La ultraderechista AfD triunfó en los comicios regionales de Sajonia-Anhalt y se apresta a consolidar su presencia en los que el domingo 20 se van a celebrar en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Para ayudarnos a comprender de qué va todo esto, Nuestra Propuesta habló con el ex secretario de Relaciones Internacionales del DKP, Günter Pohl.
El fin de semana pasado la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) consiguió una victoria histórica en los comicios regionales celebrados en Sajonia-Anhalt y lo hizo al cosechar alrededor del 44 por ciento de los votos, con lo que accedió a 39 de los 83 escaños del Parlamento regional. Estos números colocan al partido neofascista alemán muy cerca de la mayoría absoluta, algo que difícilmente pueda sorprender si se tiene en cuenta que en las elecciones federales de febrero de 2025 había logrado convertirse en el segundo partido más votado de Alemania.
La del pasado domingo fue una elección en la que se registró un récord histórico de participación y en la que AfD casi duplicó su caudal de 2021, lo que dibuja un escenario en el que por primera vez desde el nacimiento de la República Federal la extrema derecha se ubica en condiciones de poder encabezar un gobierno regional. Con este resultado bajo el brazo, Alternativa para Alemania va a participar el domingo 20 de septiembre en los comicios convocados para renovar bancas en la Cámara de Representantes de Berlín y en los regionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental ¿Acaso va a poder repetir el partido ultraderechista el golpe sobre la mesa que dio en Sajonia-Anhalt? Por lo pronto en la capital alemana las encuestas anticipan un escenario muy parejo, con una mayor fragmentación, donde Die Linke (“La Izquierda”), con una intención de voto que estaría superando el umbral del veinte por ciento, se impondría por escaso margen a los democristianos, los Verdes y a la propia AfD.
Pase lo que pase el 20, el escenario que se va delineando promete poner a prueba lo que en alemán se populariza como “el muro antiincendios”, concepto que describe un acuerdo tácito del esquema de representación política de no colaborar para que ningún partido de ultraderecha forme gobierno en el orden nacional o regional ¿Podrá en medio de la convulsionada escena europea, la derecha política resistir la tentación de reagrupamiento que viene impulsando abiertamente lo más concentrado de la clase capitalista? ¿Alcanzará con un liderazgo que cambió las camisas pardas por trajes de Brioni para que el esquema político liberal-burgués les entregue la membresía al “club de los republicanos”? ¿Podrá el fantasma ruso y el terror antiinmigrante propiciar el reencuentro de antiguos socios de ideas? ¿Cuánto va a poder resistir ahora un gobierno que, como el encabezado por Friedrich Merz de la Unión Demócrata Cristiana, en poco más de un año y medio se manifestó muy preocupado en complacer a Donald Trump a cambio de poco o nada?
Todas estas son preguntas que quedan flotando a partir de una elección regional registrada en Alemania en la que, aunque previsible, el resultado conseguido por AfD parece destinado a propiciar todo un cimbronazo en el esquema de representación política de la formación estatal que, no sin poca razón, suele ser descripta como “la locomotora que tracciona la Unión Europea”. Sobre estos temas Nuestra Propuesta conversó con Günter Pohl, quien vive en la ciudad renana de Bochum y, como ex secretario de Relaciones Internacionales del Deutsche Kommunistische Partei (Partido Comunista Alemán), es un agudo analista de la vida política global y, en particular, de la alemana.
-¿Cuál es el peso específico que tiene la región de Sajonia-Anhalt en la vida política de Alemania?
Sajonia-Anhalt es parte de la ex-República Democrática Alemana (RDA). Aún dentro de la república ya no existente, esta zona que como tal, bajo este nombre, no existió en aquel tiempo ya que la RDA tenía otras distribuciones territoriales, hubiera sido una de las de menos importancia en la RDA. Hoy en día, en la RFA, es un Bundesland (Estado federado), uno de los dieciséis que hay, son diez en el oeste, cinco en el este, más Berlín que era mitad/mitad. Y se ubica entre los cinco menos importantes, tanto en población como en PBI. Desde 1990 perdió el treinta por ciento de la población que allí vivía, debido a la desindustrialización y las desventajas que presenta un futuro incierto. Es el Bundesland más “viejo” en promedio de edad de todos los diecisiete.
-¿Qué relación tiene este resultado con el corrimiento hacia la derecha que se verifica durante los últimos años por parte de la Unión Demócrata Cristiana y el Partido Socialdemócrata?
Me atrevo a decir que no se lo puede separar. El gobierno de la Unión Demócrata Cristiana y el Partido Socialdemócrata (CDU/SPD) y la oposición de los Verdes y los liberales (FDP) han hecho exactamente esta política contra-migrantes y contra- igualdad neoliberal y, sobre todo, militarista que el AfD propone. Ellos ven esto como táctica oportuna para que el AfD no tenga más votos, haciendo suya esa política. Pero la gente, como quien dice, vota el original en vez de la copia. Con tal política xenófoba, a veces racista, pero también antisocial y siempre en contra de las minorías, los votantes no sienten ya límites para expresar opiniones de tal tipo en contra de los grupos mencionados.
A todo aquello se suma la preparación para una guerra, la militarización, la inscripción de mucha más gente en el servicio militar que hasta ahora no ha tenido mucho éxito, pero que pone a Rusia, el enemigo de más de cien años, como pretexto para todo. Todo aquello comparte el AfD, menos la cuestión de Ucrania, porque ellos prefieren negociaciones en vez de armar más a Ucrania.
