“Aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas pueden volver a llegar al Gobierno”, puntualizó el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, al sostener que las instituciones del Estado van a impedir que sectores al servicio de EE.UU. “vuelvan a atentar contra la paz nacional”. Este proyecto de reforma constitucional, por el que también se extendería el mandato presidencial a siete años renovables, se presentó ayer en la Asamblea Nacional, que prevé aprobarlo para septiembre.
“Se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis volverán al Gobierno”, dijo el presidente nicaragüense e histórico dirigente de la Revolución Sandinista, Daniel Ortega, al explicar que las instituciones del Estado van a tomar medidas para impedir que “vuelvan a atentar contra la paz nacional” las fuerzas políticas que en el pasado reciente protagonizaron acciones sediciosas auspiciadas política y financieramente por Washington.
Sus declaraciones tuvieron lugar en el marco del 47° aniversario de la Revolución Sandinista, celebrado el pasado 19 de julio. En ellas, Ortega advirtió que “no crean que porque no hay guerra estamos en paz” y puntualizó que la oposición patrocinada por Estados Unidos conspira constantemente, “organizando y buscando cómo organizar partidos” para que se presenten en elecciones “que, ellos se suponen, podrían ganar”. Pero, recalcó, “aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas pueden volver a llegar al Gobierno”.
De esta manera enfática se pronunció el mandatario al dirigirse a los presentes en el acto oficial celebrado el domingo pasado para el 47 aniversario del triunfo del Frente Sandinista, que abrió camino a un proceso revolucionario interrumpido por gobiernos neoliberales entre 1990 y 2007 y retomado por la vía del voto y el sostén del poder popular. En su discurso, el presidente nicaragüense también precisó que “vamos a trabajar las leyes con la Asamblea Nacional y con las organizaciones correspondientes”, ya que “hay que hacer las leyes que les pongan un muro, un bloque a los golpistas, a los vendepatrias”.
En consonancia con lo anunciado, ayer se presentó ante la Asamblea Nacional, de amplia mayoría sandinista, un proyecto de Reforma Constitucional que contempla la extensión del mandato presidencial a siete años renovables y margina de la vida democrática a las candidaturas y organizaciones políticas de la oposición al servicio del imperialismo yanqui. Conforme a los tiempos parlamentarios, se espera que su aprobación se concrete en poco más de un mes, durante septiembre próximo.
Desde esa firme definición adoptada, el líder nicaragüense sostuvo que estos personajes y organizaciones, “por mucha plata que les den los yanquis, no pueden atentar contra los innegables logros sociales alcanzados por el Frente Sandinista de Liberación Nacional y el gobierno que encabeza”. Asimismo, Ortega instó a recordar que “en el año 2018, estando nosotros en acuerdos con los empresarios, con los somocistas que eran empresarios, teníamos un gran acuerdo por la paz y venía caminando hasta que, de repente, la puñalada: organizaron el golpe, utilizaron fondos de los EE.UU. para llevar a jóvenes y adultos, para prepararlos, entrenarlos, armarlos y derrocar al gobierno legítimo del Frente Sandinista”.
En ese contexto, esos agentes extranjeros pretendieron paralizar al país, por lo que el Ejecutivo no tuvo más opción que desplegar a la policía que, junto a trabajadores y pueblo sandinista, despejó las rutas, algo que “lamentablemente no evitó que se cometieran graves crímenes, que incluyeron asesinatos de conciudadanos y destrucción de instalaciones educativas”. Por lo que, recordó, “aquí corrió sangre de jóvenes, de adultos, de mujeres, de niños y, al final, no quedó más camino que responderles con la contundencia de la ira del pueblo”.
En un contexto regional marcado por el recrudecimiento de la Doctrina Monroe, donde se multiplican y profundizan las agresiones, invasiones, amenazas, bloqueos, procesos injerencistas y el financiamiento a candidatos presidenciales de extrema derecha de parte de Washington, la Revolución Sandinista se protege con armas legítimas y un fuerte apoyo popular en defensa de su soberanía y su democracia, donde no quiere que haya más margen para proyectos políticos al servicio del Imperio. Como lo canta Silvio Rodriguez, “se partió en Nicaragua otro hierro caliente y ahora el águila tiene su dolencia mayor”.