La relatora de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, advierte que Israel puede usar la retirada de escombros para ocultar pruebas del genocidio en la Franja de Gaza. “Se van a destruir, mezclar o dispersar restos humanos hasta hacer imposible identificar a las víctimas”, señaló en idéntico sentido el Frente Popular para la Liberación de Palestina.
En coincidencia con lo denunciado tiempo atrás por el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), la relatora de las Naciones Unidas para Palestina, Francesca Albanese, advirtió públicamente que la retirada masiva de escombros que se lleva a cabo en la Franja de Gaza podría borrar pruebas de los crímenes de guerra perpetrados por el Estado de Israel. “Destruir pruebas de crímenes atroces es ilegal”, denunció la funcionaria de la ONU y expresó que resulta “inaceptable que la reconstrucción de Gaza esté condicionada al borrado de su pasado y de las pruebas necesarias para garantizar justicia a sus víctimas”.
Los escombros que quedaron tras los lagos meses de ataques israelíes, como sostuvo Albanese, “contienen restos humanos y pruebas materiales para la investigación de presuntos crímenes internacionales, incluido el genocidio”, por lo cual demandó que “antes de que sean retirados y triturados, debe llevarse a cabo una recuperación digna de los restos humanos y una documentación sistemática de las pruebas de posibles delitos, con la participación de investigadores internacionales”.
En este sentido, insistió en que “en la devastada Gaza los escombros no son simples restos de construcciones”, sino que “forman parte de la escena de un crimen, de un cementerio, y son el registro material de lo ocurrido durante una brutal campaña de bombardeos que duró dos años”. Al respecto, recordó que las autoridades palestinas subrayan que entre los escombros que hay a lo largo de la Franja, yacen los restos de más de diez mil personas que fueron asesinadas por las fuerzas de ocupación del régimen encabezado por Benjamín Netanyahu, que destruyó cerca del noventa por ciento de las viviendas y buena parte de las infraestructuras civiles.
De manera que Francesca Albanese señaló que empresas como Caterpillar, HD Hyundai, Doosan o Volvo, que participan de los trabajaos de limpieza de escombros en Gaza, “al destruir pruebas de crímenes internacionales pueden incurrir en una responsabilidad penal”.
Por su parte, la Oficina de Mártires, Prisioneros y Heridos del FPLP alertó sobre el traslado continuo de cascotes que se viene realizando desde edificios destruidos hacia “zonas militares”, donde las fuerzas de ocupación impiden el acceso a cualquier mirada ajena al régimen de Tel Aviv. En relación a esta maniobra, aseguró que en muchos casos se trata de materiales que contienen “cuerpos y restos fragmentados de palestinos ejecutados y desaparecidos que aún no han sido recuperados”.
En sintonía a las denuncias de la relatora de la ONU, el Frente subrayó que en caso de que esos escombros sean triturados, procesados o desplazados antes de que equipos especializados e independientes los puedan examinar “se van a destruir, mezclar o dispersar restos humanos hasta hacer imposible identificar a las víctimas”.