La Liga Argentina por los Derechos Humanos participó en una nueva jornada de la Mesa por la Memoria de Campo de Mayo, donde se renovó el compromiso con Memoria, Verdad y Justicia “frente a los discursos negacionistas y el avance sobre los derechos conquistados”.
Con la presencia de su presidenta, Iris Pereyra de Avellaneda, la Liga Argentina por los Derechos Humanos fue de la partida en una nueva jornada de la Mesa por la Memoria de Campo de Mayo, en la que se reafirmó el compromiso con las banderas de Memoria, Verdad y Justicia como una herramienta de resistencia y lucha “frente a los discursos negacionistas y el avance sobre los derechos conquistados”.
La cita a este predio perteneciente al Ejército, donde funcionara el mayor centro clandestino en años de dictadura genocida luego de la ESMA, se hizo bajo la consigna “donde la Memoria se hace lucha”. Asimismo, se puntualizó que “en un lugar que simboliza el horror del terrorismo de Estado, volvemos a exigir la preservación integral del Sitio de Memoria Campo de Mayo, el avance de las investigaciones, juicio y castigo a los responsables de los crímenes de lesa humanidad y la búsqueda de las nietas y los nietos que aún faltan encontrar”.
Por otra parte, en la oportunidad se hizo hincapié en denunciar las políticas de ajuste, persecución y criminalización de la protesta social, al tiempo que se demandó la libertad de todas las presas y los presos políticos, ya que “entendemos que la defensa de los derechos humanos también implica enfrentar las injusticias del presente”.
Como se recordará, en ese lugar debió haberse construido el Espacio para la Memoria y la Promoción de Derechos Humanos que gracias a la incansable lucha de los organismos de DDHH comenzó a emplazarse en abril de 2023 pero luego sus obras fueron suspendidas por el gobierno de Javier Milei. Desde entonces, la Asociación de Sobrevivientes, Familiares y Compañeros de Campo de Mayo lleva a cabo una meticulosa tarea en los municipios del noroeste del conurbano bonaerense que rodean el predio.
Se trata de un proyecto que durante el gobierno del Frente de Todos impulsó la Secretaría de Derechos Humanos en coordinación con los ministerios de Obras Públicas y de Defensa, con participación de los organismos y de universidades, y por el cual se pretendió que exista un sitio adecuado que facilite la tarea de narrar lo que pasó durante la última dictadura dentro de sus instalaciones, en las que funcionaron maternidades clandestinas emplazadas en los centros de detención El Campito, Las Casitas, Prisión de Encausados y el Hospital Militar, por donde pasaron más de cinco mil personas que en su mayoría aún permanecen desaparecidas.
Entre quienes fueron retenidos ilegalmente en este verdadero símbolo del horror y del terrorismo de Estado, más precisamente en El Campito, está Iris Pereyra de Avellaneda, quien fuera secuestrada de su casa en la localidad bonaerense de Munro el 15 de abril de 1976 junto a su hijo Floreal el Negrito Avellaneda, militante de la Federación Juvenil Comunista, la víctima más joven de los “Vuelos de la Muerte”, que continúa desaparecido