De esta manera es la política misma de los partidos tradicionales la que abre la puerta para el triunfo de la extrema derecha. Yo diría que al menos la mitad de los votos, casi el 44 por ciento, no son de gente xenófoba o racista, sino de gente que no quiere la agresión contra Rusia, ni los recortes, ni toda esta mentira que venimos escuchando hace años. Lamentablemente no ven el carácter neoliberal y antisocial del AfD. En parte es protesta.
-De acuerdo algunos análisis, AfD logró movilizar a buena parte del electorado que últimamente no iba a votar. Se es así ¿por qué la ultraderecha logra interpelar a ese electorado y no lo hace la izquierda?
La participación aumentó en general, debido a que nunca se habló de una elección de un Bundesland tanto como ahora en caso de Sajonia-Anhalt. El aumento iba para ambos bandos, AfD y todo el resto, pero claro: más para la derecha. Es que el descontento con la política en general, el descontento contra este gobierno en Berlín en especial presidido por el canciller Friedrich Merz, es tan alto como nunca desde la República de Weimar. Menos del quince por ciento quiere seguir con Merz. De allí que la protesta fue al AfD, Die Linke y el BSW (Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia), ya que juntos sumaron el 58 por ciento en ese Bundesland.
-Pero se esperaba una mejor elección por parte de Die Linke…
Die Linke tuvo menos de lo esperado, es verdad (obtuvo el 8,6 por ciento y se quedó con 8 escaños). Veo dos razones y el partido Die Linke está frustrado pues todas las encuestas le daban muchos más votos que al Partido Socialdemócrata o a los Verdes. Pero allí se ve el voto útil y táctico, porque para evitar una mayoría absoluta del AfD era preciso que entren muchos partidos al parlamento. Por esto mucha gente que generalmente votaría por Die Linke, terminó dándole el voto a uno de los otros partidos.
Otro aspecto que pudo influir es que Die Linke integra el bando que aprueba la militarización de Ucrania y, además, critica a los palestinos más que a Israel. También se despidió definitivamente de una visión analítica y comprensiva de la política de la RDA, mientras que el AfD retoma este último punto de manera pervertida pero efectiva. Die Linke hace política ya no para los trabajadores, sino para los grupos juveniles “woke” de las ciudades: lenguaje correcto, comida correcta, comportamiento correcto con el medio ambiente, el clima, el planeta, etcétera. En fin: idealismo vs materialismo.
-¿Qué se puede esperar de cara a las próximas elecciones en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental?
De seguro un aumento para el AfD, pero no de esta manera y de tal tamaño. Especialmente en Berlín no llegarán a tanto. Y en Mecklemburgo-Pomerania Occidental (M-PO) no tienen un candidato tan “encantador” y elocuente como en Sajonia-Anhalt. Posiblemente en M-PO gane la socialdemocracia y encontrará partidos para una coalición. En Berlín se prevé que cinco partidos estén casi a la par, con Die Linke en primera posición. El caso es interesante, pues el CDU no quiere ir con Die Linke. Y, entonces, será difícil construir un gobierno entre CDU, SPD y los Verdes, pero es la única opción viable.
-¿Cuál es el sujeto social que compone el núcleo duro de AfD y cuáles son aquellos a los que interpela para lograr crecer tal como lo muestra el reciente resultado electoral?
Los que más votaron por el AfD son las personas que trabajan por cuenta propia, un 52 por ciento de ellos. Pero ganaron en todos los grupos: trabajadores, gente con casa y sin casa propia, gente de ciudad o de campo, y en todas las secciones de edad. El peor resultado del AfD, pero igual con leve ventaja, fue en el grupo de los mayores de setena años que son los que tenían 35 o más cuando se derrumbó la RDA, o sea los que tienen más recuerdos de su República. Es el único partido “Volkspartei” (del pueblo), lo que han sido antes sólo SPD y CDU. El término “Volkspartei” quiere decir que un partido alcanza alta votación en prácticamente todos los sectores de un país.
-¿Hay alguna posibilidad concreta de que en un plazo corto AfD pueda formar gobierno en Alemania?
Claro que sí. Las elecciones generales serán en 2029, pero muchos analistas creen que Merz ya no da para tanto. Es débil, aunque quiera parecer fuerte. Es el canciller menos querido de la historia, según varias encuestas.
Puede haber distintas razones para que haya elecciones anticipadas y que se rompa la actual coalición gobernante:
-cuando el SPD (cogobernando con el CDU) entienda que pierde aún más votos.
-como consecuencia de una guerra con Rusia.
-con varias victorias o grandes aumentos de votos más del AfD.
Entonces es obvio que el CDU iría con el AfD si no alcanza mayoría con los Verdes y el SPD. Los que perdieron en Sajonia-Anhalt quieren que el AfD tome el gobierno: SPD y los Verdes con la idea de que la gente vea que este partido tampoco puede crear dinero por arte de magia y el CDU para que, en general, se pierda el sentimiento de que no se puede trabajar con un partido como éste por el pasado alemán de mediados del siglo 20. Esto les daría a los democristianos grandísimas porciones para el futuro: un sesenta por ciento seguro, porque sería la primera vez desde 1945 que los conservadores y la extrema derecha tendrían permiso para ir juntos. Ya el FDP (partido liberal y de centro-derecha) se está pulverizando, y entonces el capital tendría a los más neoliberales en conjunto. Y con unos Verdes militaristas, cogoberando y en oposición, pidiendo más armas. Caso ideal.
Sin embargo, hay un “pero”. El AfD, para ganar los corazones del capital tiene que decir “sí” a la Unión Europea y al euro. Son las condiciones de la supremacía de Alemania en Europa. En el momento en que la cúpula del AfD se pronuncie en tal dirección, estaremos ya con un pie en el abismo.