban toda la información posible acerca de su cautiverio, algo necesario “para poder establecer un estado general de la situación y ver qué afinidad había entre un caso y otro”, ya que “se trataba de actuar en las condiciones difíciles y concretas”, al tiempo que “se analizaban las repercusiones jurídicas en el país como las derivadas de la solidaridad internacional”.
Asimismo, hizo alusión al papel protagónico que jugó la Liga en el caso de su secuestro, tal como lo hacía en el resto de los secuestros que proliferaban durante esos años, “aún en las condiciones hostiles que había, porque si bien la Liga mantuvo su legalidad, fue acosada y perseguida”. En relación a ello, puso como ejemplo el caso del abogado comunista Jorge Rébori, secuestrado a principios de 1977 que “como otros que presentaban habeas corpus hoy se encuentran en situación de desaparecido”.
Por otra parte, puso a disposición del Tribunal fotocopias de diferentes presentaciones judiciales, textos de habeas corpus y solicitadas publicadas por el PC en diferentes diarios, “algunas con firmas de familiares de personas desaparecidas”. Y fue enfático al subrayar que “el Partido no abandonó a nadie, mantuvo muy en alto a cada persona víctima de la represión” y agregó, en el mismo sentido de lo declarado por Osvaldo Peula, que también “hay antecedentes de algunas presentaciones en el plano internacional al respecto”. Para apoyar sus palabras, exhibió además un cuadernillo publicado por el Partido Comunista de la Argentina en aquellos años, en el que se da cuenta de cada una y cada uno de sus militantes detenidos-desaparecidos.
De tal manera que finalizó recalcando que “una tarea nuestra y de todo el pueblo argentino debe ser mantener viva la memoria, el esfuerzo y la lucha por la verdad y la justicia en nuestro país como condición indispensable para el ejercicio en plenitud de una democracia que, entiendo, es muy perfectible”. Por eso es que, insistió Jorge Kreyness, “debemos bregar por una ampliación y profundización de la democracia, logrando que sea participativa y no sólo delegatoria, que garantice el ejercicio pleno de la soberanía nacional”.
Para avanzar en ese rumbo, añadió que resulta preciso “tomar el ejemplo y la memoria de los y las luchadores de nuestro Partido, de otras organizaciones y de quienes sin pertenecer a ninguna organización lucharon y han sido secuestrados y desaparecidos, por lo que les debemos respeto y el compromiso de continuar levantando las banderas por las que cayeron”.
La audiencia completa del día hoy, con las declaraciones de Osvaldo Peula y Jorge Kreyness, puede verse en el canal de YouTube de La Retaguardia: https://youtube.com/@laretaguardia?si=uzfz6odxtGJhdDXy