Se llevó a cabo en la sede de la Asociación Seré por la Memoria y la Vida, para recordar y homenajear a este militante comunista asesinado por la Triple A. Se contó con la presencia de representantes del PC y de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, encabezados por su presidenta Iris Pereyra de Avellaneda.
A 51 años de su asesinato a manos de la Alianza Anticomunista Argentina, la Asociación Seré por la Memoria y la Vida, junto a sus familiares, camaradas y amigos, rindió homenaje a Carlos Banylis en un acto en el que se hizo presente la presidenta de la Liga Argentina por los Derechos Humanos (Ladh), Iris Pereyra de Avellaneda. Por el PCA, entre otros, estuvieron Emilia Segota, en representación del Comité Central partidario, y el secretario del PC de Ituzaingó, Horacio Arrea.
También participaron de la jornada la compañera de Carlos Banylis, Nora Cid, junto a sus hijos Carlos, Valentina y Leónidas, así como Pía, compañera del otro de sus hijos, Alexis, militante de HIJOS que falleció en agosto de 2020 y otro de los homenajeados en el acto. La familia de Carlos Banylis jugó un papel clave para que después de cinco décadas de denodada búsqueda de Verdad y Justicia, la Justicia Federal dictara una sentencia de carácter histórico. En ella se condena al Estado Nacional por haber fallado en su rol de “garante de la seguridad de los ciudadanos”, tanto en lo específico al crimen de Banylis como por dificultar además el acceso a las debidas garantías jurídicas constitucionales en su búsqueda de Justicia.
Carlos Banylis era militante del Partido Comunista, chofer de colectivos de la línea 163 y delegado sindical en la Unión Tranviarios Automotor. Fue asesinado el 10 de junio de 1975 por una patota de la Triple A que lo acribilló a tiros cuando estaba ante la puerta de su casa, frente a su familia, en la localidad bonaerense de Ituzaingó. Su crimen es un caso emblemático de los delitos de lesa humanidad cometidos por el terrorismo de Estado en nuestro desde antes del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 que dio inicio a la dictadura genocida.
Los asesinos dispararon más de sesenta tiros para acabar con la vida de Carlos Banylis. Pese a esto, a poco de que fuera perpetrado este cobarde y brutal crimen, el primer juez que intervino se apresuró a cerrar el expediente que cínicamente caratuló como “muerte por hemorragias internas” y le dijo a la familia “que no averiguara más nada”.
A partir de ahí, ante la irrupción de la dictadura creció el peligro para Nora y sus hijos, quienes debieron comenzar un periplo que los llevó a vivir en Salta y Santiago del Estero. Pero nunca dejaron de luchar para buscar justicia, algo que hicieron junto a la Ladh y el PC, que se presentó como querellante en la causa por el asesinato de Carlos, en el contexto de la investigación que a partir de 2007 inició el Poder Judicial a raíz de seiscientos casos de crímenes cometidos por la Alianza Anticomunista Argentina, una organización fascista que comenzó su raid delictivo a comienzos de 1974 con recursos del Ministerio de Bienestar Social que presidía José López Rega. Desde entonces actuó ilegalmente con la integración de civiles, militares y policías, y tras el golpe de marzo de 1976 continuó secuestrando, matando y haciendo desaparecer a muchas de sus víctimas, ya bajo el mando de la Junta Militar.
Hace diez años, el juez federal Norberto Oyarbide emitió un dictamen en el que se reconoce que el asesinato de Carlos Banylis fue un delito de lesa humanidad y que la familia fue víctima de una privación ilegal de la libertad. El reclamo por Justicia continúa presente, tanto como su Memoria.