Trump e Israel profundizan la guerra imperialista contra Irán y el Líbano. El fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y la escalada militar en la región confirman un escenario de guerra abierta. En diálogo con Nuestra Propuesta, el historiador y dirigente comunista israelí Efraim Davidi analiza el carácter del conflicto, denuncia el rol de Washington y Tel Aviv y advierte sobre una crisis humanitaria sin precedentes.
El colapso de las negociaciones desarrolladas en Islamabad entre Estados Unidos e Irán marca un nuevo punto de inflexión en la creciente escalada bélica en Medio Oriente, a raíz de la avanzada imperialista de Estados Unidos e Israel. Las conversaciones entre la nación persa y el vicepresidente estadounidense, James Vance, que se extendieron durante casi un día completo, concluyeron sin acuerdo en medio de recriminaciones cruzadas: desde Washington se responsabilizó a Teherán por negarse a limitar su programa nuclear, mientras que desde Irán se señaló la incapacidad estadounidense para generar condiciones de confianza. Lejos de abrir un canal diplomático, el desenlace precipitó una nueva ofensiva por parte de Estados Unidos, con el anuncio de un bloqueo al tráfico marítimo en puertos iraníes y una mayor militarización del estrecho de Ormuz, lo que a su vez provocó una fuerte reacción del gobierno iraní y un alza en los precios internacionales del petróleo. Así las cosas, este escenario desmiente la idea de un “cese del fuego” y confirma que la confrontación sigue abierta tanto en el plano militar como económico, principalmente por la política guerrerista de Estados Unidos e Israel.
En este contexto, el sábado se realizó en Buenos Aires una movilización contra la guerra, el imperialismo y el genocidio del pueblo palestino por parte del Estado de Israel. La jornada contó con la participación de diversas organizaciones políticas y sociales, entre ellas una nutrida columna del Partido Comunista, que denunció la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel en la región. La protesta se inscribió en un clima internacional de creciente rechazo a la guerra y de solidaridad con los pueblos de Medio Oriente, en particular con Palestina y el Líbano, duramente golpeados por los ataques israelíes.
Desde Israel, en diálogo con Nuestra Propuesta, el periodista, historiador y dirigente comunista Efraim Davidi aportó una lectura histórica del conflicto y cuestionó la narrativa oficial sobre el supuesto cese del fuego. “Trump declaró un cese del fuego sin haber acordado realmente las condiciones con Irán. Y eso no lo hizo porque de pronto sea un benévolo, sino simplemente porque estaba perdiendo la guerra”, afirmó, subrayando que esa derrota que el imperio no quiere asumir no es estrictamente militar sino “fundamentalmente política y económica”. En este sentido, sostuvo que la guerra debe ser caracterizada como “una guerra imperialista”, cuyo objetivo es “restituir la hegemonía de Estados Unidos en la región”, con Israel actuando como “subcontratista”, particularmente bajo el gobierno de Benjamin Netanyahu.
Davidi explicó que el cálculo inicial de Washington y Tel Aviv era una resolución rápida del conflicto, apoyada en la presunta debilidad interna del régimen iraní. Sin embargo, “la cosa se complicó” y derivó en una situación adversa para Estados Unidos: “Trump está muy desprestigiado en la opinión pública, está desatando una crisis económica a nivel mundial y además tiene elecciones en noviembre”. Este cuadro, señaló, explica el viraje discursivo hacia una supuesta voluntad negociadora: “trata de decir ‘hemos ganado la guerra’, entre las mentiras que repite, para cerrar rápidamente el conflicto”.
En paralelo, Israel profundiza su propia agenda regional, especialmente en el Líbano. “Los intereses son tratar de transformar al sur del Líbano en una franja de Gaza”, advirtió Davidi, lo que en términos concretos implica “masacre y destrucción masiva”. La comparación no es retórica: recuerda que en Gaza ya se registran más de 72 mil palestinos muertos, en su mayoría civiles, en un proceso que definió no solo como masacre sino como “limpieza étnica”. Esta lógica se extiende ahora al territorio libanés, donde los bombardeos han dejado miles de víctimas y un desplazamiento masivo de población. “Casi un millón de libaneses fueron desplazados en un país de cinco millones de habitantes”, alertó, lo que equivale a una crisis humanitaria de enorme magnitud en un Estado “en quiebra total”.
El carácter indiscriminado de los ataques es otro elemento central del diagnóstico. “Los bombardeos caen en cualquier lugar, en cualquier momento, y matan sin distinción”, comentó, recordando episodios recientes como el impacto de un misil en una escuela en una localidad árabe, que no provocó víctimas solo por coincidir con un día sin clases. A esto se suma la paralización del norte de Israel por los enfrentamientos con Hezbollah, lo que demuestra que la guerra tiene consecuencias directas sobre la población civil en toda la región. “Es una tragedia humana la que se está desarrollando en el Medio Oriente, producto de esta guerra imperialista impulsada por Trump y Netanyahu”, sintetizó.
El dirigente del Partido Comunista de Israel también vinculó la continuidad del conflicto con dinámicas de poder dentro de su país. “El gobierno de extrema derecha tiene interés en sostener la guerra, porque eso implica menos lucha de clases y menos protesta interna”, afirmó. No obstante, advirtió que este cálculo comienza a resquebrajarse: “la opinión pública se está volcando en contra de la guerra” y las movilizaciones crecen a pesar de la represión. En el diálogo relató que en Tel Aviv, durante una reciente protesta, la policía intervino violentamente y detuvo manifestantes incluso en medio de una alarma antiaérea, lo que ilustra el nivel de tensión interna.
De cara al futuro, Davidi adoptó una posición que combina cautela y perspectiva estratégica. Retomando al escritor Emil Habibi, se definió como “pesimista táctico y optimista estratégico”: en el corto plazo, advirtió, “las cosas no van bien”, pero a largo plazo consideró que el conflicto encontrará un desenlace, aunque “probablemente malo para todos los involucrados”. En este marco, sostuvo que el cese del fuego solo tendrá sentido si se transforma en un acuerdo integral que aborde las causas estructurales del conflicto. “No habrá una solución real en el Medio Oriente sin reconocer los derechos del pueblo palestino a la autodeterminación y a constituir un Estado independiente”, afirmó, y concluyó que, de no resolverse estas cuestiones de fondo, cualquier tregua será apenas “una paz pasajera” antes de un nuevo ciclo de guerras.